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En 1902, Argentina construyó una cárcel para los criminales más peligrosos en el fin del mundo: hoy es uno de los museos más impactantes de Ushuaia

Celdas heladas, fugas y presos temidos: la impactante historia de la cárcel del fin del mundo que hoy funciona como museo.

Cárcel de Ushuaia
Actualmente, el antiguo presidio es uno de los espacios históricos más impactantes Foto: Turismo Ushuaia
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En una ciudad que por entonces tenía apenas unas decenas de viviendas, el Estado argentino levantó una prisión destinada a recibir reincidentes y condenados considerados peligrosos. El Presidio de Ushuaia no solo funcionó como cárcel: también permitió consolidar la presencia nacional y construir parte de la infraestructura de Tierra del Fuego.

Actualmente, sus celdas, pasillos y muros castigados por el frío integran uno de los complejos históricos más visitados de la Patagonia. Sin embargo, detrás de la atracción turística permanece una historia de aislamiento extremo, trabajos forzados y estrategia geopolítica.

La cárcel que Argentina levantó en el fin del mundo

A finales del siglo XIX, Tierra del Fuego era un territorio remoto y escasamente poblado. Para reforzar la soberanía nacional en el extremo austral, el Gobierno impulsó la instalación de instituciones y asentamientos permanentes.

Cárcel de Ushuaia
Los propios presos participaron en la construcción del penal Foto: Argentina.gob.ar.

La primera cárcel comenzó a funcionar en Ushuaia en 1896. El 15 de septiembre de 1902 se colocó la piedra fundamental del nuevo Presidio Nacional, dirigido por el ingeniero Catello Muratgia y construido, en gran medida, por los propios detenidos.

Elegir Ushuaia no fue casual. El mar, las montañas, los bosques y las temperaturas extremas se convertían en barreras naturales contra cualquier intento de fuga. Abandonar el edificio no significaba recuperar la libertad: sobrevivir al entorno era otro desafío.

Los presos construyeron sus propias celdas

Los detenidos trabajaron como albañiles, carpinteros, herreros y obreros del aserradero. Para levantar el edificio utilizaron materiales de la zona, entre ellos piedra, madera, argamasa y chapas.

La construcción terminó en 1920. El complejo quedó organizado en cinco pabellones de 76 celdas cada uno, dispuestos alrededor de un espacio central de vigilancia.

Las condiciones eran particularmente duras durante el invierno. El frío, la humedad, el aislamiento familiar y la distancia con el resto del país transformaban la estadía en una condena que excedía el encierro.

El presidio que ayudó a construir Ushuaia

La prisión tuvo un papel central en el crecimiento de la ciudad. En sus talleres se fabricaban muebles, herramientas, ropa, baldosas y otros elementos difíciles de conseguir en un territorio donde los suministros llegaban de manera irregular.

Los presos también participaron en la apertura de calles y en la construcción de puentes, edificios y servicios públicos. En el presidio funcionaron talleres relacionados con la imprenta, la electricidad y las comunicaciones telefónicas.

Cárcel de Ushuaia
El Presidio de Ushuaia fue construido en 1902 Foto: Instagram @pablochiesa

Para buscar madera en los bosques se utilizó primero un xilocarril con vías de madera, arrastrado por bueyes. En 1913 se autorizó la compra de un tren Decauville, empleado para transportar detenidos, piedras y troncos.

Ese ferrocarril penitenciario fue el antecedente del actual Tren del Fin del Mundo, una de las excursiones turísticas más reconocidas de Ushuaia.

Los presos más famosos del penal

Por sus celdas pasaron delincuentes comunes, reincidentes y detenidos políticos. Uno de los más conocidos fue Cayetano Santos Godino, el “Petiso Orejudo”, quien murió dentro de la prisión.

También estuvo encerrado Mateo Banks, apodado “el Místico”, y el anarquista Simón Radowitsky, condenado por el atentado que causó la muerte del jefe de la Policía, Ramón Falcón.

El asesino serial más joven del país Foto: Wikipedia

Radowitsky protagonizó una de las fugas más recordadas. En 1918 logró escapar y llegar hasta territorio chileno, aunque fue capturado y trasladado nuevamente a la Argentina.

El cierre de la cárcel del fin del mundo

El Presidio de Ushuaia cerró definitivamente el 21 de marzo de 1947. Entre las razones estuvieron las condiciones del establecimiento y una nueva estrategia para desarrollar el extremo austral argentino.

Décadas después comenzó la recuperación del edificio. El museo abrió sus puertas en 1995 y el antiguo presidio fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1997.

Cárcel de Ushuaia
Las pequeñas celdas y los extensos pasillos permiten imaginar las duras condiciones Foto: Instagram @pablochiesa

Hoy, el complejo reúne al Museo del Presidio, el Museo Marítimo, el Museo Antártico y el Museo de Arte Marino. Uno de los pabellones permanece casi sin restaurar, permitiendo observar las condiciones originales del lugar.

La cárcel creada para aislar a los presos más lejos que nunca terminó convertida en una puerta hacia la historia fueguina. Sus paredes todavía recuerdan cómo un presidio ayudó a transformar un pequeño asentamiento austral en una ciudad permanente.

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