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En 1927 descubrieron un bosque de 65 millones de años en Chubut: 43 años después se convirtió en área protegida

El hallazgo reveló miles de árboles transformados en piedra en un territorio de la Patagonia que alguna vez tuvo un clima tropical

Bosque petrificado
Un bosque de 65 millones de años convertido en piedra Foto: chubutpatagonia
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En medio de la estepa de Chubut, donde actualmente predominan el viento, la aridez y las formaciones rocosas, existe un paisaje que conserva un secreto extraordinario: miles de troncos, ramas, hojas y semillas convertidos en piedra.

El lugar comenzó a ser conocido en 1927, cuando fue descubierto un enorme yacimiento paleontológico cerca de la ciudad de Sarmiento. Los restos conservaban la forma, las vetas y hasta la textura de la madera, aunque habían perdido toda su materia orgánica millones de años atrás.

Actualmente, el sitio es conocido como Bosque Petrificado Sarmiento o Bosque Petrificado José Ormachea. Está ubicado a unos 28 kilómetros de Sarmiento y guarda fósiles vegetales con una antigüedad estimada de 65 millones de años.

Cuando la Patagonia era un bosque tropical

El paisaje chubutense era completamente diferente cuando aquellos árboles todavía permanecían en pie. En lugar de la estepa actual, la región estaba cubierta por bosques húmedos, ríos y zonas pantanosas.

En ese ambiente crecían coníferas, palmeras y helechos primitivos. Algunos árboles alcanzaban alturas extraordinarias antes de ser arrastrados por los cursos de agua hasta una zona baja, donde quedaron cubiertos por cenizas y sedimentos.

Bosque petrificado
La erosión dejó al descubierto los antiguos árboles Foto: chubutpatagonia

El agua cargada de minerales penetró lentamente en la madera y reemplazó sus componentes orgánicos por sílice. Este proceso, conocido como petrificación, permitió que los troncos mantuvieran su aspecto original, pero se transformaran en roca.

Millones de años después, la erosión producida por el viento y el agua volvió a dejar los fósiles al descubierto.

El descubrimiento de un paisaje detenido en el tiempo

Cuando el bosque fue identificado, todavía no existían medidas suficientes para protegerlo. Durante décadas, numerosos restos quedaron expuestos a la extracción, el deterioro y las condiciones extremas de la Patagonia.

El hallazgo atrajo a investigadores interesados en reconstruir el pasado geológico de la región. Los fósiles permitieron comprender cómo cambiaron el clima, el suelo y los ecosistemas del sur argentino.

Bosque petrificado
Los troncos petrificados conservan sus formas originales Foto: Argentina.gob.ar.

Los troncos aparecen acostados sobre el terreno y fragmentados en grandes secciones. Muchos conservan detalles tan precisos que parecen haber sido cortados recientemente, aunque pertenecen a árboles que existieron mucho antes de la aparición del ser humano.

Se convirtió en área protegida 43 años después

En 1970, exactamente 43 años después de su descubrimiento, el lugar comenzó a organizarse como atractivo natural y área de conservación. La decisión buscó proteger una de las mayores concentraciones de madera petrificada de la Patagonia.

Posteriormente recibió la categoría de Monumento Natural, destinada a preservar sitios excepcionales por su rareza, importancia científica y valor paisajístico.

El área protegida comprende alrededor de 1832 hectáreas. Además de los fósiles, resguarda especies actuales como guanacos, zorros grises, piches patagónicos, gatos monteses y pumas.

El sendero que atraviesa un bosque convertido en piedra

Los visitantes pueden recorrer un sendero interpretativo de aproximadamente 2,4 kilómetros. A lo largo del camino aparecen troncos fosilizados, formaciones de diferentes colores y miradores naturales hacia el denominado Valle Lunar.

El circuito también cuenta con un centro de interpretación donde se exhiben restos paleontológicos y materiales arqueológicos encontrados en la región.

Bosque petrificado
El paisaje revela el pasado tropical de la Patagonia Foto: Argentina.gob.ar.

El Bosque Petrificado Sarmiento demuestra que ningún paisaje es permanente. El territorio que actualmente parece desértico estuvo cubierto por árboles gigantes, cursos de agua y vegetación tropical.

Casi un siglo después de su descubrimiento, aquellos troncos continúan en el mismo lugar. Ya no forman parte de un bosque vivo, pero conservan en piedra uno de los capítulos más antiguos y sorprendentes de la historia natural argentina.

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