
En 1948, el Estado argentino trasladó 225 ratas almizcleras desde Canadá hasta Tierra del Fuego. La iniciativa, impulsada por el Ministerio de Marina, buscaba reproducir estos animales para comercializar sus pieles.
El experimento tuvo un resultado inesperado: en 1954, apenas seis años después, la especie ya era considerada perjudicial por las autoridades nacionales.
El proyecto argentino para producir pieles
La rata almizclera, conocida científicamente como Ondatra zibethicus, es un roedor semiacuático originario de América del Norte. Posee un pelaje denso que la protege del agua fría y una cola adaptada a la natación.

Antes de introducirla, en noviembre de 1947 se realizó un reconocimiento aéreo para localizar ambientes con suficiente vegetación acuática. Los animales fueron comprados a un proveedor de Ontario, Canadá.
El cargamento estaba compuesto por 75 machos y 150 hembras. Sin embargo, 35 ejemplares murieron durante el viaje, cerca del 15% del total.
Dónde fueron liberadas
Las ratas almizcleras llegaron a la Base Aeronaval de Morón el 3 de abril de 1948 y luego fueron trasladadas hasta Ushuaia.
Entre el 5 y el 8 de abril se liberaron 197 animales en sitios como Bahía Thetis, lago Yehuin, río Olivia, Bahía Almirante Brown y Bahía Aguirre.
La especie encontró cursos de agua, abundante vegetación y pocos límites naturales. La ausencia de sus depredadores habituales y la falta de una actividad de caza sostenida facilitaron su expansión.
Una especie que ocupó los ambientes fueguinos
Con el paso de los años, estos roedores se establecieron en ríos, lagunas y sectores inundados. Investigaciones científicas indican que llegaron a ocupar prácticamente todos los cursos de agua de la isla.

También aprovecharon ambientes modificados por los castores canadienses, introducidos durante la misma etapa. Sus diques formaron zonas inundadas con vegetación, ideales para la alimentación y protección de las ratas almizcleras.
De negocio prometedor a especie invasora
En 1954, la Resolución 1227 incluyó a la rata almizclera entre los animales perjudiciales. Sus madrigueras podían debilitar orillas y canales, mientras que algunos ejemplares ingresaban en depósitos de alimentos.
Actualmente está clasificada como especie exótica invasora de categoría 1, restringida y de control obligatorio. Su presencia también fue documentada en el Parque Nacional Tierra del Fuego.
La contradicción quedó grabada en la historia argentina: los animales fueron llevados al sur para generar riqueza, pero la industria peletera nunca prosperó. En cambio, sus descendientes permanecieron y se extendieron por los ambientes acuáticos fueguinos.




















