
El 14 de marzo de 1845, mientras Montevideo permanecía sitiada por las tropas de Manuel Oribe, nació un niño que llevaría uno de los apellidos más importantes de la historia argentina. Se llamaba Bartolomé Nicolás Manuel Mitre y Vedia, pero todos terminarían conociéndolo como “Bartolito”.
El apodo servía para diferenciarlo de su padre, Bartolomé Mitre, futuro presidente de la Nación, militar, historiador y fundador del diario La Nación. Llevar su mismo nombre representó para el joven una herencia privilegiada, aunque también una comparación permanente.
Bartolito fue el primogénito de Mitre y Delfina de Vedia. Nació durante el exilio familiar, en pleno gobierno de Juan Manuel de Rosas, y su infancia transcurrió entre conversaciones políticas, conflictos militares y protagonistas de la organización nacional.
El hijo de Mitre que nació en medio de una guerra
Cuando Bartolito llegó al mundo, Montevideo atravesaba la llamada Guerra Grande. La ciudad permanecía cercada desde 1843 y se había convertido en refugio de emigrados argentinos, intelectuales, militares europeos y opositores al rosismo.
Aquel escenario dejó una profunda marca en él. Años más tarde recordó haber nacido en la “Nueva Troya”, nombre con el que se comparaba la resistencia de Montevideo con la legendaria ciudad antigua.

Después de la caída de Rosas en 1852, la familia regresó a Buenos Aires. Bartolito estudió en la ciudad y asistió a la Facultad de Derecho, aunque no llegó a desarrollar una carrera universitaria tradicional.
Su personalidad inquieta lo llevó por otros caminos. Escribía, viajaba y demostraba una particular facilidad para relacionarse con figuras políticas e intelectuales.
Los viajes junto a Sarmiento y su carrera diplomática
Durante su juventud acompañó a Domingo Faustino Sarmiento en una misión diplomática en los Estados Unidos. Además, recorrió Perú, Chile, Brasil y distintos destinos europeos.
Sus viajes le permitieron conocer sociedades que experimentaban una acelerada modernización. En esos países observó el crecimiento de los ferrocarriles, la expansión de la prensa y las transformaciones políticas que también comenzaban a producirse en la Argentina.
En 1868, mientras se encontraba en Perú, se casó con la limeña Juana Agripina Escardó Nordenflicht. La ceremonia se realizó en la Catedral de Lima. Al año siguiente nació en Washington su hijo Luis Domingo, una muestra de la vida itinerante que llevaba la familia.
Sin embargo, la actividad que terminaría definiendo su destino no sería la diplomacia, sino el periodismo.
El diario que cambió la vida de Bartolito Mitre
El 4 de enero de 1870, Bartolomé Mitre fundó La Nación. El periódico comenzó a publicarse en una época de grandes transformaciones, cuando Buenos Aires crecía y los diarios adquirían cada vez más influencia política y social.
La primera redacción funcionó en la casa familiar de la calle San Martín. En sus habitaciones convivían la vida privada de los Mitre, las discusiones políticas y la preparación cotidiana del periódico.

Bartolito se incorporó al proyecto y pronto se convirtió en una figura central. Dirigió el diario durante varios años, escribió artículos y utilizó seudónimos como Claudio Caballero y Argos.
Su estilo estaba marcado por el humor, la ironía y una mirada mordaz sobre la sociedad. Algunos contemporáneos llegaron a considerarlo “el más brillante de los hijos de Mitre”, aunque la fama de su padre continuó condicionando la manera en que era observado.
El hombre que vivió bajo la sombra de su apellido
Además de periodista, Bartolito fue escritor y autor de ensayos y semblanzas. En 1895 publicó un texto autobiográfico titulado Autotipía, en el que recordó con humor sus orígenes en la Montevideo sitiada.
También presenció la transformación del periodismo argentino. El diario que había comenzado dentro de una residencia familiar creció hasta necesitar un edificio especialmente preparado para su funcionamiento.
El 20 de abril de 1900, exactamente 55 años después de su nacimiento, Bartolomé Mitre y Vedia murió en Buenos Aires tras sufrir una apoplejía. Sus restos fueron sepultados en el Cementerio de la Recoleta.

Su padre lo sobrevivió casi seis años. Esa circunstancia ayudó a que la figura de Bartolito quedara relegada frente a la enorme trayectoria política, militar e intelectual del expresidente.
Sin embargo, su vida revela una historia poco conocida. Nació durante el sitio de Montevideo, participó en misiones diplomáticas, recorrió distintos países y tuvo un papel decisivo en el crecimiento de uno de los diarios más influyentes de la Argentina.
Su apellido le abrió numerosas puertas, pero también se convirtió en la sombra que ocultó buena parte de su propia trayectoria.



















