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En 1928, YPF encontró petróleo a 404 metros en plena selva: 98 años después, el campamento conserva su época dorada

Nació como un asentamiento transitorio para trabajadores petroleros, pero terminó convertido en una localidad planificada con cine, club social, viviendas y edificios públicos.

Campamento Vespucio
La actividad petrolera impulsó el crecimiento del pueblo Foto: eltribuno
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En el norte de Salta, rodeado por la vegetación de las yungas, existe un pueblo que nació a partir de un hallazgo que cambió el destino de toda la región. Se trata de Campamento Vespucio, una localidad vinculada con los primeros grandes pasos de YPF en el norte argentino.

La historia comenzó el 12 de septiembre de 1928, cuando el pozo Vespucio 1 alcanzó una capa de petróleo a 404 metros de profundidad. La perforación producía cerca de 30 metros cúbicos diarios y confirmó la existencia de una importante reserva bajo la selva salteña.

Lo que inicialmente debía ser un campamento provisorio terminó transformándose en un pueblo con calles planificadas, viviendas, centros sanitarios, espacios culturales e instalaciones deportivas.

El petróleo apareció antes de la llegada de YPF

Los primeros antecedentes se remontan a 1906, cuando Carmelo Santerbó encontró indicios de petróleo en la región. Sin recursos para continuar, transfirió sus derechos a Francisco Tobar, quien comenzó a extraer crudo de manera rudimentaria en la quebrada de Galarza.

Tobar estaba convencido del potencial del lugar. En 1910, incluso envió un tambor con petróleo a la Exposición del Centenario, realizada en Buenos Aires.

Campamento Vespucio
Los pioneros que construyeron el pueblo petrolero Foto: eltribuno

La zona también despertó el interés de Standard Oil. Después de diferentes disputas por los permisos de exploración, Tobar se vinculó con YPF y cedió sus derechos en 1927.

La perforación del primer pozo comenzó el 1 de junio de 1928. Apenas tres meses después, el petróleo surgió y el paraje conocido como Mina República Argentina inició una transformación acelerada.

De las carpas a un pueblo planificado

Los primeros trabajadores vivían en carpas y casillas precarias, rodeados de mosquitos, serpientes y una vegetación difícil de atravesar. También debían enfrentar enfermedades como el paludismo y las lluvias características de la selva de montaña.

En 1929 se inauguró una destilería para procesar derivados que luego eran comercializados en Salta, Jujuy y Tucumán. Ese mismo año partió el primer cargamento de petróleo en vagones tanque con destino a Santa Fe.

Campamento Vespucio
Los primeros trabajadores enfrentaron condiciones extremas Foto: eltribuno

Con el crecimiento de la producción, YPF comprendió que el asentamiento ya no sería temporal. Por eso impulsó la construcción de viviendas, oficinas, escuelas, instalaciones sanitarias y espacios recreativos.

El pueblo fue diseñado aprovechando las pendientes naturales del terreno. Sus calles diagonales, casas rodeadas de árboles y edificios distribuidos estratégicamente conformaron un trazado poco habitual para una comunidad levantada en plena selva.

Un cine y un club social en medio de las yungas

Uno de los edificios más emblemáticos fue el Club Social Vespucio, inaugurado en 1933. Allí funcionaban un comedor y una confitería, además de celebrarse reuniones, fiestas y acontecimientos comunitarios. El complejo también tenía canchas deportivas y un natatorio.

Campamento Vespucio
Una comunidad levantada con esfuerzo en plena selva Foto: eltribuno

En 1953, YPF construyó un cine teatro para ofrecer actividades culturales a las familias que vivían lejos de los principales centros urbanos. Su arquitectura todavía conserva rasgos de la modernidad de mediados del siglo XX.

También se destacó la Administración del Yacimiento Norte, instalada en un edificio de madera cercano al acceso principal. Desde allí se coordinaba buena parte de la explotación petrolera del norte salteño.

El museo que conserva la memoria petrolera

Actualmente, parte de ese pasado puede conocerse en el Museo de Ciencias Naturales y del Petróleo, creado en 1993. El establecimiento reúne fotografías, documentos, minerales, fósiles y objetos relacionados con la actividad petrolera.

Su colección también incluye testimonios de los primeros trabajadores, piezas arqueológicas y elementos de la antigua escuela de enfermería de Standard Oil.

A casi un siglo del descubrimiento del Vespucio 1, Campamento Vespucio continúa habitado y conserva buena parte de su patrimonio. Sus edificios, calles inclinadas y antiguas viviendas permiten reconstruir la época en la que el petróleo convirtió un campamento transitorio en uno de los pueblos industriales más singulares de la Argentina.

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