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Quedó abandonada durante décadas y recién en 1974 comenzó a recuperarse: hoy es la casa museo que guarda miles de secretos de la prehistoria argentina

Estuvo abandonada durante décadas, pero logró sobrevivir. La histórica Casa Ameghino hoy conserva fósiles y secretos de la prehistoria argentina.

Museo Ameghino en Luján
La vivienda de Florentino Ameghino fue recuperada y convertida en museo Foto: Visitá Luján
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En pleno centro de Luján, provincia de Buenos Aires, sobrevive una construcción del siglo XIX que atravesó años de abandono y estuvo cerca de desaparecer. Luego de un extenso proceso de recuperación, se transformó en uno de los espacios históricos y científicos más llamativos de la Argentina.

Se trata del Museo Municipal Casa de Ameghino, ubicado en Las Heras 466. Allí vivieron Florentino, Juan y Carlos Ameghino, tres hermanos cuya labor resultó fundamental para el desarrollo de la paleontología nacional.

La casa donde comenzó una historia científica

La vivienda fue construida durante la década de 1850. En 1857 se instaló allí la familia de Antonio Ameghino y Dina Armanino, quienes permanecieron en la propiedad hasta 1869.

En esos ambientes transcurrió parte de la infancia de Florentino Ameghino, reconocido naturalista, antropólogo, paleontólogo y geólogo argentino. Desde joven recorrió las barrancas del río Luján, donde recolectó fósiles y comenzó a investigar los animales que habían habitado la región miles de años antes.

Museo Ameghino en Luján
El histórico edificio hoy conserva fósiles de la prehistoria argentina Foto: Gobierno de la Provincia

Su enorme producción científica quedó reunida en 24 volúmenes. A lo largo de su carrera estudió y describió numerosas especies extinguidas, mientras sus investigaciones alcanzaban reconocimiento internacional.

El abandono que puso en riesgo el edificio

Después de pasar por diferentes sucesiones familiares, la propiedad comenzó a deteriorarse. Durante las décadas de 1950 y 1960, sus habitaciones fueron utilizadas como alojamiento por inmigrantes italianos y españoles.

La falta de mantenimiento afectó gran parte de la construcción. Detrás de sus paredes deterioradas, sin embargo, permanecía intacto el valor histórico de la casa en la que había crecido uno de los científicos argentinos más importantes.

El rescate comenzó a tomar forma en 1962, cuando José Antonio Mignone fue designado conservador del inmueble y organizador de un futuro museo paleontológico.

El año que cambió el destino de la Casa Ameghino

El momento decisivo llegó en 1974. El Concejo Deliberante de Luján declaró de utilidad pública las propiedades relacionadas con los hermanos Ameghino, con el objetivo de convertirlas en museos municipales.

Museo Ameghino en Luján
La Casa Ameghino logró sobrevivir a décadas de abandono Foto: Gobierno de la Provincia

Aunque la adquisición demoró varios años, la medida permitió frenar el deterioro y avanzar con la recuperación. Finalmente, la casa abrió sus puertas como museo en 1999.

En 2007 recibió una protección todavía mayor al ser declarada Monumento Histórico Nacional, en reconocimiento a su relación con los estudios científicos realizados por los hermanos Ameghino.

Qué guarda actualmente el museo

En el interior se conservan fósiles de la megafauna pampeana, materiales arqueológicos, documentos y objetos históricos. Muchas de las piezas fueron encontradas en la cuenca del río Luján y en otros puntos de la provincia de Buenos Aires.

El recorrido permite descubrir cómo trabajaban los primeros paleontólogos, cuando las investigaciones dependían de herramientas manuales, cuadernos de campo y largas tareas de clasificación.

Museo Ameghino en Luján
El museo guarda restos de animales que habitaron la región hace miles de años Foto: Gobierno de la Provincia

Además, todavía se conserva parte de la estructura original de la vivienda, lo que permite reconstruir la vida cotidiana de la familia durante el siglo XIX.

Una casa sencilla convertida en patrimonio argentino

La Casa Ameghino no se destaca por el lujo ni por sus dimensiones. Su verdadera importancia reside en haber sido el escenario en el que comenzó una de las grandes aventuras científicas del país.

Después de décadas de deterioro, el edificio logró sobrevivir gracias al trabajo de investigadores, vecinos e instituciones. Hoy es conocido como la “Cuna de la Paleontología Nacional” y recuerda que algunos de los descubrimientos más importantes pueden comenzar en una vivienda modesta, cerca de un río y frente a un fósil encontrado casi por casualidad.

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