
Mucho antes de llenar estadios, levantar trofeos internacionales y convertirse en uno de los equipos más reconocidos del planeta, Boca Juniors nació en las calles de un barrio atravesado por el puerto, la inmigración y el trabajo.
A fines del siglo XIX y comienzos del XX, La Boca fue uno de los principales destinos de los inmigrantes italianos que llegaron a Buenos Aires. Muchos provenían de Génova y de otras localidades de Liguria. Se instalaron cerca del Riachuelo, donde encontraron empleo en los astilleros, almacenes, talleres, frigoríficos y actividades portuarias.

En medio de ese paisaje de barcos, casas de chapa y calles de tierra, cinco jóvenes decidieron crear un club. El 3 de abril de 1905, Esteban Baglietto, Alfredo Scarpatti, Santiago Sana y los hermanos Juan Antonio y Teodoro Farenga fundaron el Club Atlético Boca Juniors.
Lo que comenzó como una iniciativa entre amigos terminó convirtiéndose, 121 años después, en un fenómeno mundial. Sin embargo, su origen todavía puede reconocerse en una palabra: “xeneize”.
Por qué a Boca Juniors le dicen “xeneize”
El apodo guarda una relación directa con la historia del barrio. “Xeneize” significa genovés en la lengua de Liguria y comenzó a utilizarse por la gran presencia de inmigrantes procedentes de Génova.
La influencia italiana era tan importante que en La Boca circulaban periódicos escritos en dialecto, funcionaban sociedades de ayuda mutua y se organizaban celebraciones vinculadas con las tradiciones de los recién llegados.

Uno de los episodios más curiosos ocurrió en 1882, cuando un grupo de vecinos izó la bandera genovesa y proclamó la llamada República Independiente de La Boca. La experiencia duró poco: el presidente Julio Argentino Roca habría intervenido personalmente para retirar la bandera y terminar con la iniciativa.
Aunque aquella república desapareció, la identidad genovesa sobrevivió en el barrio. Con el paso del tiempo, el término “xeneize” quedó definitivamente asociado con Boca, sus jugadores y sus hinchas.
Una fundación que terminó en la Plaza Solís
La reunión fundacional comenzó en la casa de Esteban Baglietto. Sin embargo, la cantidad de jóvenes presentes incomodó a la familia y el encuentro tuvo que continuar en un banco de la Plaza Solís.
Allí se eligió el nombre. “Boca” reflejaba la pertenencia al barrio, mientras que “Juniors” respondía a la influencia británica sobre el fútbol argentino. En aquellos años, utilizar una palabra en inglés también otorgaba cierta distinción a las instituciones deportivas.

El primer partido se disputó el 21 de abril de 1905. Boca derrotó 4 a 0 a Mariano Moreno, aunque todavía no vestía los colores que lo harían famoso.
Sus primeras camisetas fueron blancas con tiras negras cosidas por Manuela Farenga, hermana de dos de los fundadores. El equipo también utilizó modelos celestes y prendas con diferentes combinaciones antes de adoptar el azul y amarillo.
El barco que definió los colores de Boca
La versión más difundida señala que Juan Brichetto, quien trabajaba en el puerto, propuso tomar los colores de la bandera del primer barco que ingresara al Riachuelo.
La embarcación que apareció llevaba la bandera de Suecia. De ese modo, el azul y el amarillo pasaron a representar a Boca Juniors. La tradicional franja horizontal amarilla sobre el pecho fue incorporada en 1913.
La historia resume la esencia del club: sus colores no habrían sido seleccionados en una oficina, sino que surgieron del puerto y del movimiento cotidiano de los barcos.
De los conventillos a La Bombonera
La vida de La Boca transcurría alrededor de los conventillos, donde numerosas familias compartían patios, cocinas y baños. En esos espacios convivían idiomas, canciones, recetas y costumbres provenientes de distintos países.
Muchas viviendas eran construidas con madera y chapa. Sus fachadas se pintaban con sobrantes conseguidos en los astilleros, motivo por el cual los colores no siempre coincidían. Esa práctica terminó convirtiéndose en una de las características visuales más famosas del barrio.

La vulnerabilidad de las construcciones también provocaba incendios frecuentes. Después de uno ocurrido en 1884, Tomás Liberti y otros vecinos de origen italiano fundaron el primer cuerpo de Bomberos Voluntarios de la Argentina.
Boca tuvo diferentes canchas e incluso se trasladó temporalmente a Wilde. La pérdida de socios obligó al club a regresar al barrio. En 1922 se instaló en el terreno de Brandsen y Del Valle Iberlucea, donde años después se construiría La Bombonera, inaugurada en 1940.
Una herencia genovesa que sobrevivió más de un siglo
La relación entre Boca y los genoveses continúa presente en el apodo “Xeneize”, en las instituciones italianas y en la memoria de La Boca.
Cinco jóvenes fundaron un equipo de barrio en 1905. Más de un siglo después, millones de personas utilizan una palabra genovesa para expresar su identidad. El puerto cambió y los conventillos perdieron protagonismo, pero cada vez que las tribunas gritan por el Xeneize reaparece el legado de aquellos inmigrantes que cruzaron el océano y construyeron un nuevo hogar junto al Riachuelo.


















