
Una carta de cuatro hojas, fechada el 26 de enero de 1833, volvió a poner en primer plano la ocupación británica de las Islas Malvinas. El escrito fue localizado en el Archivo Histórico de Tucumán y difundido en septiembre de 2026, 193 años después de su redacción.
Firmado por Juan Ramón Balcarce y Manuel Vicente Maza, el oficio fue enviado al gobernador tucumano Alejandro Heredia. Relata la ocupación británica ocurrida apenas 23 días antes. Lo más llamativo es la precisión con la que reconstruye un ultimátum de 24 horas y el episodio de la bandera argentina.
La carta de 1833: qué revelaron sus cuatro hojas
En aquella época, Buenos Aires estaba a cargo de las relaciones exteriores de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Por eso, las autoridades informaron a los gobiernos provinciales sobre la acción británica y rechazaron la intervención.
El documento conservado en Tucumán reúne una descripción cercana a los hechos, sobre las exigencias británicas y las protestas argentinas. No cambia la cronología conocida de Malvinas, pero aporta una mirada oficial escrita cuando la ocupación acababa de producirse.
Un ultimátum de 24 horas y tres botes: qué pasó el 3 de enero de 1833
El 2 de enero de 1833, la corbeta británica HMS Clio, al mando de John James Onslow, llegó a Puerto Soledad. Allí se encontraba la goleta argentina Sarandí, comandada por José María Pinedo.
Alrededor de las 15, Onslow abordó la embarcación argentina y comunicó que tenía instrucciones de tomar posesión de las islas para la Corona británica. Exigió que se retirara el pabellón argentino y anunció un plazo de 24 horas.

Pinedo se negó a aceptar la orden sin instrucciones de Buenos Aires. A la mañana siguiente, a las 6, volvió a entrevistarse con Onslow para presentar su protesta, pero no logró revertir la decisión. La superioridad militar británica hacía inviable una confrontación.
Hacia las 9 del 3 de enero, efectivos británicos desembarcaron en tres botes, izaron su bandera y arriaron la argentina. Pinedo había ordenado a sus hombres que no la bajaran: finalmente, fueron los británicos quienes la retiraron. La Sarandí partió rumbo a Buenos Aires el 5 de enero.
Qué había antes de la ocupación británica de Malvinas
La presencia argentina tenía antecedentes concretos. En 1820, David Jewett tomó posesión formal de las islas en nombre de las Provincias Unidas. En 1829, el gobierno bonaerense creó la Comandancia Política y Militar de Malvinas y nombró a Luis Vernet al frente de la administración.

La situación se agravó en diciembre de 1831, cuando la fragata estadounidense USS Lexington atacó Puerto Soledad. Luego, a fines de 1832, el comandante interino Francisco Mestivier murió durante un motín. Esa sucesión de episodios dejó al establecimiento en condiciones de especial fragilidad antes de la llegada de la HMS Clio.
La respuesta de Tucumán que apareció 193 años después
El hallazgo tuvo una segunda parte. El Archivo General de la Nación difundió una respuesta del 25 de febrero de 1833, firmada por Alejandro Heredia y su secretario Juan Bautista Paz. El gobernador rechazó la acción británica y ofreció a Buenos Aires los recursos que tuviera disponibles para sostener el reclamo.

Los documentos muestran que la ocupación no fue considerada un problema exclusivamente porteño: también provocó una reacción política en el interior. Décadas después, el reclamo continuó por la vía diplomática y, en 1965, la ONU aprobó la Resolución 2065, que reconoció la existencia de una disputa de soberanía e invitó a ambas partes a negociar.
El episodio más revelador permanece: el comandante argentino se negó a bajar su bandera y fueron las fuerzas británicas quienes terminaron por arriarla.
















