
En los pasillos de una residencia geriátrica de Estados Unidos, un gato de pelaje gris y blanco comenzó a protagonizar una historia que desconcertó a médicos, enfermeros y familiares. No necesitaba emitir sonidos ni llamar la atención: simplemente ingresaba a una habitación, olfateaba a un paciente y se acomodaba a su lado. Horas después, esa persona fallecía.
El protagonista era Oscar, un felino que vivía en el Steere House Nursing and Rehabilitation Center, ubicado en Providence, Rhode Island. Su comportamiento llamó tanto la atención que, en 2007, el médico David Dosa decidió documentarlo en una de las publicaciones médicas más reconocidas del mundo.
Para entonces, el personal le atribuía más de 25 episodios en los que había acompañado a pacientes poco antes de morir. La historia recorrió el mundo y abrió una pregunta que todavía despierta curiosidad: ¿cómo podía un gato reconocer señales que parecían pasar inadvertidas para las personas?

Oscar, el gato que llegó a un geriátrico en 2005 y comenzó a anticipar muertes
Oscar nació en 2005 y fue adoptado cuando todavía era pequeño por el personal de Steere House, una institución especializada en el cuidado de personas mayores, entre ellas pacientes con demencia avanzada.
El animal formaba parte de un grupo de gatos que convivían con los residentes. Sin embargo, a diferencia de otros felinos, no se caracterizaba por buscar constantemente el contacto humano. Prefería recorrer los pasillos, observar las habitaciones y descansar en distintos rincones del establecimiento.
Cuando tenía aproximadamente seis meses, los trabajadores comenzaron a notar algo inusual: Oscar parecía elegir a pacientes que se encontraban en sus últimas horas de vida.
El gato ingresaba a determinadas habitaciones, olfateaba el ambiente y se acomodaba sobre la cama o junto a la persona. En numerosos episodios relatados por el personal, el fallecimiento ocurría pocas horas después. Lo que inicialmente parecía una coincidencia comenzó a repetirse hasta convertirse en una conducta reconocida por médicos y enfermeros.

En 2007, los médicos registraron 25 casos y publicaron la historia en una revista científica
El 26 de julio de 2007, el geriatra David Dosa publicó el artículo A Day in the Life of Oscar the Cat en The New England Journal of Medicine. El texto describía la rutina del animal y relataba cómo sus visitas se habían convertido en una señal de alerta para el personal de la residencia.
Según explicó Dosa, la presencia de Oscar junto a determinados pacientes era interpretada como un posible indicio de muerte próxima.
La situación llegó a modificar la manera en que actuaban los trabajadores: cuando el gato permanecía junto a una persona en estado crítico, procuraban avisar a sus familiares para que pudieran acompañarla.
En una entrevista difundida por Associated Press, Dosa aseguró que el animal no cometía demasiados errores y parecía reconocer cuándo alguien estaba por morir.
Sin embargo, su publicación no fue un experimento clínico controlado, sino una descripción de observaciones realizadas en la institución. Para 2010, los casos atribuidos a Oscar habían aumentado a aproximadamente 50, según una entrevista del médico con Reuters.

¿Cómo sabía Oscar que una persona iba a morir? Las hipótesis que analizaron los médicos
El comportamiento del felino despertó numerosas teorías. Una de las explicaciones planteadas fue que podía detectar cambios químicos en el organismo de las personas que se encontraban cerca de morir.
Los gatos poseen un sentido del olfato desarrollado y pueden percibir determinados estímulos que los seres humanos no reconocen fácilmente. Por eso, algunos especialistas consideraron la posibilidad de que Oscar reaccionara ante olores o sustancias liberadas durante los procesos fisiológicos asociados al final de la vida.
Otra hipótesis apuntaba a cambios en la respiración, los movimientos corporales o el comportamiento de los pacientes. No obstante, ninguna de estas explicaciones fue demostrada específicamente en el caso de Oscar.
Tampoco existen pruebas científicas suficientes para afirmar que el animal tuviera una capacidad sobrenatural o que pudiera anticipar la muerte con una precisión determinada. Su historia representa un conjunto de observaciones clínicas llamativas, pero no constituye evidencia experimental de un supuesto sexto sentido.

Qué pasó con Oscar, el gato que acompañaba a pacientes en sus últimas horas
Aunque su fama estuvo relacionada con la muerte, el aspecto más emotivo de su historia fue el acompañamiento que brindaba a los residentes. Para muchas familias, la presencia del animal se convirtió en una fuente de consuelo durante momentos especialmente difíciles.
Oscar permanecía junto a pacientes que, en algunos casos, no tenían familiares presentes. Su compañía también permitió que los trabajadores prestaran especial atención a personas que podían encontrarse cerca del final de sus vidas.
La historia inspiró a David Dosa a publicar en 2010 el libro Making Rounds with Oscar: The Extraordinary Gift of an Ordinary Cat, donde profundizó en las experiencias de los pacientes y sus familias. El felino continuó viviendo en Steere House durante muchos años, convertido en uno de sus residentes más conocidos.

Finalmente, Oscar murió el 22 de febrero de 2022, a los 17 años, después de una breve enfermedad. La institución lo despidió recordando el consuelo y la compañía que había ofrecido a residentes, trabajadores y familiares.
Aunque nunca se pudo demostrar que tuviera el don de predecir la muerte, su historia dejó una enseñanza que trascendió el misterio: en sus últimos momentos, muchas personas encontraron compañía en un pequeño gato que parecía saber cuándo quedarse a su lado.















