El aeropuerto más peligroso del mundo está entre las montañas del Himalaya: pista corta, clima feroz y riesgo extremo

Su pista, de apenas 527 metros de largo por 20 de ancho, presenta una pendiente del 12%. Además, los cambios meteorológicos son abruptos y frecuentes, minimizando los márgenes de error de los pilotos, y el historial de muertes allí resulta muy preocupante.

El aeropuerto más peligroso del mundo está entre las montañas del Himalaya.
El aeropuerto más peligroso del mundo está entre las montañas del Himalaya. Foto: Himalayan Adventure Treks & Tours
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En un planeta con miles de aeropuertos (desde gigantescos hubs internacionales hasta pequeñas pistas rurales) hay uno que concentra la atención por su singularidad extrema: el aeropuerto Tenzing-Hillary, en Nepal. Ubicado en la localidad de Lukla, a casi 3.000 metros sobre el nivel del mar, este aeródromo no solo funciona como la principal puerta de entrada al Himalaya, sino que también es considerado uno de los más peligrosos del mundo.

Un aeropuerto extremo en el corazón del Himalaya

Enclavado en medio de la cordillera más alta del planeta, el aeropuerto desafía los límites de la aviación. Su pista, de apenas 527 metros de largo por 20 de ancho, presenta una pendiente del 12%, una característica poco habitual incluso en entornos montañosos. La particularidad no termina ahí: en uno de sus extremos se levanta un muro de piedra, mientras que en el otro la pista se precipita hacia un acantilado. No hay margen para errores.

A estas condiciones se suma un factor determinante: el clima. En Lukla, los cambios meteorológicos son abruptos y frecuentes. La baja visibilidad, las nubes y los vientos cruzados que irrumpen en cuestión de minutos convierten cada aterrizaje y despegue en una maniobra de alta complejidad. En ese contexto, la experiencia del piloto deja de ser un valor agregado y pasa a ser una condición esencial.

Su pista, de apenas 527 metros de largo por 20 de ancho, presenta una pendiente del 12%. Foto: Himalayan Adventure Treks & Tours

Cómo operan los vuelos en el aeropuerto de Lukla

El aeropuerto funciona bajo reglas muy distintas a las de los grandes centros de aviación comercial. No cuenta con radar, ni con un sistema convencional de control de tráfico aéreo, ni siquiera con luces de aproximación. Las operaciones dependen exclusivamente de la visibilidad y comunicación directa entre tripulación y tierra. En consecuencia, los vuelos suelen sufrir cancelaciones o demoras que pueden extenderse durante varios días.

Las aeronaves que operan en Lukla están especialmente diseñadas para este tipo de condiciones. Se trata de aviones pequeños, como el Dornier 228 o el De Havilland Twin Otter, capaces de despegar y aterrizar en distancias reducidas y con mayor maniobrabilidad.

El historial de incidentes refuerza su reputación. De acuerdo con datos de la autoridad aeronáutica de Nepal, desde 2004 se registraron al menos siete accidentes graves en el lugar, con un saldo de más de 50 víctimas fatales. Uno de los episodios más recientes ocurrió en 2019, cuando una aeronave de Summit Air se despistó durante el aterrizaje y colisionó con helicópteros estacionados, causando la muerte de tres personas.

El aeropuerto funciona bajo reglas muy distintas a las de los grandes centros de aviación comercial. Foto: Himalayan Adventure Treks & Tours

El rol clave del aeropuerto para el turismo al Everest

A pesar de los riesgos, el aeropuerto de Lukla es fundamental para el turismo y la economía regional. Es el punto de partida para quienes buscan llegar al Parque Nacional Sagarmatha, donde comienza la travesía hacia el Everest. El trayecto aéreo desde Katmandú dura apenas 30 minutos, en contraste con los varios días de caminata que implicaría alcanzar la zona por vía terrestre.

Durante las temporadas más activas (entre marzo y mayo, y de septiembre a noviembre) pueden registrarse hasta 20 vuelos diarios. Las operaciones se concentran en las primeras horas de la mañana, cuando las condiciones climáticas suelen ser más estables.

La fama del Tenzing-Hillary se consolidó a nivel global en 2001, cuando fue incluido por National Geographic entre los diez aeropuertos más extremos del mundo. Desde entonces, su notoriedad no dejó de crecer, atrayendo tanto a aventureros como a curiosos del mundo de la aviación.