Invirtieron U$S 50.000 millones: el plan de tres potencias europeas para fabricar misiles sin apoyo de EE.UU.

Estos tres países lideran una iniciativa para fortalecer las capacidades militares europeas con nuevos misiles de largo alcance. El proyecto busca reducir la dependencia de Estados Unidos.

La OTAN invierte en capacidad misilística.
La OTAN invierte en capacidad misilística. Foto: Wikimedia Commons
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La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) dio un paso clave hacia el fortalecimiento de la industria de defensa europea con el lanzamiento de un ambicioso programa de 50.000 millones de dólares destinado al desarrollo de misiles de largo alcance sin la participación directa de Estados Unidos.

La iniciativa, encabezada por Reino Unido, Francia y Alemania, surge en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas y de cambios en la relación entre Washington y sus aliados europeos. El objetivo principal es dotar a Europa de capacidades militares que hoy son limitadas y reducir la brecha tecnológica y operativa frente a Rusia, que dispone de un importante arsenal de misiles de largo alcance.

Además del nuevo programa, los países de la OTAN anunciaron acuerdos industriales por un valor total de 54.000 millones de dólares, de los cuales 26.000 millones estarán destinados al fortalecimiento de los sistemas integrados de defensa aérea y antimisiles.

De qué se trata el millonario plan de 50.000 millones de dólares que encabezan Reino Unido, Francia y Alemania

El proyecto busca coordinar la capacidad tecnológica, industrial y militar de los países participantes para desarrollar una nueva generación de armas capaces de atacar objetivos ubicados a más de 2.000 kilómetros de distancia con un alto nivel de precisión.

Según el Gobierno británico, la iniciativa permitirá integrar los avances científicos y la experiencia de las industrias de defensa europeas en un único programa común.

Entre los desarrollos incluidos figura el Stratus, el futuro misil que reemplazará al Storm Shadow, el sistema de ataque de fabricación conjunta entre Reino Unido y Francia utilizado durante los últimos años.

Actualmente, Europa dispone de muy pocos misiles de este tipo. Los principales son el alemán Taurus y el Storm Shadow/SCALP, parte de cuya producción fue enviada a Ucrania, reduciendo significativamente las reservas disponibles para los países europeos.

Misil Stratus.
Stratus, el futuro misil que reemplazará al Storm Shadow. Foto: MBDA

Por qué el plan busca desarrollar misiles sin el apoyo de EE.UU.

La iniciativa responde, en gran parte, al deterioro de las relaciones transatlánticas registrado en los últimos meses.

A comienzos de junio trascendió que el Pentágono evaluaba cancelar la transferencia de misiles Tomahawk a Alemania, un acuerdo alcanzado durante la administración de Joe Biden. Paralelamente, el presidente Donald Trump anunció su intención de reducir en más de 5.000 efectivos la presencia militar estadounidense en territorio alemán.

Las diferencias también se profundizaron tras la guerra contra Irán, cuando Washington cuestionó el escaso respaldo de varios aliados europeos y anunció una revisión de su papel dentro de la OTAN.

Qué significa este paso hacia la autonomía militar europea

El lanzamiento del programa refleja un cambio estratégico de gran alcance para Europa.

Ante la posibilidad de un menor compromiso militar de Estados Unidos, varias potencias europeas comenzaron a impulsar una mayor autonomía en materia de defensa, tanto en producción industrial como en capacidades de combate.

El canciller alemán Friedrich Merz resumió ese nuevo escenario al afirmar recientemente que “las relaciones transatlánticas ya no son como antes”. En ese contexto, el desarrollo de misiles de largo alcance aparece como uno de los pilares de una estrategia que busca fortalecer la capacidad de disuasión europea y reducir su dependencia tecnológica y militar de Washington.