
Tener romero en casa es una salvación para cualquier comida, pero lo que no todos saben es que necesita de ciertos cuidados para mantenerse saludable y fresco. En este marco, los expertos en jardinería aseguran que las dos claves para lograrlo se encuentran en la poda y la cantidad de sol que recibe.
Aunque es una planta resistente y relativamente fácil de cuidar, el romero puede debilitarse si permanece en lugares con poca luz, recibe demasiada agua o no se realizan los recortes adecuados.
Cuántas horas de sol necesita el romero para crecer fuerte
El romero es una planta mediterránea que se adapta bien a los ambientes soleados y a los períodos de poca lluvia. Por eso, necesita una buena exposición a la luz natural para desarrollarse correctamente.
Lo recomendable es ubicarlo en un espacio donde reciba alrededor de seis horas de sol directo al día, aunque puede tolerar más horas cuando está bien adaptado y cuenta con un sustrato adecuado.

Durante la primavera y el verano, puede colocarse en un balcón, patio o jardín con buena iluminación. Si se cultiva en interiores, lo ideal es ubicarlo junto a una ventana muy luminosa, aunque generalmente crecerá mejor en el exterior.
La falta de luz puede provocar que sus tallos se alarguen demasiado, pierdan vigor y desarrollen menos hojas. Por eso, si el romero está creciendo débil o con ramas muy separadas, conviene revisar primero cuánta luz recibe durante el día.
Cómo podar el romero para que crezca más frondoso
La poda es otro de los cuidados importantes para mantener el romero compacto y estimular la aparición de nuevas ramificaciones. Cuando se realiza correctamente, permite controlar su tamaño, retirar las partes dañadas y favorecer una forma más tupida.
Durante la primavera, se pueden aprovechar los brotes nuevos para hacer una poda ligera, especialmente si la planta creció de manera desordenada durante los meses anteriores.
Para hacerlo, hay que seguir estos pasos:
- Utilizar una tijera de podar limpia y afilada.
- Recortar las puntas de las ramas verdes, sin quitar demasiado de una sola vez.
- Retirar los tallos secos, dañados o que se crucen entre sí.
- Evitar cortar profundamente las partes viejas y leñosas, ya que el romero puede tener dificultades para rebrotar desde esa madera.
Lo recomendable es realizar cortes moderados y distribuirlos por distintas partes de la planta. De esta manera, se favorece un crecimiento más parejo sin debilitarla.


















