
La anguila europea atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia en los ríos valencianos. Aunque todavía no figura en el Catálogo Español de Especies Amenazadas, los expertos advierten desde hace años de una caída drástica de sus poblaciones y de una elevada mortalidad durante los meses de verano, cuando la falta de agua convierte muchos cauces en una sucesión de pozas aisladas.
En la comarca de la Costera, los ríos Canyoles y Albaida representan dos de los ejemplos más preocupantes. Ambas corrientes han albergado históricamente poblaciones estables de este pez migratorio, pero las condiciones actuales están poniendo a prueba su supervivencia.
La sequía deja a las anguilas atrapadas en pozas aisladas
Los trabajos de seguimiento realizados en los últimos años han detectado repetidos episodios de mortandad coincidiendo con los periodos más secos. Cuando el caudal disminuye hasta cortar la continuidad del río, numerosas anguilas quedan atrapadas en pequeñas masas de agua sin posibilidad de desplazarse.

La situación se agrava por el aumento de la temperatura y la reducción del oxígeno disponible. En esas condiciones, muchos ejemplares no logran sobrevivir al verano, un fenómeno que se repite cada año en distintos puntos de la red fluvial valenciana.
Desde Acció Ecologista-Agró reclaman que las administraciones garanticen el mantenimiento del caudal ecológico durante los meses de mayor estrés hídrico. Según la organización, asegurar un flujo mínimo ayudaría a evitar el aislamiento de los peces y reduciría significativamente las muertes registradas cada temporada.
Una especie sin protección estatal pero considerada en peligro crítico
La situación de la anguila presenta una notable contradicción. A nivel legal, la especie todavía no está incluida en el catálogo nacional de fauna amenazada, lo que permite que continúe su aprovechamiento pesquero bajo determinadas regulaciones y cupos.
Sin embargo, la comunidad científica mantiene una visión mucho más pesimista. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) catalogó a la anguila europea como especie en peligro crítico de extinción, la máxima categoría antes de la desaparición en estado salvaje. Las estimaciones apuntan a que sus poblaciones han caído más de un 90% desde la década de 1970.
El Gobierno ha planteado en varias ocasiones incorporar a la especie al catálogo de protección estatal. No obstante, la medida ha encontrado la oposición de varias comunidades autónomas debido al impacto económico y cultural que tendría sobre una actividad pesquera profundamente arraigada en algunas zonas.
Presas, contaminación y pesca: las otras amenazas para la anguila
La sequía es solo una parte del problema. Los investigadores señalan que la fragmentación de los ríos constituye una de las principales amenazas para la especie. Presas, azudes y otras infraestructuras dificultan los desplazamientos que la anguila necesita realizar entre los sistemas fluviales y el mar.

Su ciclo biológico depende de una migración extraordinaria hasta el mar de los Sargazos, en el Atlántico, donde se reproduce. Cuando encuentra obstáculos en su recorrido, una parte importante de los ejemplares no logra completar ese viaje.
A ello se suma el deterioro de la calidad del agua. En algunos ríos y humedales valencianos, el exceso de nutrientes procedentes de actividades agrícolas favorece procesos de eutrofización, un fenómeno que reduce los niveles de oxígeno y altera gravemente el equilibrio ecológico.
La presión pesquera continúa siendo otro factor determinante. La captura de angulas, las crías de la anguila, mantiene un elevado valor comercial y alimenta tanto el mercado legal como las redes de tráfico ilegal. Mientras las administraciones trabajan en un futuro plan estratégico para especies migratorias, la anguila sigue enfrentándose a una combinación de amenazas que pone en duda la recuperación de una de las especies más emblemáticas de los ecosistemas fluviales valencianos.


















