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Parece una locura, pero es real: científicos volvieron “radioactivos” los cuernos de 16 rinocerontes para evitar su extinción

El insólito método forma parte del proyecto Rhisotope, desarrollado en Sudáfrica. Los investigadores comprobaron seis meses después que las dosis utilizadas no provocaron efectos biológicos adversos en los animales y que los cuernos pueden ser detectados mediante sistemas de control radiactivo.

Científicos desarrollaron una estrategia basada en radiación para dificultar el tráfico ilegal de cuernos de rinoceronte. Foto: X/@rhisotope.
Científicos desarrollaron una estrategia basada en radiación para dificultar el tráfico ilegal de cuernos de rinoceronte. Foto: X/@rhisotope.
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Salvar a los rinocerontes de la caza furtiva llevó a un grupo de científicos a desarrollar una estrategia tan insólita como tecnológica: introducir pequeñas fuentes radiactivas dentro de sus cuernos para hacerlos detectables durante el transporte ilegal.

La iniciativa forma parte del Rhisotope Project, un proyecto de investigación desarrollado en Sudáfrica que busca utilizar la tecnología nuclear como herramienta contra el tráfico ilegal de cuernos de rinoceronte.

Nace en un zoológico chileno la tercera cría de rinoceronte blanco de Suramérica. Foto: EFE.
El proyecto Rhisotope busca que los cuernos puedan ser detectados durante los controles fronterizos. Foto: EFE.

El trabajo científico fue publicado en abril de 2026 en la revista Scientific Reports, donde investigadores de Texas A&M University, University of the Witwatersrand y Colorado State University analizaron la seguridad del procedimiento y sus posibilidades para detectar los cuernos en las fronteras.

Por qué les colocaron material radiactivo en los cuernos

La finalidad no es irradiar al animal ni hacer que el rinoceronte sea peligroso para las personas. El objetivo es que el cuerno pueda ser identificado por los sistemas de detección de radiación utilizados en controles fronterizos.

Para el procedimiento, los investigadores realizaron un pequeño orificio de aproximadamente 4 milímetros de diámetro en el cuerno e introdujeron una fuente de cobalto-60. Después, el material fue fijado en el interior para evitar que se desplazara.

De esta manera, si un cuerno obtenido ilegalmente atraviesa un puesto de control equipado con detectores de radiación, la señal podría permitir identificarlo con mayor facilidad. El proyecto apunta así a actuar en una etapa posterior a la caza furtiva: dificultar el transporte y el contrabando de los cuernos.

El insólito método para frenar la caza de rinocerontes en Sudáfrica. Foto: X/@rhisotope
El procedimiento consiste en introducir una pequeña fuente de cobalto-60 dentro del cuerno del animal. Foto: X/@rhisotope.

Además, los investigadores plantean que la presencia de material radiactivo podría generar un efecto disuasorio entre quienes participan del comercio ilegal, debido a los controles adicionales y a las restricciones vinculadas al transporte de materiales radiactivos.

La prueba se realizó con 20 rinocerontes

El proyecto piloto comenzó en junio de 2024, cuando se implantaron fuentes radiactivas en los cuernos de 20 rinocerontes, 18 blancos y dos negros, en Sudáfrica.

En enero de 2025 se realizaron las mediciones. Por cuestiones relacionadas con la seguridad y el terreno, los investigadores pudieron evaluar específicamente a 16 rinocerontes blancos con implantes, además de cinco ejemplares utilizados como controles.

Los animales fueron sedados por equipos veterinarios para realizar las mediciones alrededor del cuerno, la frente y los ojos. Los científicos utilizaron detectores de radiación calibrados y compararon los resultados con modelos computacionales desarrollados previamente para estimar qué cantidad de radiación recibirían los animales.

El insólito método para frenar la caza de rinocerontes en Sudáfrica. Foto: X/@rhisotope
Los investigadores analizaron la exposición a la radiación en distintos puntos de la cabeza de los rinocerontes. Foto: X/@rhisotope.

La radiación no les hizo daño

Esta era una de las principales preguntas del estudio. Según los resultados publicados, las dosis registradas en los rinocerontes permanecieron por debajo de los límites utilizados por los investigadores para evitar efectos deterministas sobre la piel.

En las zonas consideradas más sensibles, como la frente y los ojos, las mediciones también permanecieron por debajo de los valores de referencia empleados en el estudio. Además, el proyecto había realizado previamente análisis de sangre y controles veterinarios en los 20 rinocerontes del piloto. La Universidad de Witwatersrand informó en 2025 que no se observaron daños celulares asociados al procedimiento mediante pruebas de dosimetría biológica.

La investigación publicada posteriormente en Scientific Reports también concluyó que, con las concentraciones utilizadas, no se detectaron efectos biológicos adversos en los ejemplares evaluados seis meses después de la implantación.

El cuerno del rinoceronte no es como un hueso

Una de las razones por las que los investigadores pudieron desarrollar esta estrategia está en la propia estructura del cuerno.

A diferencia de lo que muchas personas pueden pensar, el cuerno del rinoceronte no está formado por hueso. Está compuesto principalmente por queratina, una proteína que también se encuentra en estructuras como las uñas y el cabello.

Rinocerontes en peligro. Foto: Unsplash
El estudio publicado en Scientific Reports evaluó a 16 rinocerontes blancos seis meses después de la implantación. Foto: Unsplash.

Según el estudio, esta composición proporciona una estructura sólida y no porosa en la que puede permanecer alojada la fuente radiactiva. Los investigadores también tuvieron en cuenta la distancia entre la fuente y los tejidos vivos del animal para reducir la exposición.

Una amenaza que todavía mata cientos de rinocerontes

La innovación científica se desarrolla en un contexto crítico para la conservación de la especie. Sudáfrica continúa siendo el país con la mayor población de rinocerontes del mundo. Según el Gobierno sudafricano, a finales de 2025 había al menos 15.096 rinocerontes en el país, entre 12.531 blancos y 2.565 negros.

Aunque la población mostró un incremento respecto del año anterior, la caza furtiva continúa representando una amenaza. Durante 2025 fueron cazados ilegalmente 352 rinocerontes en Sudáfrica, según las estadísticas oficiales. La cifra fue un 16% inferior a los 420 animales perdidos durante 2024.

Y el problema continúa durante 2026: entre enero y agosto fueron cazados furtivamente 230 rinocerontes en el país, de acuerdo con el último balance oficial disponible.

El insólito método para frenar la caza de rinocerontes en Sudáfrica. Foto: X/@rhisotope
Sudáfrica registró 352 rinocerontes cazados furtivamente durante 2025, según datos oficiales. Foto: X/@rhisotope.

Una estrategia que busca llevar la tecnología nuclear a la conservación

El proyecto Rhisotope nació con la idea de aprovechar una tecnología habitualmente asociada a la medicina, la industria y la seguridad para enfrentar un problema de conservación.

Los investigadores consideran que los detectores utilizados en puestos fronterizos podrían identificar los cuernos que contengan las pequeñas fuentes radiactivas y facilitar su interceptación durante el tráfico internacional.

La investigación también plantea que el concepto podría estudiarse en el futuro para otras especies amenazadas, aunque por ahora el trabajo se concentra en los rinocerontes.

El objetivo final es convertir una de las características que hace más vulnerables a estos animales (el valor de sus cuernos en el mercado ilegal) en una herramienta que permita rastrearlos y dificultar su comercialización clandestina.

Rinoceronte blanco. Foto: Unsplash.
La iniciativa busca convertir una tecnología nuclear en una herramienta para combatir el tráfico ilegal de fauna. Foto: Unsplash.

Así, lo que parece una escena de ciencia ficción tiene detrás un experimento científico concreto: 16 rinocerontes blancos fueron utilizados para comprobar si un pequeño implante radiactivo podía convertir sus cuernos en objetos detectables sin provocarles daños significativos.

Los resultados publicados hasta ahora indican que la técnica es viable bajo las condiciones estudiadas, aunque los propios investigadores señalan que todavía deben analizarse diferentes escenarios de transporte, niveles de ocultamiento y condiciones de los controles fronterizos antes de determinar cómo ampliar su aplicación.

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