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Bryan Graybill, diseñador de interiores: “No me molesta una marca o un poco de desgaste en la cocina, significa que se está usando”

El diseñador estadounidense apuesta por ambientes reales, con materiales que envejecen bien y objetos a la vista, lejos del estilo showroom.

Bryan Graybill, diseñador de interiores.
Bryan Graybill, diseñador de interiores. Foto: Gemini
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Para Bryan Graybill, la cocina ideal no es la que permanece impecable, sino la que muestra señales de uso y vida cotidiana. El diseñador de interiores estadounidense, conocido por su trabajo en Sag Harbor, Nueva York, sostiene que una marca o un poco de desgaste no son defectos, sino pruebas de que el espacio cumple su función.

Graybill rechaza la idea de la cocina como un ambiente de exposición. Prefiere materiales resistentes y nobles, como el mármol Vermont Danby, el latón o el bronce, que pueden envejecer con gracia y sumar carácter con el paso del tiempo.

“No me molesta una marca o un poco de desgaste”

El diseñador es claro: no busca una cocina perfecta, sino un espacio que invite a cocinar, recibir y compartir. “No me molesta una marca o un poco de desgaste. Significa que la cocina se está usando”, afirma Graybill, que apuesta por ambientes con personalidad y huellas de la vida diaria.

En su propia casa, evita que todos los muebles sean iguales y prefiere combinar piezas independientes, distintas maderas y terminaciones variadas. Así, la cocina adquiere un aspecto más personal, como si se hubiera construido a lo largo de los años y no de una sola vez.

El diseñador estadounidense apuesta por ambientes reales, con materiales que envejecen bien y objetos a la vista, lejos del estilo showroom. Foto: Gemini

Objetos a la vista y almacenamiento abierto

Otra de las claves de Graybill es no esconder todo. El diseñador prefiere tener a mano y a la vista los elementos que usa todos los días: ollas, bowls, utensilios y piezas para servir. “Me gusta ver con qué estoy trabajando. El almacenamiento abierto es el mejor almacenamiento”, explica.

Para él, los objetos prácticos también pueden ser decorativos y aportar personalidad al ambiente. Por eso recomienda que los elementos de uso diario tengan un lugar visible dentro de la cocina.

Una cocina para vivir, no para exhibir

Graybill rechaza el concepto de “show kitchen”, esas cocinas que parecen salidas de una vidriera y nunca se usan. Su propuesta es diseñar espacios que realmente funcionen para cocinar y compartir, donde una pequeña marca, un objeto a la vista o una pieza con pátina sean señales de vida y no de descuido.

Para el diseñador, la verdadera función de la cocina es ser un lugar vivido, donde cada detalle cuente una historia y refleje el paso del tiempo.

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