
A medida que se acerca la Navidad, la elección de los regalos no es el único desafío: la presentación también suma protagonismo. Mientras el papel estampado y los moños descartables siguen presentes en las vidrieras, una alternativa japonesa gana terreno y propone un giro sustentable y creativo: envolver los paquetes con tela.
La técnica, conocida como furoshiki, reemplaza los envoltorios tradicionales por un paño cuadrado que se pliega y se anuda para proteger y decorar el obsequio. Así, el envoltorio deja de ser descartable y puede reutilizarse en futuras ocasiones, o incluso convertirse en parte del regalo.
Qué es el furoshiki y cómo se usa para envolver regalos
El furoshiki tiene raíces profundas en la cultura japonesa. Originalmente, se utilizaba para transportar y proteger objetos de distintos tamaños y formas. Con el tiempo, la costumbre se adaptó a la presentación de regalos, sumando valor y significado al acto de obsequiar.

Según Etsuko Yamada, especialista en la técnica y autora de libros sobre el tema, los furoshiki “tienen una larga historia” y representan “un aspecto importante de la cultura japonesa”. La versatilidad de la tela permite envolver desde cajas y libros hasta botellas o prendas, y a diferencia del papel, el paño puede guardarse y usarse una y otra vez.
Cómo envolver regalos navideños con la técnica japonesa
Para aplicar el furoshiki no hace falta experiencia ni herramientas especiales. Solo se necesita un paño cuadrado, flexible y del tamaño adecuado para el objeto a envolver. El método básico consiste en colocar el regalo en el centro, cruzar dos esquinas sobre el paquete y unir las otras dos con un nudo.
Existen diferentes tipos de nudos, como el ma-musubi (cuadrado y firme) o el hitotsu-musubi (simple, ideal para formar una bolsa). La elección de la tela también suma personalidad: se pueden usar pañuelos, retazos o paños con motivos festivos, siempre que sean resistentes y lo suficientemente grandes.
Las ventajas de reemplazar el papel de regalo por tela
El principal beneficio del furoshiki es que el envoltorio no termina en la basura: puede lavarse y reutilizarse en otras fiestas o para nuevos regalos. Además, la tela se adapta a objetos de formas variadas, sin necesidad de cajas específicas.
Otra opción es elegir un paño que tenga un segundo uso, como un pañuelo o una tela decorativa, para que el envoltorio también sea parte del obsequio. Así, la propuesta combina una tradición japonesa con una forma original y sustentable de presentar los regalos, que puede acompañar a quien lo recibe mucho después de la Navidad.
















