La parrilla que revoluciona el asado clásido
La parrilla que revoluciona el asado clásido Foto: Foto generada con IA Canal 26

En Buenos Aires no faltan parrillas, pero no todas logran destacarse en un terreno tan competitivo. En el barrio de Colegiales, Felisa Parrilla apareció con una propuesta clara: respetar el fuego y la carne, pero al mismo tiempo relajar los códigos tradicionales del asado y adaptarlos a una forma de comer más actual, flexible y curiosa.

Ubicada en Zapiola 1353, Felisa se posiciona como una parrilla contemporánea que combina técnica, diseño y disfrute, sin solemnidades ni liturgias innecesarias. El resultado es un espacio donde se come muy bien, pero también se pasa bien.

Un espacio pensado para distintos momentos

Uno de los puntos fuertes de Felisa Parrilla, en Colegiales, es su versatilidad. El lugar cuenta con un salón amplio y moderno, una barra ideal para visitas express y un jardín arbolado que invita a comer al aire libre, algo poco habitual en el circuito de parrillas porteñas.

Se puede ir por un asado largo con amigos, una cena relajada de a dos o incluso una comida rápida acompañada por una copa de vino. Esa diversidad de escenarios responde a una idea simple pero efectiva: que cada comensal elija cómo y cuánto quiere comer.

Carnes de calidad y cocción precisa

La base de la propuesta está donde tiene que estar: en la carne. En Felisa Parrilla los cortes clásicos salen con muy buen producto y puntos de cocción cuidados. Ojo de bife, entraña y asado del centro funcionan como los pilares de la carta, con la ventaja de poder pedirse en porciones completas o medias, algo que suma flexibilidad.

El restaurante de Colegiales que es furor Foto: Instagram @felisa.parrilla__

Para los más entusiastas, hay una opción que se despega de lo habitual: vaca vieja madurada, trabajada al estilo de las parrillas vascas. Se trata de una carne intensa, con sabor profundo y textura particular, que se luce cuando llega jugosa y sin intervenciones excesivas.

Salsas que acompañan, no esconden

Uno de los gestos más interesantes de Felisa está en su sección de salsas para acompañar carnes y guarniciones. Lejos de tapar el sabor del fuego, funcionan como aliados: algunas aportan untuosidad, otras profundidad y otras un contraste justo para levantar cada bocado.

No son obligatorias, pero sí tentadoras. Para quienes disfrutan salir un poco del manual clásico del asado, se convierten en un extra que suma personalidad al plato.

Entradas bien pensadas y achuras protagonistas

Antes de llegar a la carne, la carta de entradas pisa fuerte. Las empanadas cumplen con lo que se espera: doradas, sabrosas y sin vueltas. Pero las mollejas se roban todas las miradas: ahumadas, crocantes por fuera, tiernas por dentro y equilibradas con un toque ácido que realza el conjunto.

También destaca una provoleta elaborada con queso de pequeño productor, acompañada por vegetales y un embutido italiano que aporta profundidad. Hay, además, platos que combinan mar, cerdo y especias poco habituales en parrillas tradicionales, ideales para quienes buscan algo distinto.

Vinos europeos y mollejas de lujo Foto: Instagram @felisa.parrilla__

Una ensalada que no es relleno

En Felisa Parrilla las opciones frescas no son un detalle menor. La ensalada de la casa está pensada como un plato protagonista, con frutas de estación, vegetales y frutos secos. Se acompaña con un pan especial, nutritivo y sabroso, que completa una alternativa ideal para balancear el menú.

Vinos por copa: un diferencial real

Otro de los grandes aciertos está en la carta de vinos. Felisa ofrece una selección amplia por copa, con etiquetas nacionales y una presencia poco común de vinos europeos: España, Francia, Alemania, Austria y otros orígenes que no suelen verse en parrillas tradicionales.

Esta propuesta permite experimentar, maridar y descubrir sin necesidad de pedir una botella entera, reforzando la idea de consumo relajado que atraviesa todo el concepto del lugar.

Una parrilla con identidad propia

Felisa Parrilla, en Zapiola 1353, Colegiales, no busca reinventar el asado argentino, sino leerlo desde el presente. Respeta el producto, domina la técnica y se anima a correrse del molde con criterio. Es una parrilla para quienes aman la carne, pero también para quienes creen que todavía hay margen para sorprenderse frente a las brasas.