
Salir a comer carne en Buenos Aires ya no siempre implica resignarse a una cuenta desmedida. Aunque el asado fuera de casa dejó hace tiempo de ser una salida barata, todavía existen parrillas que logran algo más difícil: ofrecer buena materia prima, ambiente agradable y precios que, al menos, siguen siendo defendibles. En ese mapa aparecen propuestas en Palermo, Villa Crespo, Parque Leloir y Tortuguitas, con formatos que van desde el menú ejecutivo de mediodía hasta opciones para compartir y experiencias más completas con vino y fuegos a la vista.
La clave, hoy, no pasa solo por buscar el ticket más bajo. También importa qué incluye la experiencia, cuán abundantes son las porciones, si hay promos en franjas horarias estratégicas y si el lugar mantiene una identidad propia. En ese equilibrio se apoyan estas cuatro parrillas, que muestran que todavía hay margen para comer rico sin irse automáticamente al extremo premium.
La parrilla de Palermo que seduce con menú de mediodía y after office
La Boque de Palermo aparece como una de las opciones más atractivas para quienes quieren comer carne en una zona demandada sin entrar directamente en valores de alta gama. El restaurante está en Soler 5101, Palermo, y su propuesta mezcla parrilla, platitos para compartir y una impronta moderna que lo hace competitivo tanto al mediodía como al final de la tarde. Además, el local comunica un 2x1 en aperitivos de 17 a 20, una franja que puede mejorar mucho la relación precio-experiencia.

En cuanto a precios, una de sus cartas más fuertes es el menú del día, que fue informado públicamente en $19.900 e incluye plato principal, bebida y café. Para una salida más amplia, el ticket promedio ronda los $40.000 por persona, aunque puede bajar si se comparten cortes o entradas. Entre sus platos destacados aparecen el costillar de 800 gramos, el gran bife porteño de 400 gramos y varias opciones de tapeo que ayudan a armar una mesa más flexible.
La opción de fuegos y vino que suma dos sedes para escaparse de la ciudad
Si la idea es salir de los polos más saturados de CABA y apostar por una experiencia más amplia, Malcriado se posiciona como una alternativa interesante. Tiene una sede en Martín Fierro 3248, Parque Leloir, y otra en Ramal Pilar Km 36.5, Tortugas Open Mall, con una identidad muy marcada por sus tres métodos de cocción: parrilla a leña, horno y disco español. A eso se suma una fuerte apuesta por el vino servido por copa, un diferencial que ayuda a construir una salida más “de plan” que de simple almuerzo.

En términos de gasto, el rango comunicado públicamente ubica su ticket promedio entre $35.000 y $45.000 por persona, lo que lo deja en una franja media dentro del circuito parrillero actual. La casa destaca platos como la entraña a las brasas, el ojo de bife con hueso y el Osobuco del Rey, además de menú ejecutivo y opciones por pasos con bebida incluida. Es decir: no es una parrilla “low cost”, pero sí una de las que mejor trabaja la sensación de que el precio tiene un correlato claro en producto, espacio y propuesta.
La parrilla contemporánea de Villa Crespo que hace del asado una experiencia
En Av. Raúl Scalabrini Ortiz 651, Villa Crespo, Somos Asado juega en una categoría particular: es una parrilla contemporánea, con una mirada más gastronómica, pero que igual intenta abrir puertas a públicos más amplios con formatos concretos. Su sello está en las carnes maduradas en seco y en una cocina atravesada por el fuego, con fama entre quienes buscan un asado con un plus de técnica y producto.
Lo más interesante, para quien mira presupuesto, es que combina distintos niveles de entrada. Por un lado, se informó un menú ejecutivo de $20.000 durante la semana; por otro, lanzó un “Asado del Domingo” con menú completo por $40.000 por persona, con entrada, parrilla, guarnición, postre y bebidas incluidas según la propuesta difundida en marzo de 2026. Para una salida regular, el ticket promedio fue reportado alrededor de $50.000 por persona, por lo que conviene elegir muy bien el formato antes de reservar.
El clásico de Palermo que sigue vigente gracias a las porciones y a los menús cerrados
Hablar de parrilla en Palermo y no nombrar La Dorita es pasar por alto uno de los nombres más consolidados del barrio. La marca mantiene presencia en Humboldt 1892 y Bulnes 2593, ambos en Palermo, y comunica horario corrido de apertura diaria. Su propuesta histórica mezcla el ADN de parrilla-cantina con una ejecución muy enfocada en la abundancia, algo que sigue pesando mucho cuando el comensal evalúa si “valió la pena” lo que pagó.

En 2026 sumó un menú completo de $50.000 por persona, disponible para disfrutar tanto de día como de noche, con entrada, principal, postre, bebida, vino compartido, café y limoncello. Ese formato es especialmente útil para quienes prefieren ir con el gasto más controlado desde el comienzo. Más allá de ese combo, La Dorita sigue destacándose por cortes para compartir, platos clásicos y una impronta bien porteña que la mantiene vigente en una zona donde la competencia es feroz.
Cuál conviene elegir según tu presupuesto y el tipo de salida
Si el objetivo es gastar lo menos posible sin renunciar a una buena parrilla, las opciones más fuertes parecen estar en los menús ejecutivos de La Boque y Somos Asado, ambos alrededor de los $20.000 en sus formatos de mediodía. Si el plan apunta más a una salida con ambiente, vinos y una experiencia más completa, Malcriado gana puntos. Y para quienes valoran porciones abundantes, identidad barrial y una marca ya probada, La Dorita sigue siendo una apuesta segura.
En una ciudad donde comer carne afuera puede dispararse rápido, estas direcciones muestran que todavía hay un segmento intermedio: parrillas donde se come bien, el espacio acompaña y el presupuesto no explota de entrada. No son las más baratas, pero sí algunas de las que mejor sostienen la ecuación entre calidad, cantidad y precio en Buenos Aires.
















