El cielo de San Isidro está a punto de convertirse en un enorme escenario de colores. Este domingo 30 de agosto, cientos de familias podrán reunirse en Boulogne para participar de una gran barrileteada, una propuesta que combinará creatividad, música, circo y uno de los juegos más recordados de la infancia argentina.
La jornada comenzará a las 13 en el Museo del Juguete, ubicado en General Lamadrid 197, y se extenderá hasta las 16.30. La participación será abierta a toda la comunidad, con materiales incluidos y sin necesidad de realizar una inscripción previa.
La actividad no se limitará a remontar barriletes. El encuentro fue diseñado como una experiencia colectiva que comenzará dentro del museo y terminará en el Campo de Deportes Nº 3, donde las familias buscarán que sus creaciones alcancen la mayor altura posible.
Cómo será la gran barrileteada de San Isidro
El primer momento de la tarde llegará a las 13 con el taller “Al vuelo”, pensado para participantes de todas las edades. Allí, chicos y adultos podrán construir objetos voladores sencillos con los materiales entregados por la organización.
La clave es que nadie necesitará experiencia previa. La actividad buscará recuperar ese aprendizaje artesanal que durante décadas pasó de abuelos a padres y de padres a hijos: elegir los materiales, equilibrar la estructura, preparar la cola y descubrir cuánta tensión necesita el hilo para sostener el vuelo.

A las 14.30 comenzará una caravana desde el Museo del Juguete hasta el Campo de Deportes Nº 3. El recorrido estará acompañado por Varieté Elefante Blanco, con música y artistas circenses que transformarán el traslado en parte central del espectáculo.
Una vez en el campo, llegará el momento más esperado: la remontada colectiva. Cada familia podrá llevar su propio barrilete, aunque también habrá unidades disponibles para quienes concurran sin uno. En caso de lluvia, toda la programación quedará suspendida.
Un juego milenario que nació mucho antes que los aviones
Aunque hoy parece un juguete sencillo, la historia del barrilete comenzó miles de años antes de que el ser humano pudiera volar. Los antecedentes más difundidos sitúan su origen en la antigua China, donde las primeras cometas habrían sido fabricadas con bambú, seda y posteriormente papel.
En sus comienzos no fueron utilizadas solamente con fines recreativos. También sirvieron para transmitir señales, calcular distancias y desarrollar estrategias militares. Con el paso de los siglos, las cometas se extendieron por Asia y Europa, adoptando nuevas formas, materiales y funciones.

Su historia también quedó vinculada a la ciencia. En el siglo XVIII, Benjamin Franklin empleó una cometa durante sus investigaciones sobre la electricidad atmosférica. Más adelante, otros modelos ayudaron en observaciones meteorológicas, comunicaciones y experiencias relacionadas con el desarrollo de la aviación.
En distintos países recibe nombres tan variados como cometa, papalote, volantín, pandorga, chichigua o piscucha. En gran parte de la Argentina se impuso la palabra “barrilete”, inseparable de los descampados, las plazas y aquellas tardes en las que un ovillo de hilo podía convertirse en la puerta de entrada al cielo.
El barrilete, una pieza de la memoria argentina
Durante buena parte del siglo XX, construir un barrilete era casi tan importante como remontarlo. Se usaban cañas livianas, papel de colores, engrudo, hilo y tiras de tela para la cola. Cada detalle tenía una función: si los tiros quedaban desparejos, el barrilete se inclinaba; si la cola era demasiado corta, podía girar sin control; y si el viento soplaba con fuerza, había que administrar cuidadosamente el hilo.
En los barrios argentinos aparecieron diseños conocidos como estrella, bomba, hexágono, cajón y rombo. También existían pequeñas destrezas que diferenciaban a los remontadores: hacer “cabecear” al barrilete, enviar mensajes por el hilo o mantenerlo estable a gran altura.

Esa práctica tenía algo que hoy parece extraordinario: para jugar había que fabricar, esperar el viento, buscar un espacio abierto y colaborar. Por eso, distintos proyectos culturales consideran que la construcción de barriletes puede ayudar a recuperar saberes transmitidos oralmente y fortalecer los vínculos comunitarios. Una experiencia académica realizada en Paraná estudió, precisamente, estas actividades como parte de la preservación del patrimonio cultural inmaterial y de los juegos colectivos.
El Museo del Juguete, un lugar donde jugar también es recordar
La elección del escenario no es casual. El Museo del Juguete de San Isidro es una institución municipal que conserva juguetes, recupera experiencias de juego y propone reflexionar sobre la infancia y sus derechos. Su objetivo no consiste únicamente en exhibir objetos antiguos, sino también en mantener vivo el acto de jugar.
El museo fue inaugurado oficialmente el 16 de julio de 2011 en Boulogne. El proyecto había comenzado a adquirir forma años antes, cuando un convenio firmado en octubre de 2007 permitió avanzar con la creación del espacio en instalaciones relacionadas con el Instituto Carlos de Arenaza. Parte fundamental de su patrimonio inicial surgió de colecciones particulares aportadas para que los juguetes pudieran ser conocidos por nuevas generaciones.
Desde entonces, el edificio se consolidó como un punto de encuentro entre la nostalgia de los adultos y la curiosidad de los chicos. Sus colecciones recorren especialmente el universo lúdico de los siglos XX y XXI, mientras sus talleres invitan a tocar, crear, experimentar y compartir.
La barrileteada tampoco aparece como un hecho aislado. En agosto de 2023, el museo ya había organizado “Viento a favor”, otra propuesta que incluía la construcción de barriletes y su posterior remontada en el Campo de Deportes Nº 3. La continuidad de estas jornadas demuestra que el juego tradicional todavía tiene fuerza para convocar a familias enteras.
Todo lo que hay que saber antes de ir
- Fecha: domingo 30 de agosto de 2026.
- Horario: de 13 a 16.30.
- Punto de encuentro: Museo del Juguete de San Isidro.
- Dirección: General Lamadrid 197, Boulogne.
- Actividad inicial: taller “Al vuelo”.
- Caravana artística: comenzará a las 14.30.
- Destino: Campo de Deportes Nº 3.
- Entrada: gratuita.
- Inscripción previa: no se requiere.
- Materiales: serán proporcionados durante el taller.
- Importante: la actividad se suspende en caso de lluvia.
Entre pantallas, agendas cargadas y entretenimientos cada vez más individuales, la propuesta ofrece algo tan sencillo como poderoso: mirar el cielo, sostener un hilo y jugar con otros. Para los chicos será una aventura nueva. Para muchos adultos, en cambio, podría ser el reencuentro inesperado con una escena que creían guardada para siempre en la memoria.



















