
El babeo nocturno no es una función fisiológica normal ni está asociada a un descanso placentero o profundo, aseguró Marisa Pedemonte, directora de CEVIPO, un centro de formación especializado en sueño con sedes en Colombia, Perú y Uruguay.
“La respiración normal es la nasal. La boca no está diseñada para ser la principal vía de entrada del aire ni de día ni de noche", argumentó la especialista uruguaya.
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Dormir con la boca abierta es una de las principales causas del babeo nocturno, ya que altera la dinámica natural de la respiración y favorece la acumulación de saliva. Sin embargo, este trastorno físico no afecta por igual a todas las personas del mundo.

El babeo nocturno no está asociado a un sueño placentero ni profundo. Foto: Unsplash.
El centro médico Penn Medicine, de Estados Unidos, detalló que la hipersalivación, también conocida como sialorrea, se produce en su mayoría por dos motivos: una producción excesiva de saliva o una dificultad para tragarla.
Las posibles causas del babeo nocturno
- Alergias e infecciones: procesos inflamatorios en las vías respiratorias pueden provocar que una persona respire más por la boca, favoreciendo al babeo.
- Apnea obstructiva del sueño (AOS): esta afección impide una respiración fluida durante la noche, lo que hace que el afectado respire por la boca de manera inconsciente.
- Bruxismo: el rechinar de dientes durante el sueño se asocia con la respiración oral y, en consecuencia, con una mayor salivación.
- Efectos secundarios de medicamentos: algunos fármacos, como ciertos antibióticos, antipsicóticos y tratamientos para el alzhéimer, pueden generar hipersalivación.
- Reflujo gastroesofágico: el cuerpo produce más saliva para aliviar la irritación del esófago, lo que puede provocar babeo nocturno.

El babeo nocturno se produce por un exceso de saliva. Foto: Unsplash.
Cuatro consejos para reducir el babeo nocturno
- Modificar la posición al dormir: las personas que duermen de costado o boca abajo tienden a babear más. Dormir boca arriba puede ayudar a reducir la salida de saliva.
- Tratar problemas respiratorios: si hay congestión nasal frecuente, alergias o infecciones, mantener despejadas las vías respiratorias con lavados nasales o antihistamínicos puede marcar la diferencia.
- Evitar la sedación innecesaria: reducir el consumo de alcohol o medicamentos relajantes antes de dormir puede evitar la hipotonía muscular excesiva que favorece al babeo.
- Consultar a un especialista si es persistente: cuando el babeo es excesivo o se acompaña de otros síntomas, una evaluación médica puede ayudar a detectar trastornos del sueño, reflujo o problemas neurológicos subyacentes.













