
Lionel Messi cumple 39 años y no logró sus triunfos sólo. Siempre estuvo acompañado de sus compañeros y elogió a socios clave que ha tenido a lo largo de su trayectoria en la Selección Argentina. Desde Fernando Gago hasta Rodrigo De Paul, todos aquellos que lo asistieron en sus mejores jugadas.

El primer socio de Messi en la Selección: Fernando Gago
El primer socio activo y de larga data de Lionel Messi en la Selección Argentina fue Fernando Gago, exjugador de Boca Juniors y actual DT de Universidad de Chile. Durante 61 partidos formó parte de la formación de la Selección; salió subcampeón con la Argentina en el 2014 y ganó la Medalla de Oro en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 junto al astro del fútbol mundial.
“Fernando me conoce y él juega a que la primera opción de pase sea yo. Nos entendemos mucho, cuando le tocó entrar tuvimos más la pelota y me pude adelantar más porque él hizo lo mismo", había dicho Messi luego del partido con Bosnia en el Mundial de Brasil 2014, cerrando la amplia disputa sobre quién era el mejor socio del 10 en el equipo en ese entonces. Esta camada de jugadores llegó a ser muy unida aunque el recambio generacional los separó.

En este sentido, Fernando Gago destacó hace un tiempo: “Con Messi nos entendemos mucho. Lo más fácil del mundo es dársela a Leo porque te genera espacios. Pero no hay que darle todas las pelotas, hay que darle buenas pelotas. ¿Qué significa eso? Pelotas con ventaja en los lugares adecuados de la cancha, donde él lastima. Tenemos al mejor de todos y hay que aprovecharlo. Pero hay que saber aprovecharlo".
De esta manera, la sociedad entre Lionel Messi y Fernando Gago marcó uno de los primeros entendimientos profundos dentro de la Selección Argentina, basado en la inteligencia futbolística y el conocimiento mutuo. Gago interpretaba los movimientos del 10 con naturalidad, priorizando siempre el pase justo y en ventaja, una virtud clave para potenciar al rosarino en los momentos determinantes del juego. No se trataba solo de encontrarlo, sino de saber cuándo y cómo hacerlo, algo que el mediocampista supo ejecutar con precisión a lo largo de los años compartidos.
En el trayecto rumbo a Brasil y durante la posterior Copa del Mundo, ambos coincidieron en el campo en 15 oportunidades: lograron 12 victorias, registraron dos empates y sufrieron una sola derrota. En cambio, disputaron ocho encuentros en los que solo uno de los dos estuvo presente, y apenas consiguieron ganar en dos de ellos. ¿Los restantes resultados? Cuatro igualdades y dos derrotas.
El socio futbolístico actual de Messi: Rodrigo De Paul
Rodrigo De Paul le dio a Lionel Messi al menos 13 asistencias a lo largo de su carrera compartida, tanto en la Selección Argentina como en el Inter Miami.
Luego del partido de la Selección Argentina versus Austria, el “Motorcito” comentó a DSports: “Me siento un privilegiado por compartir con él. Entiendo que tengo que disfrutar y por momentitos puedo ubicarme en el lugar de solo mirarlo y disfrutar”.
Y agregó: “Cuando suceden cosas en la dinámica de la vida, siempre uno tiene un ‘pero’ o ‘algo’. Comprendí que es mirarlo y disfrutarlo. Se lo recomiendo a todos, porque cuando me logro ubicar ahí es una sensación única”.
En paralelo, Messi habló sobre lo importante que fue De Paul en la renovación que hubo en la Selección Argentina de futbolistas jóvenes. “Me ayudó mucho a integrarme en ese grupo, que era lo que tenía que hacer yo en ese momento. Yo integrarme a ellos, porque eran todos chicos nuevos”, sostuvo en la serie Llave a la Eternidad de la TV Pública luego de que De Paul le enviara un mensaje de agradecimiento.
En ese ida y vuelta de admiración y confianza se explica gran parte de la química que muestran dentro de la cancha. De Paul funciona también como una contención emocional que Messi necesitó y demostró que lo potencia con el correr del tiempo. Esa conexión, que se traduce en asistencias, goles y momentos decisivos, también refleja un lazo construido desde el respeto mutuo y la admiración constante que Rodrigo refleja en sus declaraciones post-partido.
Así, más allá de los números, la sociedad entre ambos se consolida como una de las más significativas de la última etapa de la Selección Argentina. Con Messi como guía y De Paul como su socio principal entre tantos, el equipo encuentra equilibrio.
El grupo unido: qué dijo Juan Manuel Brindisi, psicólogo de la Selección Argentina
“Un buen grupo hace que nadie tenga que cargar solo con la camiseta, con la historia, con la mirada de millones, con la posibilidad del error”, dijo Brindisi en una entrevista brindada tiempo atrás. Y así sucedió con la Selección Argentina, que pudo lograr una socioafectividad efectiva.: “Una casa no es un lugar donde a uno no le exigen nada. Una casa es un lugar donde uno puede exigirse sin sentir que, si falla, pierde su lugar”, precisó.
“En el alto rendimiento solemos hablar de táctica y cosas así. Pero hay algo anterior: nadie rinde solo”. Y agregó: “Al lado de un amigo, o de alguien en quien uno confía, el deportista no está únicamente acompañado. Está sostenido. Y esa diferencia es enorme”.
“En una cancha hay decisiones que no pasan por el pensamiento consciente. No hay tiempo para razonar todo. El jugador no dice: ‘Ahora voy a calcular dónde estará mi compañero dentro de medio segundo’. Lo sabe. Lo anticipa. Es convivencia, repetición, entrenamiento, historia compartida”, afirmó Brindisi
De este modo, la construcción de la Selección Argentina campeona también puede entenderse desde lo emocional y lo colectivo. Esa “socioafectividad” de la que habla Brindisi no solo fortaleció el rendimiento dentro del campo, sino que generó un entorno donde cada futbolista supo cuál era su rol sin sentir el peso absoluto de la responsabilidad. El grupo logró equilibrar su presencia en la cancha y permitió así que se potencie el talento individual dentro de un grupo unido.
En ese contexto, Lionel Messi dejó de ser el único en quien recaían de las expectativas para convertirse en el líder de un equipo que lo acompañó y lo sostuvo en cada instancia. La confianza mutua, el compromiso compartido y la libertad para jugar sin miedo al error fueron claves para alcanzar los objetivos. Así, más que un conjunto de figuras, la Selección se consolidó como una verdadera comunidad dentro de la cancha, donde el éxito fue el resultado de un esfuerzo colectivo.










