
Jorge Messi murió este sábado a los 68 años en un centro de salud de la ciudad de Rosario tras afrontar durante varios meses una severa enfermedad. Más allá de su rol en la conducción de la carrera profesional de su hijo, la figura de Jorge estuvo indisolublemente ligada al ecosistema futbolístico de su ciudad natal.
Antes de las negociaciones en las grandes capitales europeas, su vida transcurría en el barrio Las Heras y combinó su labor como técnico químico y jefe de sección en la empresa siderúrgica Acindar con la crianza de sus cuatro hijos junto a su esposa Celia Cuccittini.
Su vínculo con el deporte formativo comenzó desde las bases. En el Club Abanderado Grandoli, la institución del sur rosarino donde Lionel dio sus primeras gambetas con apenas cuatro años, Jorge no solo cumplió el rol de padre acompañante, sino que también asumió formalmente la dirección técnica de los equipos infantiles dejando un recuerdo imborrable en el club de barrio.

La etapa de Lionel Messi en Newell’s y el acompañamiento de Jorge
El talento de Lionel lo llevó rápidamente a las divisiones inferiores de Newell’s Old Boys. El 30 de marzo de 1994, la incorporación del pequeño a la categoría 1987 quedó oficializada ante la Asociación Rosarina de Fútbol con la firma autorizada de Jorge y Celia. Desde aquel momento, su presencia en los campos de juego del predio de Malvinas se volvió una constante durante años.
Cuando el déficit de la hormona de crecimiento amenazó con interrumpir la proyección deportiva de su hijo, Jorge asumió de manera directa las gestiones ante la dirigencia de la “Lepra” y posteriormente, en las instancias de prueba en River. Ante las dificultades para garantizar el financiamiento integral del tratamiento médico en el país, tomó la decisión de buscar horizontes en el exterior y allí apareció Barcelona.

A los 13 años de Lionel, la familia emprendió la travesía hacia España para realizar la histórica prueba en el club blaugrana. Cuando el proceso de adaptación se tornó complejo y parte de la familia decidió regresar a Rosario, Jorge permaneció solo junto a su hijo en territorio catalán para respaldar el sueño del joven deportista.
En una entrevista concedida en 2007, el propio capitán de la Selección argentina rememoró la contención de su padre en aquellos años de incertidumbre. La elección de permanecer consolidó una alianza familiar que transformó a Jorge en su representante y confidente principal a lo largo de más de dos décadas.

Las muestras de dolor tras su fallecimiento revalorizaron la trayectoria de un hombre que habiendo surgido del trabajo industrial y las canchas de la Liga Rosarina, actuó como el pilar fundamental en la construcción de la carrera deportiva más gloriosa de la historia del fútbol.
















