La muerte del Indio Solari a los 77 años generó una profunda conmoción en el mundo de la música. Y mientras distintos artistas y seguidores se multiplican en homenaje, volvió a circular su última entrevista relevante, concedida a Pedro Rosemblat en Gelatina en octubre de 2024.
Con más de una hora de conversación, el exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota compartió sus pensamientos sobre la política, la actividad social, la vejez, su enfermedad de Parkinson, y la valoración de la música hecha por mujeres, que está en crecimiento desde hace algunos años. En la charla, el cantante habló sobre la nueva generación de artistas y remarcó que las artistas femeninas están ocupando un lugar central en la escena.
“Yo creo que a las que hay que mirar es a las muchachas. Las muchachas están haciendo cosas muy buenas”, afirmó Solari cuando fue consultado por Pedro sobre el presente del rock y la música argentina.
Esta frase, proveniente de una figura históricamente conocida por mover grandes masas en el rock nacional, generó un gran revuelo por el reconocimiento hacia artistas como Lali, ya que mostró una apertura hacia las transformaciones que atravesó la industria musical en las últimas décadas y el creciente protagonismo de las mujeres en géneros que durante años estuvieron dominados por hombres.

Además, fiel a su mirada nostálgica, Solari se mostró atento a los cambios en el arte y aseguró que dejó de ser el centro del rock, pero que sin embargo, sus pensamientos jamás cambiaron: “Yo soy un hippie rocker que se la creyó y que sigue pensando lo mismo”.
A pesar de las limitaciones impuestas por el Parkinson, aseguró que seguía trabajando en nuevos proyectos y que la composición continuaba siendo una parte fundamental de su vida. “Va a seguir habiendo canciones. No sé hacer otra cosa, canciones. Me gusta hacer canciones”, sostuvo.
Reflexiones sobre el Parkinson y el impacto que podría tener su muerte
Frente a Rosemblat, el Indio Solari habló con sinceridad sobre los desafíos que implicaba vivir con Parkinson y sobre las dificultades que trae consigo el envejecimiento. “La vejez es una cagada. Yo no sirvo para viejo”, afirmó en una de las declaraciones más recordadas de aquella charla.

Sin embargo, a pensar de tener limitaciones físicas, confesó que nunca dejó de componer y remarcó que su vínculo con la música estaba más fuerte que nunca: “Hacer canciones es lo que me mantiene vivo”, sostuvo dejando en claro que la actividad artística era el motor de su vida.
Por último, el Indio indicó que no le tenía miedo a la muerte, pero que sabía que tarde o temprano, su desaparición física iba a ser inminente: “Lo único que podría pasar es que esta enfermedad (el Parkinson) sea muy dañina y de pronto uno decida viajar con el bondi vacío”. Con su fallecimiento, varias entrevistas dejaron algunas de sus reflexiones poéticas en el aire, marcando así el final de una de las trayectorias más influyentes de la historia del rock argentino.














