
A los cinco años, Tomás Valentín Gómez observaba con curiosidad las vestiduras que utilizaban los sacerdotes durante las misas: le llamaban la atención los colores, los bordados y los detalles de aquellas prendas que veía cada fin de semana, cuando acompañaba a sus abuelos a la iglesia. Más de dos décadas después, esa curiosidad infantil se convirtió en un oficio que lo llevó mucho más lejos de lo que alguna vez imaginó.
Con 27 años y sin haber realizado estudios formales de costura, el joven oriundo de Merlo, San Luis, trabaja en la confección de las vestiduras litúrgicas que utilizará el Papa León XIV durante su visita a la Argentina, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre de 2026.

El encargo incluye mitras, casullas, estolas y una capa pluvial destinadas a las celebraciones de Buenos Aires y Córdoba. Detrás de cada pieza hay una historia de aprendizaje autodidacta, recuerdos familiares y una vocación que comenzó mucho antes de que su trabajo llegara al Vaticano.
Aprendió a coser solo con una máquina que le regaló su mamá y creó su propio taller
La relación de Tomás con la Iglesia comenzó durante su infancia. Su abuelo materno lo llevaba a misa y, cuando tenía cinco años, empezó a colaborar como monaguillo en su parroquia. Allí descubrió un mundo que despertó su interés: el de los ornamentos religiosos, las telas y los símbolos que acompañan las celebraciones.
Durante años observó cómo una sacristana preparaba las vestiduras de los sacerdotes. En 2016, cuando la parroquia necesitó nuevas prendas, decidió ofrecerse para ayudar. Sin embargo, el verdadero impulso llegó en 2019, cuando su mamá le regaló su primera máquina de coser.

Tomás nunca asistió a una escuela de diseño ni realizó cursos formales de confección. Aprendió por su cuenta, mediante la observación, la práctica y los errores que fue corrigiendo con cada trabajo.
Al principio cosía para sacerdotes conocidos. Con el tiempo, comenzaron a llegarle pedidos desde Córdoba, La Rioja, Buenos Aires y otras provincias. Así nació Joseph Arte Sacro, su emprendimiento de ornamentos religiosos, cuyo nombre está inspirado en San José, el carpintero de Nazaret.
Viajó a Lourdes como voluntario y terminó confeccionando las vestiduras del Papa
En 2019, Tomás conoció el santuario de Nuestra Señora de Lourdes, en Francia, uno de los principales destinos de peregrinación católica del mundo. Años después, en 2025, regresó como voluntario. Su plan inicial era permanecer apenas dos semanas, pero la experiencia lo llevó a prolongar su estadía durante varios meses.
En el santuario colaboró con la atención de peregrinos de habla hispana, participó en celebraciones religiosas y tocó el órgano durante misas en español e italiano. Fue durante una nueva estadía, en 2026, cuando recibió una propuesta que cambiaría su trayectoria profesional.
Los responsables de liturgia de Lourdes lo convocaron para integrar el equipo encargado de preparar las vestiduras que utilizaría León XIV durante su visita al santuario francés. El joven trabajó junto a la hermana Martha Santos, una religiosa mexicana vinculada al taller de costura del lugar.

Entre las piezas confeccionadas se encontraba una estola blanca que terminó apenas dos horas antes de la llegada del Pontífice. En septiembre, Tomás pudo ver cómo el Papa utilizaba los ornamentos que habían preparado.
Para alguien que había aprendido a coser observando las prendas de su parroquia, aquella experiencia representó un salto extraordinario: su trabajo había llegado a una celebración presidida por el máximo referente de la Iglesia católica.
Las vestiduras que usará León XIV en la Argentina: mitras de 59,5 centímetros y bordados especiales
De regreso en San Luis, Tomás recibió un nuevo desafío: confeccionar los ornamentos destinados a las actividades del Papa en Buenos Aires y Córdoba. Para las celebraciones en la capital argentina prepara dos mitras, una casulla con su estola y una capa pluvial acompañada por otra estola.
El conjunto de Córdoba incluirá una casulla, una mitra y una estola, además de una estola roja destinada a un encuentro con religiosos y personas consagradas.
Uno de los detalles más particulares del encargo son las medidas proporcionadas por la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Santo Padre. Entre ellas figura un dato fundamental: la circunferencia de la cabeza de León XIV es de 59,5 centímetros.
Esa medida resulta indispensable para confeccionar la mitra, el tocado ceremonial que utilizan los obispos durante determinadas celebraciones. “Es lo más delicado, porque tiene que entrar justo”, explicó Tomás durante una entrevista con Radio Mitre.

La elección de los materiales también responde a las condiciones climáticas previstas para noviembre en la Argentina. Por eso, el artesano optó por telas livianas, con alto contenido de algodón y sin poliéster, para favorecer la comodidad del Pontífice.
El blanco será el color predominante. En Buenos Aires, los diseños incorporarán bordados dorados y ocres, mientras que las prendas destinadas a Córdoba tendrán detalles en dorado, marrón y azul. Cada ornamento combina técnicas artesanales con símbolos y colores propios de la tradición litúrgica.
Tuvo tres semanas para terminar las prendas y recuerda al abuelo que lo llevaba a misa
El tiempo representó uno de los mayores desafíos del joven artesano. Mientras que en Lourdes dispuso de aproximadamente dos meses para colaborar en la preparación de las vestiduras, en la Argentina debió completar su trabajo en apenas tres semanas.
La tarea requería organizar la confección de varias prendas, controlar medidas y terminar bordados y detalles antes de las celebraciones. Aunque fue invitado a participar de las actividades previstas en Buenos Aires y Córdoba, Tomás no da por hecho que tendrá la oportunidad de saludar personalmente al Papa. Su prioridad es cumplir con el encargo y entregar las vestiduras a tiempo.

La experiencia también le recuerda otro momento significativo: en 2019, durante una actividad de servicio litúrgico en Roma, tuvo la oportunidad de conocer al papa Francisco.
Según relató en una entrevista con TN, cuando estuvo frente al Pontífice argentino, le comentó espontáneamente que ambos compartían la misma nacionalidad. Francisco reaccionó con humor ante la coincidencia. Pero más allá de su cercanía con figuras centrales de la Iglesia, Tomás suele destacar a las personas que lo acompañaron desde sus primeros pasos.
Entre ellas ocupa un lugar especial su abuelo materno, quien lo llevaba a misa cuando era pequeño y despertó su interés por las celebraciones religiosas. También recuerda el apoyo de su mamá, cuyo regalo de una máquina de coser en 2019 terminó siendo decisivo para desarrollar su oficio.
Hoy, mientras prepara las prendas que utilizará León XIV, aquella historia familiar vuelve a cobrar sentido. El joven que aprendió a coser solo y comenzó confeccionando ornamentos para su parroquia está a punto de ver su trabajo en algunas de las celebraciones religiosas más importantes que se realizarán en la Argentina.















