
Entre calles arboladas, casas antiguas, edificios modernos y propuestas gastronómicas, Colegiales conserva un perfil que combina tranquilidad y movimiento urbano. Sin embargo, pocos conocen la historia detrás de su nombre y el motivo por el cual su aniversario se celebra cada 21 de septiembre.
El origen se encuentra en una antigua quinta utilizada por alumnos del actual Colegio Nacional de Buenos Aires. Durante décadas, los jóvenes abandonaban el centro porteño y viajaban hasta esas tierras para disfrutar del verano. La presencia habitual de los estudiantes hizo que la zona comenzara a ser conocida como “la Chacarita de los Colegiales”.
Con el paso del tiempo, la ciudad avanzó, el paisaje rural desapareció y el territorio se dividió en distintos barrios. Pero una palabra logró sobrevivir a todas las transformaciones: Colegiales.
De las tierras jesuitas a la Chacarita de los Colegiales
La historia del barrio se remonta a comienzos del siglo XVII, cuando una extensa porción de lo que actualmente ocupan Colegiales, Chacarita, Villa Ortúzar y Agronomía quedó vinculada con la Compañía de Jesús.

Los terrenos eran utilizados para desarrollar actividades rurales, cultivos y huertas. Por ese motivo, la zona comenzó a ser conocida como “La Chacarita”. El nombre deriva de “chácara”, una palabra de origen quechua o aimara relacionada con una huerta o parcela de cultivo.
En esas tierras también existían instalaciones destinadas al descanso de los alumnos del antiguo Colegio San Ignacio, que luego se convirtió en el Colegio Real San Carlos y, finalmente, en el Colegio Nacional de Buenos Aires.
Durante las vacaciones de verano, los jóvenes se trasladaban hasta la quinta para alejarse de la ciudad. Allí encontraban campos abiertos, arroyos, caminos de tierra y grandes extensiones verdes, un paisaje completamente diferente al que presenta el barrio en la actualidad.

La llegada frecuente de aquellos escolares transformó la denominación del lugar. La antigua chacra de los jesuitas pasó a ser conocida popularmente como “la Chacarita de los Colegiales”.
El camino que recorrían los estudiantes
Los viajes hacia la quinta también dejaron huellas en el mapa de Buenos Aires. Los alumnos partían desde el centro, avanzaban por el antiguo Camino del Norte, relacionado con la actual avenida Cabildo, y luego continuaban por otro sendero que los conducía hacia la chacra.
Ese trayecto recibió el nombre de “Camino de los Colegiales” y parte de su recorrido quedó posteriormente asociado con la actual avenida Federico Lacroze.

Este dato permite derribar una creencia extendida: el barrio no recibió su nombre por la estación ferroviaria. La denominación Colegiales ya estaba instalada mucho antes de la llegada del tren. Cuando la estación fue inaugurada, simplemente adoptó el nombre que identificaba a la zona.
Miguel Cané, el escritor que inmortalizó aquellos veranos
Uno de los principales testimonios sobre la presencia de estudiantes en la zona pertenece a Miguel Cané, escritor, abogado y político argentino que estudió en el Colegio Nacional de Buenos Aires durante la década de 1860.
En “Juvenilia”, su obra publicada en 1884, Cané recordó sus años de estudiante y algunas de las experiencias vividas durante las temporadas de descanso. En sus relatos aparece la antigua Chacarita de los Colegiales e incluso un arroyo relacionado con el actual trazado de la avenida Elcano.
El año 1863, cuando Miguel Cané ingresó al colegio, fue tomado posteriormente como una referencia simbólica para representar el origen del barrio. Colegiales, en realidad, no tuvo una fundación tradicional ni una fecha única de nacimiento.
Por qué Colegiales celebra su día el 21 de septiembre
La celebración está directamente relacionada con aquellos estudiantes que le dieron nombre al barrio. Mediante la Ley 1.060, sancionada por la Legislatura porteña en septiembre de 2003, se estableció oficialmente el 21 de septiembre como Día del Barrio de Colegiales.
La fecha coincide con el Día del Estudiante y funciona como un homenaje a los jóvenes que pasaban sus vacaciones en la antigua quinta. De esta manera, el aniversario no recuerda una fundación exacta, sino el episodio histórico que construyó la identidad de la zona.

Sin embargo, algunos historiadores señalan otra fecha: el 16 de octubre de 1888, cuando una ley autorizó la venta en lotes de los terrenos conocidos como Chacarita de los Colegiales. Aquel acontecimiento estuvo relacionado con el comienzo de la urbanización efectiva del área.
Las dos fechas representan momentos diferentes. El 21 de septiembre recuerda el origen del nombre, mientras que el 16 de octubre está vinculado con la transformación de las antiguas tierras rurales en una parte de la ciudad.
De una quinta de verano a un barrio que conserva su identidad
Actualmente, Colegiales forma parte de la Comuna 13, junto con Belgrano y Núñez, y posee una superficie aproximada de 2,3 kilómetros cuadrados. El ferrocarril Mitre atraviesa el barrio y separa sectores con características urbanas diferentes.
En algunas calles predominan las casas bajas, los árboles y el ritmo residencial. En otras, aparecen edificios modernos, restaurantes, cafeterías y comercios. Esa combinación convirtió a Colegiales en uno de los lugares más elegidos para vivir y recorrer.
Entre sus rincones más representativos se encuentran el Mercado de las Pulgas, la Plaza Mafalda y la Plaza Clemente, además de antiguos silos y construcciones industriales que reflejan otra etapa de su desarrollo.
Cada 21 de septiembre, Colegiales recuerda a aquellos estudiantes que viajaban hasta una chacra alejada para disfrutar de sus vacaciones. Sin imaginarlo, dejaron una marca que atravesó los siglos: le dieron nombre e identidad a uno de los barrios más queridos de Buenos Aires.


















