
En el interior de la Basílica de San Francisco, en la ciudad de Mendoza, un mausoleo conserva una parte poco conocida de la historia argentina. Allí descansan Mercedes Tomasa de San Martín, única hija del Libertador; su esposo, Mariano Severo Balcarce, y la hija mayor del matrimonio, María Mercedes Balcarce.
Los tres murieron en Francia, pero el 13 de diciembre de 1951 recibieron sepultura definitiva en territorio mendocino. La pregunta resulta inevitable: ¿por qué fueron llevados a Mendoza y no a Buenos Aires, donde descansan los restos de José de San Martín?
Mendoza, el lugar donde comenzó la historia de Merceditas
Mercedes Tomasa nació en Mendoza el 24 de agosto de 1816, mientras su padre organizaba el Ejército de los Andes. Apenas una semana después fue bautizada en la provincia, pocos meses antes de que comenzara la campaña libertadora.

Su nacimiento coincidió con uno de los momentos más importantes de la vida de San Martín. Mientras preparaba la fuerza militar que cruzaría la Cordillera para liberar Chile, el general también formaba un hogar junto a Remedios de Escalada.
Por eso, Merceditas quedó unida para siempre a Mendoza. La provincia no solo fue el escenario donde se preparó el Cruce de los Andes, sino también el lugar donde comenzó la historia familiar del Libertador.
De Mendoza a Europa: la vida de la hija de San Martín
La infancia de Mercedes estuvo marcada por las campañas de su padre y la enfermedad de su madre. Después de la muerte de Remedios, ocurrida en 1823, quedó al cuidado de su abuela materna.
En 1824, San Martín decidió viajar con su hija a Europa. Padre e hija vivieron en Gran Bretaña, Bélgica y Francia. Durante aquellos años, el Libertador siguió atentamente la educación de Merceditas, quien estudió idiomas, música y dibujo.
En Francia conoció a Mariano Severo Balcarce, médico y diplomático argentino que había atendido a ambos cuando enfermaron de cólera. Se casaron en 1832 y tuvieron dos hijas: María Mercedes y Josefa Dominga.
La tragedia que marcó a la familia
José de San Martín murió el 17 de agosto de 1850 en Boulogne-sur-Mer. Diez años más tarde, la familia sufrió otra dolorosa pérdida: María Mercedes, la nieta mayor del Libertador, falleció en Francia con apenas 26 años.

Sus padres hicieron construir una bóveda en el cementerio de Brunoy para depositar sus restos. Mercedes Tomasa murió en esa misma localidad el 28 de febrero de 1875, mientras que Mariano Balcarce falleció allí en 1885.
De esta manera, la hija, el yerno y una nieta de San Martín quedaron sepultados en Francia, lejos de la Argentina.
Por qué Mendoza fue elegida como destino definitivo
El regreso de la familia estuvo relacionado con las conmemoraciones de 1950, declarado oficialmente como el Año del Libertador General San Martín. En ese contexto se impulsó la repatriación de los restos de Mercedes, Mariano y María Mercedes.

Sin embargo, no se trató de una decisión testamentaria tomada por la familia. La elección de Mendoza se concretó décadas después de sus muertes, como parte de una política nacional destinada a recuperar y homenajear la memoria sanmartiniana.
La provincia representaba el destino con mayor carga simbólica. Allí había nacido Merceditas, allí San Martín había formado un hogar con Remedios y desde allí había organizado el ejército que protagonizaría una de las mayores hazañas militares del continente.
Trasladar a Mercedes hasta Mendoza significaba devolverla al lugar donde había comenzado su vida.
El viaje desde Francia y la llegada de los restos
Las urnas fueron llevadas desde Francia a bordo del buque ARA Pueyrredón. Después de llegar a la Argentina, recibieron homenajes oficiales y fueron trasladadas en tren desde Buenos Aires hasta Mendoza.
El cortejo estuvo acompañado por granaderos, efectivos militares, cadetes y una multitud de mendocinos. Finalmente, el 13 de diciembre de 1951, los restos fueron depositados en un mausoleo construido especialmente en la Basílica de San Francisco.

El monumento fue realizado con mármol travertino mendocino, otro detalle destinado a reforzar el vínculo de la familia con la provincia.
La conexión de San Martín con la Basílica de San Francisco
La elección del templo tampoco fue casual. La Basílica de San Francisco conserva la imagen de la Virgen del Carmen de Cuyo, proclamada por San Martín como Patrona y Generala del Ejército de los Andes en enero de 1817.

También guarda el bastón de mando que el Libertador ofreció en 1818, como agradecimiento por la protección atribuida a la Virgen durante las campañas militares.
Así, el mausoleo quedó instalado en uno de los lugares religiosos más vinculados con la memoria del prócer. En un mismo edificio se reunieron los símbolos del Ejército de los Andes, la devoción de San Martín y los restos de parte de su familia.
El regreso que cerró un círculo histórico
José de San Martín no descansa en Mendoza. Sus restos fueron repatriados en 1880 y se encuentran en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires. Tampoco está allí Josefa Dominga, la nieta menor del general, quien permaneció en Francia y se destacó por su labor humanitaria.
El mausoleo mendocino reúne únicamente a Merceditas, Mariano Balcarce y María Mercedes. Sin embargo, su significado supera los tres nombres grabados en el mármol.
Más de un siglo después de haber partido hacia Europa, la única hija del Libertador regresó definitivamente a la provincia donde había nacido. Fue una manera de cerrar el círculo: la hija del hombre que cruzó los Andes terminó descansando en la misma tierra desde la cual su padre inició la hazaña que cambiaría la historia de América.




















