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San Martín en la Casa Blanca: el regalo de Perón, la decisión de Truman y el misterio de su retrato

Durante varios años, una imagen de José de San Martín ocupó un lugar privilegiado dentro del Salón Oval. El cuadro fue un regalo argentino y quedó rodeado por los retratos de otras grandes figuras de la independencia americana.

El embajador argentino le regala un cuadro de San Martín a Truman
El embajador argentino le regala un cuadro de San Martín a Truman Foto: Archivo
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Aunque parece una escena creada para una película, José de San Martín estuvo representado en el lugar más importante de la Casa Blanca. Durante la presidencia de Harry S. Truman, un retrato del Libertador fue exhibido dentro del Salón Oval, donde se desarrollan algunas de las reuniones políticas más relevantes de Estados Unidos.

La obra llegó a Washington en 1946, cuando el mundo acababa de atravesar la Segunda Guerra Mundial. Su presencia no fue un simple detalle decorativo: representó un gesto diplomático de la Argentina y un reconocimiento internacional a la dimensión continental de la campaña sanmartiniana.

Cómo llegó San Martín hasta el Salón Oval

La entrega se produjo el 29 de octubre de 1946. Oscar Ivanissevich, entonces embajador argentino en Estados Unidos, visitó a Truman y le entregó una reproducción de San Martín abanderado como obsequio del presidente Juan Domingo Perón.

El retrato mostraba al prócer sosteniendo la bandera argentina. La imagen estaba relacionada con una pintura realizada durante los años en los que el Libertador residió en Europa junto a su hija, Mercedes Tomasa de San Martín.

La oficina del presidente durante la época de Truman Foto: Archivo

Sin embargo, la autoría de la obra original continúa generando interrogantes. Algunas versiones la vinculan con Merceditas y su profesora de pintura, mientras que otras la consideran una creación anónima. Por este motivo, suele ser presentada simplemente como una reproducción del histórico retrato de San Martín con la bandera.

El lugar privilegiado que Truman le dio al retrato

Harry Truman no guardó el obsequio en un depósito ni lo destinó a una oficina secundaria. Pocos días después de recibirlo, decidió colocarlo en el Salón Oval de la Casa Blanca.

El cuadro quedó ubicado a la izquierda de la chimenea y cerca de una pequeña escultura ecuestre del expresidente Andrew Jackson. En el centro de la sala había una imagen de George Washington, mientras que del otro lado se encontraba un retrato de Simón Bolívar.

San Martín, prócer máximo sudamericano Foto: Facebook

La distribución conformaba una escena cargada de simbolismo: Washington, Bolívar y San Martín, tres protagonistas fundamentales de los procesos independentistas americanos, compartían las paredes del despacho presidencial estadounidense.

El Libertador argentino permaneció allí durante la administración de Truman, que finalizó en enero de 1953. Algunas reconstrucciones indican que el retrato habría continuado en la Casa Blanca hasta 1957, aunque no existe la misma precisión documental sobre cada uno de sus movimientos posteriores.

Por qué San Martín era reconocido fuera de la Argentina

La admiración internacional por San Martín se explica por el alcance de su proyecto político y militar. Su objetivo no era únicamente asegurar la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, sino también debilitar el poder español en Sudamérica.

¿Por qué San Martín pasó tantos en España?
José de San Martín Foto: Instituto Sanmartiniano

Para conseguirlo, organizó el Ejército de los Andes y preparó una de las operaciones militares más complejas del siglo XIX. Miles de hombres, caballos, mulas, armas y piezas de artillería atravesaron la Cordillera de los Andes en condiciones extremas.

El triunfo de Chacabuco, en febrero de 1817, permitió avanzar en la liberación de Chile. Un año después, la victoria de Maipú consolidó ese proceso y abrió el camino hacia Perú. Aquella campaña convirtió a San Martín en una figura decisiva para la emancipación sudamericana.

La película que volvió a revelar esta historia

La presencia del Libertador en la Casa Blanca recuperó notoriedad con la película Oppenheimer, dirigida por Christopher Nolan. En la escena del encuentro entre el físico Robert Oppenheimer y Truman puede observarse el retrato de San Martín en el Salón Oval.

No obstante, existe un detalle llamativo. La reunión real ocurrió el 25 de octubre de 1945, mientras que el cuadro fue entregado en octubre de 1946. Su aparición representa, entonces, un pequeño anacronismo cinematográfico.

Más allá de esa diferencia de fechas, la historia es verdadera: San Martín ocupó durante años una pared del despacho presidencial más famoso del mundo. Su imagen fue testigo de reuniones, decisiones y conversaciones internacionales en una etapa decisiva del siglo XX.

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