
Los investigadores de la revista Organisms Diversity & Evolution publicaron el día 26 de agosto un estudio que describió dos especies de arañas de mar que existen desde hace 500 millones de años: Callipallene pilosuspedes y Tanystylum kiixin, en las aguas costeras de mar de los Salish.
Aquellos ejemplares fueron recolectados entre septiembre de 2023 y agosto de 2024 por investigadores de la Universidad de Columbia Británica, de modo que compararon sus rasgos físicos y materiales genéticos antes de confirmar que pertenecían a especies hasta ahora no descritas.

¿Cómo son las nuevas especies de “arañas”?
Los nombres que dispusieron a estas dos especies encontradas luego de años las asociaron directamente con arañas, pero en realidad pertenecen al grupo de los artrópodos que incluye animales con esqueleto externo y patas articuladas.
Estos animales respiran a través de la piel, miden desde menos de 1,3 centímetros hasta más de 60 centímetros y algunas especies tienen hasta 12 patas. Además, su alimentación se da mediante una probóscide, una estructura tubular.
Las muestras de ejemplares procedieron de inmersiones de hasta 18 metros de profundidad en isla Quadra, Vancouver, Bamfield y Victoria, según informó la Universidad de Columbia Británica.

Entonces, esta investigación tomó información genética de otras especies para poder generar una guía de identificación para el mar de los Salish y la costa oeste de la isla de Vancouver. Las dos son las primeras especies nuevas descritas allí en casi 100 años.
¿Qué resultados trajo la investigación?
La investigación tomó, por un lado, imágenes detalladas y, por otro, el estudio del ADN para diferenciar los animales a partir de sus rasgos físicos y de su parentesco con otras especies. La misma analizó siete especies y describió una vez más a otras cinco que ya eran conocidas en la región.
Cormac Toler-Scott, zoólogo de la Universidad de Columbia Británica y coautor del estudio, explicó en un comunicado de la institución que el objetivo del trabajo era reducir la falta de información sobre las arañas de mar que presenta la región.
Así, esta nueva investigación dio lugar a dimensionar el hallazgo sobre las especies analizadas y aportó una guía para los relevamientos futuros. De este modo, la información permitirá comparar cambios en la biodiversidad de la zona.

Las hembras presentan una producción de huevos a lo largo de sus extremidades mientras que los machos los transportan con los ovígeros, unas patas especializadas que también intervienen en el cuidado de la puesta.
La primera especie misteriosa tiene una boca de tres labios: Callipallene polosuspedes
Aquella especie que recibió el nombre Callipallene pilosuspedes lo consiguió en referencia a las espinas largas y curvas de la parte inferior de sus patas que le dan un aspecto piloso. Tiene además ojos rojos y una probóscide corta con garras para sostener antes de morder.
Como boca presenta tres labios y es triangular. Además, la especie cuenta con ovígeros que los machos usan para transformar los huevos. Así, esos apéndices pueden servir además para limpiar el cuerpo.
La capacidad de limpieza que posee esta especie permite distinguirla de la segunda identificada y facilitar el reconocimiento de cada una de ellas.

La segunda especie encontrada: Tanystylum kiixin
La segunda especie, Tanystylum kiixin, fue así nombrada en honor a un antiguo pueblo indígena situado cerca del lugar donde se obtuvieron los primeros ejemplares. Se relaciona con el sonido de las olas que rompen al pie de ese sitio, según informo la Universidad de Columbia Británica.
Los ovígeros más pequeños tienen menor capacidad de movimiento que los de C. pilosuspedes, por lo que el animal no puede limpiarse con la misma eficacia y acumula suciedad en el cuerpo. Allí pueden instalarse organismos más pequeños, como por ejemplo parásitos, según explicó la Universidad de Columbia Británica.
Toler-Scott describió esa situación como “un ecosistema dentro de un ecosistema dentro de un ecosistema”, en un comunicado difundido por la institución.

Finalmente, la presencia de ambas especies en la Tierra fue registrada a una base de datos mundial por la Universidad de Columbia Británica y Toler-Scott sentenció que busca conocer cómo el cambio climático y la actividad humana afectan a las arañas del mar.
Respecto a ello, el zoólogo sostuvo que los invertebrados del mar de los Salish se enfrentan a riesgos particulares porque la información sobre las especies presentes y sus formas de vida sigue siendo limitada.




















