
Las guerras que marcaron los primeros años de la Argentina no solo dejaron héroes, victorias y derrotas. También provocaron tragedias familiares que permanecieron ocultas detrás de los partes militares. Una de las más conmovedoras tuvo como protagonista a Elisa, la hija mayor del hombre considerado fundador de la Armada Argentina: Guillermo Brown.
Nacida el 31 de octubre de 1810, la joven creció rodeada de barcos, marinos y relatos de combates. Su familia vivía en la conocida Casa Amarilla, ubicada cerca de la actual avenida Martín García, en Buenos Aires. Allí habría conocido a Francisco Drummond, un oficial que llegó al Río de la Plata y se incorporó a la escuadra comandada por su padre.
El romance de la hija de Guillermo Brown
Drummond era un experimentado marino escocés que había participado en diferentes campañas antes de ponerse al servicio de las Provincias Unidas. Durante sus visitas a la residencia familiar nació el vínculo con Elisa y, tiempo después, los jóvenes se comprometieron en matrimonio.

La boda, sin embargo, debió esperar. En ese momento, las Provincias Unidas se encontraban en guerra contra el Imperio del Brasil y la flota comandada por Brown enfrentaba a un enemigo ampliamente superior en número de embarcaciones y poder de fuego.
A comienzos de 1827, Drummond se destacó en el combate de Juncal y fue ascendido. Poco después quedó al mando del bergantín Independencia, equipado con 22 cañones.
La batalla que cambió la historia familiar
Los días 7 y 8 de abril de 1827 se libró la batalla de Monte Santiago, frente a la Ensenada de Barragán. Las embarcaciones argentinas quedaron en una posición crítica ante el ataque de una fuerza brasileña mucho más poderosa.
El Independencia sufrió graves daños, perdió gran parte de su capacidad de combate y se quedó prácticamente sin municiones. Aunque Brown ordenó abandonar e incendiar el barco, parte de la tripulación se negó a dejarlo.

Herido y bajo fuego enemigo, Drummond salió en un bote para buscar municiones. Luego de comprobar que otro buque tampoco contaba con pertrechos, se dirigió hacia la goleta Sarandí. Al subir a cubierta fue alcanzado por un proyectil que le provocó una herida mortal.
El oficial falleció durante la noche del 8 de abril, después de varias horas de agonía. Una versión histórica sostiene que, antes de morir, pidió que le entregaran su reloj a Elisa. Su cuerpo fue trasladado a Buenos Aires y sepultado en el antiguo Cementerio del Socorro.
Ocho meses después, apareció muerta en el río
La noticia afectó profundamente a la joven. El 27 de diciembre de 1827, ocho meses después de la muerte de su prometido, Elisa murió ahogada en el Río de la Plata. Tenía solamente 17 años.
Con el tiempo surgió la leyenda de que se había internado voluntariamente en las aguas, incluso vestida de novia, porque no había podido superar la pérdida de Drummond. Sin embargo, no existen pruebas documentales suficientes para confirmar esa escena.
Otra reconstrucción señala que Elisa había ido a bañarse acompañada por uno de sus hermanos y que pudo ser arrastrada accidentalmente por la corriente. La inscripción de su antigua lápida, que mencionaba una “onda traidora”, tampoco ayudó a resolver el misterio.
Una tragedia que sobrevivió casi dos siglos
La muerte de Elisa representó uno de los golpes más dolorosos para Guillermo Brown. El almirante había resistido bloqueos, tormentas y flotas superiores, pero la pérdida de su hija quedó para siempre asociada a su historia familiar.

Actualmente, la memoria de la joven permanece vinculada al sepulcro de Brown en el Cementerio de la Recoleta. Su vida breve se convirtió en una de las tragedias sentimentales más recordadas del siglo XIX argentino.
Entre documentos y versiones transmitidas durante generaciones, todavía persiste una pregunta:¿Elisa fue víctima de un accidente o decidió internarse en el río después de perder al hombre con quien planeaba casarse?





















