
Cuando se menciona a Domingo French, la memoria escolar suele mostrar una escena conocida: un grupo de vecinos reunido frente al Cabildo y dos hombres, French y Antonio Beruti, repartiendo cintas entre los partidarios de la revolución. Sin embargo, detrás de aquella imagen existe una vida atravesada por los mensajes secretos, las armas, los destierros y una inesperada profesión.
En 1802, ocho años antes de la Revolución de Mayo, French comenzó a trabajar como cartero de Buenos Aires. El dato, poco recordado fuera de los libros especializados, permite observar al prócer desde un lugar diferente. Antes de comandar hombres, recorrió una ciudad de calles de tierra llevando correspondencia cuando las noticias podían tardar días o meses en llegar a destino.
Nacido el 21 de noviembre de 1774, Domingo María Cristóbal French y Urreaga creció en una familia dedicada al comercio. Durante su juventud alternó los estudios con la colaboración en las actividades de su padre, hasta que ingresó en la administración de correos. Aquella ocupación le habría permitido adquirir un conocimiento privilegiado de la geografía porteña, sus barrios y sus habitantes.
Del reparto de cartas al campo de batalla
La vida de French cambió drásticamente en 1806, cuando las tropas británicas ocuparon Buenos Aires. El joven cartero abandonó la rutina de la correspondencia y se sumó a la resistencia organizada para recuperar la ciudad.
Junto con Juan Martín de Pueyrredón, colaboró en la formación de un cuerpo de húsares y participó en las acciones militares contra los invasores. Su desempeño le permitió avanzar rápidamente dentro de la estructura castrense. En 1808, Santiago de Liniers, entonces virrey del Río de la Plata, le otorgó el grado de teniente coronel.
El ascenso resultó extraordinario: en pocos años, aquel hombre dedicado a trasladar cartas pasó a ocupar un lugar de mando. No obstante, el episodio más complejo de esa relación llegaría tiempo después, cuando French recibió la orden de integrar la expedición enviada contra la contrarrevolución encabezada, precisamente, por Liniers.
El verdadero papel de French durante la Semana de Mayo
La participación de French en los sucesos de mayo de 1810 tampoco se limitó a repartir distintivos. Junto con Antonio Beruti, lideraba a los denominados“chisperos”, un grupo de activistas que ejerció presión política y ocupó la Plaza de la Victoria, actual Plaza de Mayo.
El 21 de mayo, alrededor de 600 hombres exigieron la convocatoria a un Cabildo Abierto y la destitución del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros. El grupo tuvo además un papel decisivo en el control de los accesos al Cabildo, procurando que ingresaran vecinos favorables al movimiento revolucionario.

Las famosas cintas también esconden un enigma. Aunque las representaciones escolares suelen pintarlas de celeste y blanco, no existe consenso definitivo sobre sus colores. Diferentes versiones históricas mencionan distintivos blancos, rojos o una combinación de tonalidades. Lo importante es que servían para identificar a quienes apoyaban la ruptura con la autoridad virreinal.
Una misión que lo enfrentó con su antiguo superior
Después de la formación de la Primera Junta, French recibió la misión de organizar un cuerpo de infantería conocido oficialmente como Regimiento de América. Sus integrantes llevaban una estrella como distintivo en el brazo, por lo que la población comenzó a llamarlo el“Regimiento de la Estrella”.
Poco después, acompañó la expedición enviada a Córdoba para detener la contrarrevolución encabezada por Liniers. El episodio colocó a French ante una contradicción personal: el antiguo virrey había reconocido su valentía y favorecido su carrera militar apenas dos años antes.
Sin embargo, French terminó participando en el cumplimiento de la sentencia contra Liniers y los principales dirigentes del levantamiento. Esa intervención revela una faceta mucho más dura que la imagen amable del hombre de las cintas: fue uno de los encargados de sostener por las armas al nuevo gobierno revolucionario.
Dos destierros y una vida marcada por la política
French estaba vinculado al sector de Mariano Moreno, enfrentado con el grupo liderado por Cornelio Saavedra. Tras el debilitamiento del morenismo, fue separado de sus funciones y enviado al destierro en la Patagonia en abril de 1811.

Regresó al año siguiente y volvió a integrar el ejército. Participó en el sitio de Montevideo de 1814 y condujo refuerzos destinados al Ejército del Norte en 1815. Pero sus conflictos políticos no habían terminado.
En 1817 debió exiliarse nuevamente, esta vez en los Estados Unidos, junto con Manuel Dorrego, debido a su oposición a las políticas del Directorio. Recién pudo regresar a Buenos Aires en 1819.
Murió joven y quedó atrapado en una escena escolar
Domingo French falleció en Buenos Aires el 4 de junio de 1825, a los 50 años. Había sido cartero, militar, revolucionario, organizador de tropas y exiliado político. A pesar de esa trayectoria, su figura quedó reducida durante generaciones al reparto de cintas frente al Cabildo.
Su historia demuestra que los protagonistas de Mayo no fueron figuras inmóviles ni personajes surgidos de una ilustración escolar. French conocía Buenos Aires desde antes de convertirse en militar: había recorrido sus calles transportando noticias cuando la ciudad todavía formaba parte del mundo colonial.
En apenas ocho años pasó de entregar correspondencia a participar en la caída de un virrey. Ese recorrido, mucho menos conocido que la escena de las cintas, permite comprender por qué Domingo French fue uno de los actores más activos, contradictorios y sorprendentes de la Revolución de Mayo.




















