
En 1831, una adolescente salteña debió abandonar su hogar y refugiarse en Bolivia. Pertenecía a una familia protagonista de la Independencia, pero las guerras civiles la empujaron al destierro. Lo que parecía una ruptura definitiva con su tierra terminó marcando el inicio de una historia.
45 años después, en 1876, aquella joven abrió las puertas de su casa de Lima a escritores, artistas e intelectuales. Allí organizó encuentros que dieron visibilidad a mujeres que buscaban participar de una vida cultural dominada por los hombres.
Su nombre era Juana Manuela Gorriti y su padre, José Ignacio Gorriti, había representado a Salta en el Congreso de Tucumán de 1816.
La hija del prócer que creció entre los protagonistas de la Independencia
Juana Manuela nació en la zona de Rosario de la Frontera, Salta. Las fuentes históricas discrepan sobre su año de nacimiento: algunas indican 1816 y otras, 1818. Su madre fue Feliciana Zuviría y su tío, Juan Ignacio Gorriti, integró la Junta Grande.
La familia estuvo vinculada con Martín Miguel de Güemes, figura clave de la resistencia contra las tropas realistas en el norte. En ese ambiente, la futura escritora conoció los relatos de las campañas independentistas y los conflictos que atravesaban al territorio.
Pero la lucha política continuó después de 1816. En 1831, la derrota de sectores unitarios y el avance de las fuerzas de Facundo Quiroga obligaron a los Gorriti a exiliarse. La familia perdió sus propiedades y se instaló en Tarija, Bolivia.
Se casó con un futuro presidente de Bolivia y vivió una tragedia
En el exilio, Juana Manuela conoció al militar Manuel Isidoro Belzú, con quien se casó. Años después, Belzú llegó a la presidencia de Bolivia y gobernó entre 1848 y 1855.

El matrimonio se quebró y Gorriti se trasladó a Lima, donde se dedicó a la enseñanza y la escritura. En 1848 había compuesto La quena, una de sus obras tempranas más reconocidas.
En 1865, Belzú fue asesinado durante una disputa por el poder con Mariano Melgarejo. La escritora, que se encontraba en Bolivia, quedó nuevamente atravesada por la violencia política que había marcado su juventud.
En 1876, una casa de Lima se convirtió en un punto de encuentro cultural
El 19 de julio de 1876 comenzó una de las iniciativas más recordadas de Gorriti: las veladas literarias en su vivienda de la calle Urrutia, en Lima.
Allí se leían poemas y cuentos, se interpretaba música y se debatía sobre educación, literatura y el lugar de las mujeres en la sociedad. Entre los participantes figuraron Ricardo Palma, Mercedes Cabello de Carbonera y Teresa González de Fanning.
Las reuniones fueron más que una actividad social: ofrecieron a autoras la oportunidad de presentar sus textos y conectar con círculos intelectuales habitualmente reservados a los varones.
Sus libros y el legado que dejó en Argentina
Gorriti publicó Sueños y realidades en 1865 y participó en proyectos periodísticos destinados al público femenino. En 1890 editó Cocina ecléctica, una recopilación de recetas aportadas por mujeres de distintos países americanos.
Murió el 6 de noviembre de 1892, en Buenos Aires. Ese año también se publicó una recopilación de sus encuentros literarios de 1876 y 1877.
La hija de un protagonista de la Independencia que había huido de Salta consiguió construir una trayectoria propia entre tres países. Su casa de Lima se transformó en un espacio para voces femeninas que la historia tardó en reconocer.
















