
El invierno ya se instaló en gran parte de Argentina y, además de las personas, las bajas temperaturas también generan dudas sobre el bienestar de las mascotas. Una de las consultas más frecuentes entre quienes conviven con felinos es si los gatos sienten frío, a partir de qué temperatura pueden verse afectados y en qué situaciones necesitan un abrigo o cuidados especiales.
Aunque los gatos poseen un pelaje que actúa como aislante natural, no todos reaccionan de la misma manera al frío. Su capacidad para conservar el calor depende de factores como la raza, la edad, el estado de salud, el peso, si viven dentro o fuera de la casa e incluso de la longitud de su pelo. Por eso, conocer las señales de alerta y saber cuándo protegerlos puede marcar la diferencia durante los días más fríos del año.

¿A partir de cuántos grados un gato empieza a sentir frío?
No existe una temperatura exacta que afecte por igual a todos los gatos, pero los veterinarios coinciden en que un felino adulto, sano y acostumbrado a vivir en interiores suele comenzar a sentir incomodidad cuando la temperatura ambiente desciende por debajo de los 5 °C.
Sin embargo, los cachorros, los gatos de edad avanzada, aquellos con enfermedades crónicas o las razas de pelo corto o sin pelo pueden experimentar frío mucho antes y requerir mayores cuidados.
También es importante diferenciar la temperatura ambiental de la corporal. Un gato adulto mantiene normalmente una temperatura corporal de entre 37,7 °C y 38,9 °C. Si este valor desciende hasta un rango de entre 35 °C y 37 °C, puede tratarse de una hipotermia leve. Cuando la temperatura corporal baja hasta los 32 °C, el cuadro se considera grave y requiere atención veterinaria inmediata.

Cómo saber si tu gato tiene frío: las señales más comunes
Los gatos suelen manifestar que tienen frío mediante cambios en su comportamiento y en su postura corporal. Algunas de las señales más habituales son:
- Buscan dormir cerca de estufas, radiadores o donde reciben los rayos del sol.
- Se esconden debajo de mantas, dentro de cajas, armarios o espacios pequeños.
- Permanecen acurrucados para conservar mejor el calor corporal.
- Las puntas de las orejas, las almohadillas de las patas y la cola se sienten más frías de lo normal.
- Erizan el pelaje (piloerección), formando una capa de aire que ayuda a mantener la temperatura corporal.
Si además presentan temblores, apatía, dificultad para moverse o respiración lenta, es recomendable consultar de inmediato con un veterinario, ya que podrían estar atravesando un cuadro de hipotermia.

¿Los gatos necesitan abrigo durante el invierno?
En la mayoría de los casos, un gato sano que vive dentro de una vivienda no necesita usar ropa para protegerse del frío. Su propio pelaje y la temperatura del hogar suelen ser suficientes para mantener el calor corporal.
No obstante, existen excepciones. Los gatos sin pelo, como los de la raza Sphynx, los de pelo muy corto, los cachorros, los ejemplares mayores o aquellos con enfermedades pueden beneficiarse del uso de prendas especialmente diseñadas para mascotas, siempre que sean cómodas y no limiten sus movimientos.

Más allá del abrigo, los especialistas recomiendan mantener a los gatos en ambientes protegidos del viento y la humedad, ofrecerles una cama cálida, evitar que permanezcan muchas horas al aire libre durante las jornadas más frías y garantizar una alimentación adecuada para que puedan conservar su energía.
Con estos cuidados, los felinos podrán atravesar el invierno de forma segura y confortable, incluso cuando las temperaturas desciendan de manera significativa.


















