
Con la llegada de septiembre y el inicio de la primavera, la lengua de suegra (Sansevieria) encuentra las condiciones ideales para volver a crecer con fuerza. Después de los meses fríos, algunos ajustes en los cuidados pueden ayudar a que sus hojas recuperen el color y la firmeza que la caracterizan.
El secreto está en aprovechar el aumento de las horas de luz y adaptar de a poco el riego y la nutrición. No hace falta hacer cambios drásticos: en primavera, las plantas de interior retoman su actividad y responden bien a pequeñas mejoras en su rutina.

Más luz, pero sin cambios bruscos
El primer paso es revisar la ubicación de la planta. Si bien la lengua de suegra tolera ambientes con poca luz, la llegada de la primavera permite acercarla a un lugar más luminoso de la casa.
Es importante evitar el sol directo intenso de golpe, ya que puede dañar las hojas. Lo ideal es buscar un sector con buena luz natural, pero protegido de los rayos más fuertes.
Si notás que las hojas están opacas o que la planta casi no crece, la falta de luz suele ser la causa principal.
Riego gradual y controlado
Con el aumento de la temperatura y la luz, la lengua de suegra puede necesitar más agua, pero siempre de manera progresiva. No se trata de regar todos los días, sino de acompañar el ritmo de la planta.
Antes de regar, conviene tocar la tierra: si la capa superior está seca, es momento de agregar agua; si todavía está húmeda, es mejor esperar. El exceso de agua puede afectar las raíces, por lo que es clave que la maceta tenga buen drenaje.
El objetivo es pasar del riego escaso del invierno a una frecuencia mayor, pero sin excesos.

Fertilizá solo si hay brotes nuevos
Si la planta empieza a mostrar hojas nuevas, septiembre es un buen momento para retomar la fertilización. Se recomienda usar un fertilizante equilibrado y diluido, siguiendo siempre las indicaciones del envase.
La Universidad de Minnesota sugiere comenzar con dosis bajas, ya que el exceso de fertilizante puede acumular sales y dañar la planta. Si la lengua de suegra está estresada o en mal estado, primero hay que corregir la luz, el riego o el drenaje antes de sumar nutrientes.
Con estos tres pasos simples, la lengua de suegra puede lucir hojas más coloridas y saludables durante toda la primavera.




















