
Phil Gordon tiene 77 años y hace 25 que vive en un lugar que podría parecer imposible para construir una casa: una pequeña propiedad ubicada al borde de un acantilado en Homer, Alaska.
A unos 75 metros debajo de su vivienda, el océano Pacífico golpea las rocas. El terreno se erosiona de manera constante y existe además el riesgo de que una parte del acantilado se deslice hacia la bahía. Lejos de abandonar el lugar, Gordon decidió hacer algo todavía más llamativo: mover su propia casa para alejarla del precipicio.

La casa que está al borde del océano
La vivienda es una pequeña cabaña de madera de apenas 3,6 por 4,9 metros. Actualmente está elevada sobre gatos hidráulicos y bloques de madera, mientras su puerta verde queda a varios metros del suelo.
Gordon sabe que el lugar es peligroso. Algunas de las casas que estaban cerca ya terminaron cayendo desde el acantilado hasta la playa. Además, durante la noche suele escuchar fuertes estruendos provocados por la caída de rocas y árboles.
El problema no es solamente la erosión causada por el mar. El acantilado está formado por roca sedimentaria débil y sedimentos glaciares, una combinación que puede favorecer los deslizamientos de tierra.
En Alaska, este fenómeno representa un problema para distintas comunidades. Los cambios en los patrones de lluvia, el retroceso de los glaciares y el deshielo del permafrost pueden contribuir a modificar el terreno y aumentar su inestabilidad.

Phil Gordon lleva 25 años intentando frenar la erosión que pone en peligro su hogar
Gordon compró el terreno en 1999 y desde entonces intentó diferentes métodos para protegerlo. En una oportunidad alquiló una excavadora para construir un muro de contención con rocas. Sin experiencia previa con la máquina, llegó a volcarla dos veces.
También enterró más de 90 metros de tuberías de drenaje para sacar el exceso de agua de la propiedad y trabajó directamente sobre el acantilado para colocar estructuras de refuerzo.
Sus esfuerzos tuvieron resultados. Mientras sus vecinos pierden aproximadamente entre 30 y 60 centímetros de terreno por año, Gordon asegura que su propiedad pierde entre 2,5 y 5 centímetros. Sin embargo, el riesgo continúa vigente.

Un instrumento detectó que el terreno se está moviendo
En 2024, el geólogo Bretwood Higman, conocido como Hig, ayudó a Gordon a instalar un instrumento para medir los movimientos del acantilado. El sistema utiliza una varilla de fibra de carbono de 30 metros conectada a un cable y a un extensómetro. El dispositivo puede registrar pequeños movimientos de la propiedad con precisión milimétrica.
Los resultados mostraron que el terreno se expande y se contrae con las lluvias intensas. Hig calculó que el acantilado donde está ubicada la propiedad de Gordon se movió dos quintos de pulgada durante un año, aproximadamente 1,02 centímetros.
Aunque la cifra puede parecer pequeña, el riesgo es significativo: un deslizamiento mayor podría provocar que la vivienda se parta y termine en la playa.
La estrategia de Phil Gordon: cómo hace para mover la casa
Gordon ya había trasladado la cabaña una vez. Hace 13 años, cuando se encontraba viviendo en Hawái, su hija estaba a cargo de la propiedad en Alaska. Durante una tormenta de nieve, ella estuvo a punto de caer por el acantilado al regresar de utilizar el baño exterior.

La situación obligó a tomar una decisión. Gordon utilizó un cabrestante para mover la cabaña unos cuatro metros hacia atrás. El trabajo le llevó dos meses. Ahora debe volver a hacerlo, pero el proyecto será mucho más largo.
En lugar de contratar una grúa, Gordon decidió realizar buena parte del trabajo por sus propios medios. Una de las razones es que alrededor de la casa tiene frambuesas, grosellas, cebollino, menta, lupinos y unos 200 árboles que plantó durante las últimas dos décadas.
El nuevo traslado podría llevarle dos años. El desafío consiste en mover primero la casa en sentido vertical y después desplazarla horizontalmente hasta su nueva ubicación, que se encuentra aproximadamente tres pies más arriba que el lugar donde está actualmente.
Mientras tanto, Gordon continúa viviendo en la propiedad que durante años intentó proteger del avance del océano. Su objetivo es sencillo: mover la casa antes de que el acantilado termine moviéndola por él.
Créditos: Esta historia fue realizada a partir de un artículo publicado por National Geographic, escrito por Christian Elliott, con fotografías y video de Corey Arnold. Publicado originalmente el 24 de agosto de 2026.




















