
Perder el trabajo y quedarse sin recursos para pagar un alquiler puede cambiar por completo los planes de una familia. En Foz do Iguaçu, Brasil, una pareja atravesó esa situación en 2020, pero encontró una salida inesperada: construir su propia vivienda utilizando miles de botellas de vidrio recicladas.
Lo que comenzó como una alternativa para reducir gastos se transformó, con el paso de los años, en un proyecto sustentable de 85 metros cuadrados.
Los protagonistas son Dóris Dias y Robson Lopes, quienes decidieron convertir materiales descartados en las paredes de su futuro hogar. Sin experiencia mencionada en el rubro de la construcción, pero con la necesidad de recuperar su independencia económica, comenzaron una iniciativa que terminó involucrando a familiares, amigos y vecinos.

Una pareja en Foz do Iguaçu se quedó sin trabajo y comenzó a construir su propia casa
La historia comenzó en abril de 2020, cuando la pareja enfrentaba una situación económica complicada. Robson había perdido su empleo como repositor en un supermercado, mientras que Dóris, que se desempeñaba como educadora social, no podía continuar trabajando debido a problemas de salud.
Sin ingresos suficientes para sostener el alquiler, ambos tuvieron que mudarse temporalmente a la vivienda de los padres de Dóris. Aunque contaban con el apoyo familiar, querían encontrar una solución que les permitiera recuperar su autonomía.
La idea de construir una casa con materiales reciclados surgió de una experiencia que habían compartido meses antes. En septiembre de 2019, durante la celebración de su casamiento, habían utilizado distintos objetos reutilizados para decorar el espacio.
Aquella experiencia les permitió descubrir el potencial de los materiales que habitualmente terminan en la basura. Entre ellos, las botellas de vidrio despertaron especialmente su interés por la posibilidad de incorporarlas a una construcción.
Con esa inspiración, comenzaron a investigar técnicas y alternativas para levantar una vivienda sin depender exclusivamente de los materiales tradicionales.

El papel clave del reciclaje: reutilizar botellas de vidrio en la edificación
El primer desafío fue conseguir suficientes envases. Según relataron al medio brasileño UOL en septiembre de 2020, Dóris y Robson comenzaron a recorrer las calles de Foz do Iguaçu para recolectar botellas de vidrio que otras personas habían descartado.
La iniciativa pronto despertó el interés de su entorno. Familiares, amigos y vecinos empezaron a colaborar con donaciones, lo que permitió acelerar la acumulación de materiales.
Para construir las paredes exteriores utilizaron principalmente botellas de vidrio de 600 mililitros, colocadas con cemento y arena en reemplazo de parte de los ladrillos convencionales. Los envases de menor tamaño fueron destinados a las divisiones interiores.
La estructura también incorporó hierro y otros elementos necesarios para sostener la edificación. De esta manera, el reciclaje se convirtió en el componente más distintivo del proyecto, aunque no fue el único material empleado.
Los avances llegaron rápidamente. En apenas cinco meses, la pareja había reutilizado más de 10.000 botellas y levantado las paredes de una casa de aproximadamente 70 metros cuadrados.
Hasta septiembre de 2020, la inversión acumulada rondaba los 3.000 reales brasileños. Sin embargo, todavía faltaban elementos fundamentales, como el techo, las puertas y las ventanas.
Para reunir los fondos necesarios y evitar que el proyecto quedara paralizado, decidieron impulsar una colecta que les permitiera continuar con las obras.

El tamaño final de la vivienda: los 85 metros cuadrados alcanzados con 20.000 botellas de vidrio
Cuatro años después del comienzo de la construcción, la vivienda había experimentado una transformación importante.
En junio de 2024, el medio local brasileño H2FOZ informó que la superficie construida había aumentado de 70 a 85 metros cuadrados, mientras que la cantidad de botellas reutilizadas alcanzaba aproximadamente las 20.000 unidades.
El crecimiento no se limitó al tamaño de la casa. Durante ese período también avanzaron con las instalaciones de agua, electricidad y cloacas, fundamentales para convertir la estructura en un hogar habitable.
De acuerdo con los detalles compartidos por Dóris, el diseño contempla un dormitorio principal con baño privado, una segunda habitación, otro baño, una cocina integrada al living, un lavadero y un garaje.
Aunque en junio de 2024 todavía quedaban tareas pendientes, la pareja había logrado transformar una necesidad económica en una iniciativa que demuestra las posibilidades de reutilizar residuos dentro de un proyecto de vivienda.
Además, Dóris expresó su intención de abrir las puertas del lugar a visitantes interesados en conocer la construcción una vez que estuviera terminada.
Así, lo que comenzó en 2020 como una respuesta a la falta de trabajo y a las dificultades para pagar un alquiler terminó convirtiéndose en una historia de perseverancia, colaboración comunitaria y aprovechamiento de materiales descartados.





















