El lago artificial Candlewood (Candlewood Lake, en inglés) fue inaugurado en 1928 por la empresa Connecticut Light and Power Company para la producción de energía hidroeléctrica. Sin embargo, a casi 100 años de su creación, enfrenta una serie de graves problemas: las plantas y algas invasoras que amenazan su funcionamiento y las consecuencias de los métodos utilizados para controlarlas.
Cómo se construyó el lago Candlewood y cuándo empezaron los problemas ambientales
La historia del lago comenzó el 15 de julio de 1926, cuando la compañía eléctrica aprobó la construcción de un embalse mediante un sistema de almacenamiento por bombeo. El proyecto implicó inundar terrenos agrícolas, bosques y el antiguo asentamiento de Jerusalem, en el valle del río Rocky.
Las obras concluyeron el 29 de septiembre de 1928. El sistema permitía bombear agua desde el río Housatonic hacia el embalse y liberarla posteriormente para generar electricidad.

Ubicado en los condados de Fairfield y Litchfield, al noreste de Estados Unidos, el Candlewood tiene 22 kilómetros cuadrados, tamaño que lo convierte en el lago más grande de Connecticut y del área metropolitana de Nueva York.
Durante décadas, el embalse también se convirtió en un espacio para la pesca, la navegación y otras actividades recreativas. Sin embargo, cerca de los años setenta llegó una planta invasora conocida como milenrama acuática euroasiática (Myriophyllum spicatum), posiblemente transportada por alguna embarcación.
Según informó la Candlewood Lake Authority, su rápida expansión desplazó a otras especies y llegó a representar aproximadamente el 80% de la vegetación acuática del lago.
Cómo las plantas invasoras provocaron un problema que lleva más de 50 años sin resolverse
La milenrama euroasiática crece rápidamente, formando masas densas de vegetación cerca de la superficie. Esto dificulta la navegación y altera los hábitats de otras especies.
Para combatirla, las autoridades recurrieron a diferentes métodos. Uno de ellos fue reducir el nivel del agua durante el invierno, para exponer a las plantas a bajas temperaturas y así limitar su crecimiento.
Por otro lado, en 2015 y 2017, se implementó otra estrategia: introducir 8.903 ejemplares de carpas herbívoras estériles para que se alimentaran de la vegetación invasora. Sin embargo, el procedimiento terminó generando un problema inesperado. En 2022, las autoridades detectaron que casi toda la vegetación acuática del lago había desaparecido, incluidas las plantas nativas que proporcionaban refugio a los peces y otros organismos.

Ante esta situación, el Departamento de Energía y Protección Ambiental de Connecticut (DEEP) comenzó a retirar las carpas en 2023. En un año se contabilizaban 460 ejemplares removidos, mientras avanzaban las tareas para recuperar la vegetación.
Qué pasa hoy en el lago Candlewood: las especies invasoras que lo amenazan y cómo intentan protegerlo
Si bien sus características cambiaron con el paso del tiempo, en la actualidad el problema ambiental continúa. Según una investigación difundida por WSHU (radio pública afiliada a NPR en Fairfield, Connecticut) en agosto de 2026, los mejillones cebra ya mantienen una población reproductiva en Candlewood Lake, mientras que las autoridades vigilan la posible llegada de la hidrila, una planta invasora detectada en otros cuerpos de agua cercanos.
Además, la pérdida de vegetación continúa siendo un motivo de preocupación. Estudios realizados en 2024 encontraron milenrama euroasiática en apenas tres sectores pequeños del lago, lo que refleja la magnitud del cambio respecto de décadas anteriores.
Paralelamente, la Candlewood Lake Authority mantiene controles sobre los nutrientes y las cianobacterias presentes en el agua, debido al riesgo de proliferaciones que pueden afectar las actividades recreativas y, en determinados casos, la salud.
Las medidas de prevención incluyen la inspección de embarcaciones, el monitoreo de especies y la recuperación controlada de plantas acuáticas. El objetivo actual es restablecer una vegetación suficiente para sostener el ecosistema sin permitir que las especies invasoras vuelvan a expandirse de manera descontrolada. Mientras tanto, el lago continúa funcionando como parte del sistema hidroeléctrico operado por FirstLight Power, casi un siglo después de su construcción.




















