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En 1891, un ingeniero de montes disparó semillas con escopetas para recuperar una sierra devastada: 135 años después, es un parque de 17.804 hectáreas

Ricardo Codorníu encontró un paisaje sin árboles en la Región de Murcia y emprendió una de las grandes obras de reforestación de España. Su proyecto combinó métodos insólitos, millones de plantas y una infraestructura diseñada para devolverle la vida a las montañas.

Repoblación de Sierra Espuña a principios del siglo XX.
En 1891, el ingeniero español Ricardo Codorníu inició la reforestación de Sierra Espuña, en la Región de Murcia, utilizando escopetas y trabucos para dispersar semillas en terrenos inaccesibles. Foto: Imagen generada con IA para Canal26.com.
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En 1889, el ingeniero forestal español Ricardo Codorníu y Stárico ascendió al Morrón de Espuña, en la Región de Murcia, y se encontró con un paisaje desolador. Las montañas estaban prácticamente desnudas, sin bosques que protegieran el suelo de las lluvias.

Dos años después, comenzó una ambiciosa recuperación ambiental que incluyó una técnica sorprendente: disparar semillas con escopetas y trabucos hacia las laderas inaccesibles. Hoy, 135 años después del inicio de los trabajos, aquel territorio forma parte del Parque Regional de Sierra Espuña, un espacio natural protegido de 17.804 hectáreas.

Sierra Espuña, Parque Regional, Murcia.
La transformación de Sierra Espuña comenzó hace 135 años y se convirtió en uno de los grandes ejemplos de recuperación forestal de España. Foto: sierraespuna.com.

Escopetas y trabucos: el ingenioso método de reforestación para terrenos inaccesibles

El 19 de marzo de 1889, Codorníu recorrió a pie las montañas de Sierra Espuña para estudiar el estado de sus terrenos. La impresión que le produjo aquel paisaje quedó registrada en una frase contundente: “No vi ni un pino ni una sola encina”. Su diagnóstico fue igualmente claro: “Deduje, por lo tanto, que había que repoblarlo todo”.

Cuando comenzaron los trabajos en junio de 1891, uno de los mayores desafíos fue alcanzar las pendientes más pronunciadas. Los operarios podían plantar árboles en determinadas zonas, pero existían cumbres y barrancos donde resultaba prácticamente imposible acceder con herramientas convencionales.

Para resolverlo, recurrieron a un procedimiento tan sencillo como extraordinario: introducían piñones en los cañones de escopetas y trabucos y los disparaban hacia las laderas. Aunque más del 90% de las semillas terminaban siendo consumidas por pájaros, hormigas y roedores, el sistema permitió intentar la siembra en lugares donde la plantación manual no era viable.

Codorníu, apodado el "Apóstol del Árbol", se convirtió en el artífice de un ambicioso plan de reforestación a finales del siglo XIX.
Ricardo Codorníu, conocido como el "Apóstol del Árbol", impulsó una ambiciosa repoblación forestal que permitió recuperar miles de hectáreas devastadas por la tala y la sobreexplotación. Foto: ingenierosdemontes.org.

La Riada de Santa Teresa de 1879: la catástrofe mortal que impulsó la repoblación forestal

La desaparición de los bosques de Sierra Espuña no había ocurrido de manera repentina. Durante décadas, la tala y la explotación intensiva de los recursos forestales redujeron considerablemente la vegetación, dejando extensas superficies expuestas a la erosión.

La ausencia de árboles agravaba los efectos de las lluvias torrenciales. Sin raíces que ayudaran a sujetar la tierra ni vegetación que amortiguara la escorrentía, el agua descendía rápidamente por las pendientes, arrastrando sedimentos hacia los cauces.

El episodio más devastador ocurrió en 1879, cuando la Riada de Santa Teresa provocó 761 muertes entre Lorca y Murcia. La tragedia impulsó una respuesta institucional que culminó en 1888 con la creación de la Comisión de Repoblación de la Cuenca del Segura, integrada por Codorníu y los ingenieros José Musso y Juan Ángel de Madariaga.

Reforestación de Sierra Espuña.
La Riada de Santa Teresa de 1879, que dejó 761 muertos entre Lorca y Murcia, impulsó la creación de un programa de reforestación para reducir la erosión y los efectos de las inundaciones. Foto: Ayuntamiento de Alhama de Murcia.

Infraestructura para un milagro ambiental: caminos, viveros y diques de contención de agua

La transformación de Sierra Espuña exigió mucho más que plantar árboles. Antes de desarrollar la repoblación a gran escala, los trabajadores construyeron 240 kilómetros de caminos y sendas, 11 casas destinadas a ingenieros, guardas y operarios, además de dos almacenes para sostener las tareas.

También se levantaron 144 kilómetros de diques en las laderas y se acondicionaron alrededor de 420.000 pequeños bancales destinados a retener el suelo y favorecer la infiltración del agua. A estas obras se sumaron dos grandes diques reguladores, concebidos para contribuir al control de las avenidas.

La producción de árboles se concentró en siete viveros que ocupaban cinco hectáreas. Durante sus primeros cinco años, el Vivero Central de Levante, situado en Huerta Espuña, proporcionó seis millones de coníferas y 850.000 frondosas. Para mantener las plantaciones se construyó una red de aproximadamente 1.400 metros de canales y acequias.

Sierra Espuña, Parque Regional, Murcia.
La recuperación de Sierra Espuña requirió 240 kilómetros de caminos, siete viveros y millones de árboles, además de diques y pequeñas terrazas para retener el agua y proteger el suelo. Foto: sierraespuna.com.

De Sitio Natural a Parque Regional: la evolución legislativa y protección de Sierra Espuña

Los trabajos de repoblación se extendieron durante casi doce años y tuvieron al pino carrasco como una de sus principales especies protagonistas. Poco a poco, las laderas erosionadas comenzaron a recuperar su cubierta vegetal, dando lugar a un paisaje muy diferente del que había encontrado Codorníu.

La importancia de aquella intervención recibió reconocimiento oficial en 1931, cuando las 5.084 hectáreas repobladas fueron declaradas Sitio Natural de Interés Nacional. La protección se amplió décadas después y, en 1992, Sierra Espuña obtuvo la categoría de Parque Regional.

Actualmente, el espacio protegido abarca 17.804 hectáreas de bosques, barrancos y montañas. Su extensión supera ampliamente la superficie inicialmente recuperada y constituye un ejemplo histórico de restauración forestal a gran escala en España.

Centro de Visitantes Ricardo Codorníu.
En 1931, Sierra Espuña fue declarada Sitio Natural de Interés Nacional y en 1992 se convirtió en Parque Regional, consolidando la protección de un paisaje que había perdido gran parte de sus bosques. Foto: Wikipedia Commons - CC BY-SA 4.0 Lorenzo Soriano.

Ricardo Codorníu: el legado histórico del “Apóstol del Árbol” en la Región de Murcia

Nacido en Cartagena en 1846, Ricardo Codorníu dedicó buena parte de su trayectoria profesional a la conservación y recuperación de los bosques. Su trabajo en Sierra Espuña trascendió el ámbito regional y contribuyó al desarrollo de las políticas de restauración hidrológico-forestal que España extendería durante las décadas siguientes.

El ingeniero, conocido como el “Apóstol del Árbol”, entendía la reforestación como una intervención ambiental y social. No solo pretendía recuperar la vegetación y mejorar el comportamiento del agua en las montañas, sino también generar oportunidades laborales para las poblaciones cercanas.

Falleció en 1923, antes de que Sierra Espuña alcanzara su actual reconocimiento como espacio protegido. Sin embargo, el bosque que ayudó a recuperar continúa siendo, más de un siglo después, el testimonio visible de aquella extraordinaria iniciativa.

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