
En septiembre de 2018, Julieta Silva fue condenada por atropellar y matar a su novio, Genaro Fortunato, un rugbier de 25 años. El hecho ocurrió a la salida de “La Mona Bar”, ubicado en la ciudad de San Rafael, provincia de Mendoza. La mujer recibió una pena de tres años y 9 meses por parte del Tribunal Penal Colegiado 1 de San Rafael puesto que, si bien, mantenían un vínculo, la Justicia no pudo comprobarlo de manera fehaciente para sumar el agravante.
Los jueces que llevaron a cabo el caso Julio Bittar, María Eugenia Laigle y Rodolfo Luque indicaron, además, en su sentencia que se trató de un “accidente de tránsito” y no de algo intencional o premeditado. Por tanto, la condena fue por “homicidio culposo agravado por conducción imprudente”.
Sin embargo, Silva, quien en ese momento tenía 30 años, no cumplió su pena en un Complejo Penitenciario de Mendoza. Tras su sentencia, el Tribunal le concedió un arresto domiciliario. Según fuentes del Poder Judicial de Mendoza, accedió a esa modalidad porque “tenía un hijo menor de edad”. Además, recibió una inhabilitación de 8 años para conducir un vehículo.

Al conocer la sentencia, la familia de Genaro mostró su disconformidad: habían pedido “homicidio agravado por el vínculo” con prisión perpetua. Los allegados, sobre todo, el padre del joven aseguraron que había pruebas suficientes para comprender que no se había tratado de un “incidente”, que era un hecho criminal.
“Todos los adjetivos negativos que se te ocurran. Estoy realmente devastado. Siempre fui positivo, pero esto destruyó”, explicó Miguel Fortunato, en diálogo con CNN, al finalizar el juicio y conocer la condena.
El hecho: cómo murió Genero Fortunato
En la madrugada del 9 de septiembre de 2017, Genaro y Julieta Silva se encontraban en “La Mona Bar”. Testigos del hecho indicaron ante la Justicia que la pareja salió del lugar discutiendo fuertemente. En un momento, la mujer subió a su vehículo Fiat Idea, mientras su novio le pedía que bajara de inmediato para que pudieran hablar. No obstante, Silva no lo hizo.
Por el contrario, aceleró 150 metros de frente, luego dio una vuelta un “U” para regresar al lugar en el que se encontraba Genaro y atropellarlo, según aseveraron las pericias. Además, de acuerdo a la reconstrucción hecha en el juicio, arrastró el cuerpo de la víctima casi tres metros, quien falleció en el acto.

Casi cuatro años después de la muerte del joven y una vez cumplida la condena, Silva rehízo su vida. Conoció a Lucas Giménez y, al poco tiempo, se casó con él. No obstante, el historial delictivo de la mujer volvería a hacerse presente en esta relación.
Violencia, privación ilegítima de la libertad y mensajes estremecedores: la segunda causa contra Julieta Silva
El 12 de julio de 2025, Lucas Giménez llamó al 911 para denunciar a su esposa. En su testimonio, el hombre sostuvo que la mujer estaba atentando contra él y que, por eso, había tenido que esconderse en el baño para que dejara de agredirlo.
A esta denuncia, luego se sumaron otras por “privación ilegítima de la libertad”, es decir, por prohibirle al hombre salir de su casa y por amenazas, que se agregaron a la causa principal por orden de la Fiscalía de Instrucción.

Por otra parte, casi cinco meses después, la expareja de Giménez indicó ante a la Justicia que Silva también la había amenazado a ella y a su hija. La mujer afirmó que la acusada le había mandado una serie de mensajes hostigadores en donde le decía que “iba a comerle a ella y a su hija el hígado y los riñones si no la dejaban en paz” y que, además, las iba “a dejar en la calle”.
La estrategia de la defensa de Julieta Silva en su segundo juicio
En esta ocasión, el abogado mediático, Rodolfo Castillo, asumió su defensa. Y en su estrategia alegó que su cliente había sido víctima de una “extorsión” por parte de Lucas Giménez. En todo momento, Silva aseguró que era inocente y que se la juzgaba “por quién era”. En tanto, en su declaración ante los jueces, afirmó que la relación entre su ex y ella era “tóxica y muy difícil”.
Sostuvo, además, que lo había conocido en un momento complejo de su vida y que ambos “buscaron refugio en sí mismos”. “Llegó a mi vida como una persona sufrida, víctima de una relación anterior, atravesado por conflictos familiares”, manifestó, según indicó Infobae.

No obstante, Silva relató que, desde hacía algunos meses, el hombre había decidido filmarla sin su permiso, que, de hecho tenía videos íntimos de ella, con los cuales la “amenazaba y extorsionaba” asiduamente.
También dijo que Giménez grababa sus conversaciones y que ella tuvo que “pedirle de rodillas” que borrara todo el material, pero que él nunca lo hizo. De esta manera, la mujer negó por completo que el denunciante haya sido víctima de violencia. “Jamás hubo golpes ni nada de lo que se está diciendo”, señaló.
La condena a Julieta Silva
El Tribunal de Mendoza sí constató agresiones por parte Silva contra Giménez. De hecho, finalmente, en octubre de 2025, a través de un debate oral y público abreviado, la Justicia de la provincia decidió condenarla por “lesiones leves agravadas por el vínculo” (ya que, en este caso, estaban casados) a nueves meses de prisión que, en este caso, también se cumplieron en su domicilio, pese a los reiterados pedidos de la Fiscalía para que la pena se cumpla en una cárcel común.

Además, el Tribunal desestimó las denuncias por amenazas y por privación ilegítima de la libertad. Por otra parte, se le colocó una tobillera electrónica para su monitoreo diario. De esta manera, en los próximos días, Julieta Silva cumpliría con su segunda condena y recobraría su libertad.




















