
Era 2012. En Dinamarca, la enfermera Christina Aistrup Hansen, quien por entonces tenía 28 años, era admirada por todos sus compañeros en el Hospital Nykøbing Falster, ubicado en el municipio de Guldborgsund de la región de Selandia, al sureste del país nórdico. Se caracterizaba por ser una persona responsable, ágil, amable y, sobre todo, comprometida con el cuidado de todos sus pacientes.
Christine parecía estar dispuesta a ayudar incluso a quienes recién empezaban en la profesión. Sin embargo, detrás de aquella fachada de “enfermera experta y predispuesta” se ocultaba un oscuro secreto que terminó con numerosas muertes y su desempeño colocado en el ojo de la tormenta.
El primer caso que generó sospechas contra la enfermera Christina Aistrup Hansen
Arne Herskov ingresó al centro de salud en marzo de 2012 por un problema cardíaco de baja severidad. Para su familia y para los médicos que lo habían atendido, el hombre de 72 años estaba estable y en cualquier momento podía recibir el alta.
No obstante, a las pocas horas de su internación, Arne falleció sorpresivamente de un paro cardíaco. La familia nunca se convenció de la causa de muerte. Los análisis indicaron que en su organismo tenía una combinación de morfina y diazepam, pero nunca lo investigaron como homicidio, sino que las autoridades concluyeron que se había suicidado.

A partir de este caso, comenzaron a tener lugar en el hospital diversos fallecimientos de características similares en el turno nocturno, que cubría específicamente Christine Hansen. Las emergencias constantes empezaron a generar comentarios entre los médicos y enfermeros del centro de salud. Había una especie de “patrón” que se repetía una y otra vez.
Sin embargo, las sospechas quedaban solo en escuetas “habladurías”: ningún profesional hacía nada al respecto. Es que, ¿cómo Christina, la enfermera estrella del Nykøbing Falster, iba a estar detrás de estas muertes si siempre salvaba a todos los pacientes?
El ingreso de una nueva enfermera que empieza a investigar a Christina Aistrup Hansen
Tres años después de la muerte de Arne Herskov, en 2015, Christina seguía siendo -a pesar de los “rumores”- la enfermera más prestigiosa del Nykøbing Falster, pero todo empezó a cambiar desde el ingreso de una enfermera recién graduada de la Universidad. Como compartían turnos, Aistrup se mostró como una suerte de “guía” para la joven profesional y poco a poco, se fueron convirtiendo en colegas cercanas.
Pero no pasaron demasiados meses para que la enfermera novata notara comportamientos extraños en la atención de Christina para con sus pacientes. Las muertes en los turnos nocturnos seguían aumentando y no se podía encontrar una explicación certera respecto del deceso de los pacientes: como en el caso de Arne, se trataba de personas que aparentemente se encontraban estables y que, de un momento a otro, entraban en paro cardíaco para finalmente fallecer.

Asimismo, algo que empezó a llamar la atención de la enfermera es que todos estos pacientes se desestabilizaban después de haber sido asistidos por Christina. La joven le habló sobre sus sospechas a un médico del hospital y juntos se propusieron investigar a Hansen.
En una sola noche: los cuatro casos que terminaron con la denuncia contra Christina Aisdrup Hansen
El 28 de febrero de 2015 se convirtió en la noche decisiva para la enfermera y el médico del Nykøbing Falster que decidieron investigar a Christina Aisdrup Hansen. La enfermera recién graduada comenzó el turno nocturno como cualquier otro día acompañada de la sospechosa.
Aquella noche murieron tres pacientes entre los que se encontraban Viggo Holm Petersen (66) y Anna Lise Poulsen (86). Todos tenían patologías previas, pero estaban estables. Sin embargo, de nuevo, de manera repentina, luego de ser atendidos por Hansen, los pacientes terminaron muriendo.
El cuarto y último caso de ese día fue el de Maggi Margrethe Rasmussen, de 77 años, quien también sufrió un episodio cardíaco de gravedad, pero gracias a la rápida intervención de otros médicos, la mujer logró sobrevivir.

Eso fue suficiente para que la enfermera y el médico se comunicaran para hacer la denuncia en la Policía danesa contra Christina Aisdrup Hansen. A las pocas horas, mujer quedó detenida y comenzó a ser investigada específicamente sobre las muertes acontecidas ese 28 de febrero.
El juicio contra la enfermera Hansen, apelación y sentencia definitiva
En julio de 2016, se llevó a cabo el juicio contra Hansen. La Fiscalía la acusó de tres homicidios y un intento de asesinato. Para los investigadores, la mujer administraba a los pacientes morfina y diazepam para que se desestabilizaran y que finalmente terminen muriendo. Tras 27 días, el Tribunal de Nykøbing Falster Hansen fue condenada a prisión perpetua y se le prohibió volver a ejercer como enfermera nuevamente.
No obstante, como la sentencia no había quedado firme, los abogados de la acusada recurrieron a una apelación de la condena y, al año siguiente, lo logró. En 2017, el Tribunal Superior de Dinamarca la absolvió de los tres cargos de homicidio y, en su defecto, aplicó una nueva pena por cuatro intentos de asesinato.
Para los magistrados, la intención de matar a los pacientes estaba, pero no había elementos concretos que demostraran que las inyecciones de diazepam y morfina hayan podido provocar la muerte posterior.
De esta manera, Hansen recibió 12 de años de prisión y, en este momento, se encuentra cumpliendo su condena en Dinamarca.



















