Por Melisa Bubica

La combinación de estos tres ingredientes funciona muy bien, una receta simple con mucha trayectoria. La avena aporta textura y fibra, la ralladura de naranja le da un perfume cítrico muy agradable y la miel ayuda a endulzar la preparación, además de aportarle humedad a la masa. El resultado son unas galletas crocantes por fuera y tiernas por dentro, ideales para tener listas durante toda la semana.
Las galletas de avena tienen una larga historia, aunque hoy las encontramos en todo el mundo, se popularizaron en Escocia, donde la avena era uno de los cereales más consumidos. Con el tiempo fueron incorporando distintos ingredientes, como frutas secas, chips de chocolate o ralladura de cítricos, dando origen a muchas de las versiones que hoy conocemos.

Antes de empezar la receta hay un detalle importante. Cómo vamos a utilizar la ralladura de naranja. Primero, la fruta debe lavarse muy bien, con agua potable antes de usarla. Al ser porosa la piel de la naranja es importante lavarla con paciencia. Podés reemplazar las cantidades por el cítrico que más te guste y también quedará rica esta preparación.
La avena también merece un lugar aparte, según el INTA y las Guías Alimentarias para la Población Argentina, es un cereal que aporta fibra, especialmente beta glucanos, además de vitaminas y minerales. Esto no significa que las galletas sean un alimento “saludable” por definición, ya que siguen siendo un producto de pastelería. Pero sí permiten incorporar ingredientes de buena calidad dentro de una alimentación variada puede ser una receta para probar y tener a mano para saciar la necesidad de comer algo dulce.
Una de las claves de esta receta está en no excederse con el jugo de naranja. El líquido debe alcanzar para unir la masa, pero sin volverla demasiado blanda porque necesitamos manipularla para darle forma a las galletas. Otro detalle importante es no cocinar las galletas de más. Cuando los bordes empiezan a dorarse ya están listas; al enfriarse terminan de tomar consistencia y quedan crocantes.

Con pocos ingredientes y una receta muy simple, estas galletas de avena, naranja y miel son ideales para resolver una merienda casera. Una preparación rendidora, con mucho aroma y perfecta para disfrutar recién horneada o conservar durante varios días.
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