Por Melisa Bubica

Es una receta simple, pero con buena presentación, ideal para salir de lo habitual sin complicarse. Si sos práctica en la cocina, vas a reinventar la receta, en forma de rollitos, en capas o aprovechar la pechuga para hacerle un relleno original e incorporar las espinacas en tu alimentación.
El pollo es una de las proteínas más consumidas porque es accesible y versátil. Además, aporta proteínas de buena calidad y vitaminas del grupo B, según guías alimentarias y datos del INTA. En esta receta, combinado con espinaca, se logra un plato equilibrado y nutritivo.
Muchas veces el desafío está en trabajar bien la pechuga para que no quede seca. Por eso, es importante abrirla correctamente y no sobrecocinarla.

La espinaca es el ingrediente principal del relleno y aporta hierro, fibra y vitaminas. Para trabajarla bien, primero hay que lavarla con agua potable, apta para nuestro consumo, es para eliminar restos de tierra. A veces puede requerir dos o tres veces de agua.
Después, es importante cocinarla y escurrirla muy bien. Este paso es clave, porque si queda con agua, el relleno pierde textura y puede arruinar la preparación. Y la cocción requiere de 5 minutos con el agua hirviendo. Así conservamos el color y sus propiedades.
Para darle más sabor, podés sumarle: ajo, queso, un toque de pimienta o queso crema con mostaza. El relleno tiene que ser simple, pero bien equilibrado. Y para eso hay que probar siempre, hoy te vamos a sugerir cada detalles ¡para hacer una receta rica y fácil!

Al armar la pechuga de pollo rellena, se coloca el relleno sobre la pechuga abierta y se cierra con cuidado. Se hace como un sobre, cuidado con el cuchillo, trabajá en una tabla limpia y firme. Podés usar palillos para mantener la forma y cerrarla.
En la cocción, lo ideal es usar sartén con tapa. Esto permite que el pollo se cocine de forma pareja sin perder el jugo de la carne. También podés agregar un chorrito de caldo o vino blanco para mejorar el resultado.
Estas pechugas rellenas son una forma simple de transformar un ingrediente cotidiano en un plato distinto. Con pocos pasos y algunos detalles, podés lograr una comida casera y una receta fácil.
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