
La Navidad tiene sus propias reglas, sobre todo cuando se trata de decoración. Así lo dejó en claro Nina Campbell, la prestigiosa diseñadora de interiores británica, que compartió sus costumbres y secretos para preparar la casa en las fiestas.
Campbell confesó que le gusta decorar en abundancia y llenar cada rincón con objetos que fue coleccionando a lo largo de los años. Para ella, cada adorno navideño tiene un valor emocional: muchos están ligados a recuerdos o momentos especiales de su vida.
Las luces del árbol, un detalle clave
Uno de los puntos en los que Campbell es más estricta es la iluminación del árbol de Navidad. “Siempre pongo luces en el árbol, ¡muchísimas!”, aseguró. Pero no cualquier tipo: deben ser blancas, con cables verdes y estáticas. La diseñadora rechaza las luces que parpadean o parecen tener “vida propia”.
Cada año suma al menos un adorno nuevo a su colección, que ya es tan grande que dejó de usar los clásicos adornos rojos sencillos que ponía en su primer árbol. Entre sus favoritos, guarda piezas que representan los hobbies y talentos de sus hijos cuando eran chicos. Este año, sumó un Papá Noel grande, redondo y pintado a mano en Austria.

El jardín también se viste de fiesta
Campbell no se olvida del exterior: en el jardín, ordena las hojas y coloca luces blancas y estáticas sobre la vegetación. Tiene un jazmín al que le pone luces, y asegura que, cuando cae la tarde, el jardín iluminado se convierte en una extensión alegre de la casa.
Entre sus adornos de exterior, destacan tres pingüinos hechos con ramas, de unos 45 centímetros y con bufandas rojas. A veces los deja en el jardín durante todo el invierno y otras los lleva adentro para decorar la mesa.
Cómo arma la mesa navideña y otras tradiciones
Para las comidas de Navidad, Campbell suele poner una rama de pino decorada con acebo y frutos rojos en el centro de la mesa. Prefiere evitar los colores estridentes y elige platos blancos y dorados, cubiertos de plata y candelabros con velas verdes oscuras.
También suma platos espejados y figuras blancas de ciervos y antílopes, junto a pequeños recipientes para velas de té, logrando un efecto frío y luminoso, como si fuera hielo.
Entre sus reglas, nunca usa muérdago porque lo considera poco atractivo y difícil de colocar. En cambio, todos los años decora la chimenea con una guirnalda de piñas de abeto convertidas en pequeños músicos con limpiapipas dorados.
En su casa, las medias navideñas se colocan al pie de la cama y no sobre la chimenea. Además, mantiene la tradición de dejar brandy y una galleta para Papá Noel.
Pero hay una costumbre que Campbell considera fundamental: retirar toda la decoración navideña en la duodécima noche. “Soy muy supersticiosa y crecí con la idea de que dejar los adornos más tiempo trae mala suerte”, explicó.














