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Cuáles son los mejores cortes de carne para comer en “Lo de Beto”, el clásico parrillero de Cañuelas

El clásico parrillero de Cañuelas tiene cortes abundantes, brasas encendidas y una propuesta simple: carne bien hecha y sabor argentino.

Parrilla "Lo de Beto"
Parrilla "Lo de Beto" Foto: Google Maps
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Hay lugares que no se descubren: aparecen en el camino como una recompensa. Eso pasa con “Lo de Beto”, la parrilla de Cañuelas que se volvió una parada casi obligada para quienes manejan por la Ruta 205 y sienten, antes de ver el cartel, el llamado irresistible del humo, la grasa dorándose y la carne trabajada a fuego lento.

A simple vista, podría parecer otro parador de ruta. Pero basta con mirar las mesas llenas, las bandejas que van y vienen y el ritmo de las brasas para entender que acá la experiencia no pasa por la sofisticación, sino por algo mucho más difícil: comer bien, sin vueltas y con sabor a campo.

En una época donde muchas propuestas gastronómicas parecen pensadas para la foto antes que para el plato, “Lo de Beto” conserva una lógica antigua: porciones generosas, carne protagonista y una atmósfera que invita a quedarse un rato más.

Vacío, costillar y achuras: los cortes que explican la fama de “Lo de Beto”

Si la pregunta es cuáles son los mejores cortes de carne que se pueden comer en “Lo de Beto”, la respuesta empieza por dos clásicos que nunca fallan: vacío y costillar.

Al costado de la Ruta 205, “Lo del Beto” se convirtió en una parada obligada de Cañuelas
Parrilla Beto Foto: Canal26.com

El vacío es uno de esos cortes que definen a una verdadera parrilla argentina. Tiene fibra, grasa justa, sabor profundo y esa textura que, cuando está bien cocida, parece desarmarse sola. En “Lo de Beto”, forma parte de los platos más buscados por quienes llegan con hambre de ruta y ganas de una comida contundente.

El costillar, en cambio, juega en otra categoría: la del asado que necesita paciencia. No es un corte para apurar. Requiere fuego sereno, tiempo y mano experta. Por eso, cuando llega bien hecho a la mesa, con el hueso caliente y la carne tierna, funciona casi como una declaración de principios: acá se cocina como antes.

Pero la experiencia no termina ahí. Entre los infaltables también aparecen la morcilla y el chorizo, dos clásicos de entrada, picada o acompañamiento que forman parte del ritual parrillero argentino. La morcilla aporta suavidad y sabor intenso; el chorizo, ese golpe ahumado y especiado que abre el apetito incluso antes del plato principal.

En una mesa rutera, ambos cumplen una función casi ceremonial: preparan el terreno para lo que viene.

Empanadas de carne y sándwich de vacío: las opciones que también tientan

Antes de que llegue el vacío o el costillar, hay una entrada que merece atención: las empanadas de carne. En una parrilla de ruta, la empanada no es un detalle menor. Puede ser el primer indicio de cómo se cocina en ese lugar. Si llega caliente, jugosa y bien condimentada, el comensal ya sabe que está en buenas manos.

Parrilla "Lo de Beto"
Sándwich de vacío Foto: Instagram @parrilla_lodebeto

Y para quienes buscan algo más práctico, rápido o ideal para seguir viaje, aparece una opción tan simple como gloriosa: el sándwich de vacío. No necesita demasiada explicación. Pan, carne tierna, jugo, humo y ese sabor que convierte una parada breve en un recuerdo de ruta.

Es una alternativa perfecta para quienes no quieren sentarse a una comida larga, pero tampoco están dispuestos a conformarse con cualquier cosa.

Cañuelas, una tierra donde el campo también se cuenta en la mesa

Para entender por qué una parrilla así tiene tanto sentido en Cañuelas, hay que mirar más atrás. Esta ciudad bonaerense no solo está vinculada al tránsito de ruta: también forma parte de una región históricamente ligada al campo, la producción agropecuaria y la industria láctea.

En la Ruta Nacional 205, a la altura de Cañuelas, esta parrilla se ganó un lugar especial
Parrilla Beto Foto: Canal26.com

La zona fue clave para el desarrollo de La Martona, considerada la primera industria láctea argentina, fundada por Vicente Casares en 1889 en el partido de Cañuelas. Ese pasado explica parte de la identidad local: Cañuelas se construyó entre tambos, estancias, caminos, trenes y comercios que crecieron al ritmo del movimiento rural.

Incluso la Ruta 205 tiene un peso propio en esta historia. Es una vía que conecta el noreste con el centro de la provincia de Buenos Aires y atraviesa localidades como Vicente Casares y Cañuelas, funcionando como corredor para viajeros y para el movimiento de productos vinculados al interior bonaerense.

Una parrilla rústica, abundante y con carne tan tierna que parece cortarse con cuchara
Parrilla Beto Foto: Canal26.com

En ese paisaje, una parrilla como “Lo de Beto” no es solo un restaurante: es parte de una tradición caminera.

El sabor de ruta que convirtió a “Lo de Beto” en un clásico de Cañuelas

El secreto de “Lo de Beto” no está en una carta interminable ni en una puesta en escena calculada. Está en algo más primitivo y poderoso: el fuego bien usado.

Vacío, costillar, morcilla, chorizo, empanadas de carne y sándwich de vacío forman una propuesta que habla el idioma de la ruta, del campo y de la mesa abundante.

Es el tipo de lugar donde el plato no necesita demasiada explicación porque la respuesta está en el primer bocado. Donde la carne llega con olor a brasa, el pan acompaña sin pedir permiso y la sobremesa se estira aunque uno haya jurado que solo iba a hacer una parada breve.

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