
En Rómulo Naón 3029, al norte de la Ciudad de Buenos Aires, existe un lugar donde el tiempo parece haberse detenido. No es una escenografía creada para despertar nostalgia ni un restaurante moderno decorado con objetos antiguos. El Club Social y Deportivo El Tábano es una pieza auténtica de la historia porteña.
Fotografías originales, banderines, camisetas y sillas de varias décadas reciben a quienes cruzan su puerta. Aunque se encuentra dentro de Coghlan, sus socios también lo reconocen como parte de Saavedra, ya que su antigua sede estuvo durante años en la esquina de Melián e Iberá.
Allí pasó parte de su vida Roberto “el Polaco” Goyeneche, pero también desfilaron grandes figuras del tango y dieron sus primeros pasos destacados jugadores del fútbol argentino.
El curioso origen de El Tábano
La institución nació en 1930, cuando un grupo de jóvenes que jugaba a la pelota en las calles decidió fundar un club. Para reunir dinero, sus integrantes organizaban pequeños bailes y encuentros sociales hasta que lograron alquilar un espacio propio.
El nombre surgió a partir de una frase atribuida a Sócrates, publicada en el diario Crítica. La expresión se refería al tábano que picaba a un caballo para mantenerlo despierto. Aquellos jóvenes entendieron que esa debía ser su misión: movilizar al barrio y mantener activa su vida comunitaria.

El contexto no era sencillo. El club comenzó a consolidarse durante el año del golpe de Estado que derrocó a Hipólito Yrigoyen. En medio de las restricciones y los cambios políticos, estos espacios barriales se convirtieron en refugios para las familias.
Después del trabajo, los vecinos se reunían para jugar al billar, conversar o tomar una copa. Los fines de semana llegaban los bailes, el fútbol y las caminatas hacia la vieja cancha de Platense.
La segunda casa del Polaco Goyeneche
Goyeneche mantuvo una relación inseparable con Saavedra. Antes de transformarse en una de las voces más importantes del tango, trabajó como mecánico, taxista y chofer de colectivos. Además, fue un apasionado hincha de Platense.
El Polaco comenzó a frecuentar El Tábano cuando todavía era muy joven. Según los recuerdos de los socios, en uno de los tradicionales bailes de carnaval conoció a Luisa, quien se convertiría en su esposa.
El vínculo continuó después de alcanzar la fama. Sus hijos crecieron relacionados con la institución y él siguió regresando a las mesas que lo habían acompañado desde sus primeros años.

Cuando el club necesitó dinero para mudarse, Goyeneche organizó dos espectáculos con artistas invitados. A pesar de que ambas jornadas estuvieron marcadas por una lluvia intensa, las entradas ya habían sido vendidas y la recaudación ayudó a concretar el traslado.
Para el cantante, El Tábano no era solamente un club. Era una extensión de su casa, de su familia y de su identidad barrial.
Un salón por el que pasaron leyendas del tango
Las noches de El Tábano formaron parte del antiguo circuito cultural de los clubes porteños. Por sus salones pasaron figuras como Aníbal Troilo, Alberto Castillo, Ángel Vargas, Enrique Campos, Hugo del Carril, Edmundo Rivero y Sandro.
Los bailes eran acontecimientos esperados durante semanas. Allí se presentaban orquestas, nacían amistades y se formaban parejas. La música no funcionaba como un simple espectáculo, sino como una parte fundamental de la vida cotidiana.
Esa tradición todavía permanece viva mediante encuentros de tango y milongas. De esta manera, el club conecta a las nuevas generaciones con aquellas noches en las que una orquesta podía reunir a todo el barrio.
El semillero que produjo figuras del fútbol argentino
La historia de El Tábano también está relacionada con el fútbol. Uno de sus mayores orgullos fue Julio Cozzi, arquero histórico de Platense, de la Selección argentina y de Millonarios de Colombia.
Conocido como “el Arquero del Siglo”, Cozzi integró el famoso “Ballet Azul” colombiano junto con Alfredo Di Stéfano, Adolfo Pedernera y Néstor Rossi. Además, fue campeón sudamericano con la Selección argentina en 1947.
Otro de los nombres vinculados con el club fue Rubén Héctor “el Marqués” Sosa. El delantero comenzó en Platense, se destacó en Racing y representó a la Argentina en el Mundial de Chile de 1962.
El listado incluye también a futbolistas como Croa, Frágola, Luisito Maravilla y José Díaz. Sus historias reflejan una época en la cual los futuros profesionales se formaban entre potreros, calles adoquinadas y pequeños clubes de barrio.
La milanesa gigante que atrae nuevos visitantes
Con el paso del tiempo, el buffet convirtió al club en un atractivo gastronómico. Su plato más famoso es la SuperTábano, una milanesa de enormes dimensiones acompañada por papas fritas y huevos, pensada para compartir.

La carta también ofrece empanadas, pastas, guisos y otros platos caseros. Sin embargo, la comida es solo una parte de la experiencia.
En sus paredes conviven fotografías de músicos, recuerdos deportivos y homenajes a antiguos socios. Algunos de ellos integran simbólicamente “la filial del cielo”, una manera afectuosa de mantener presentes a quienes ayudaron a construir la institución.















