
Hay premios que reconocen una receta y otros que convierten una vida entera en noticia. El de Jairo Ayrton Carrizo Peñaloza pertenece a esa segunda categoría. A los 27 años, el maestro pizzero se consagró ganador del segundo Campeonato Mundial de la Pizza y la Empanada, realizado entre el 2 y el 4 de septiembre de 2026 en La Rural de Palermo.
El certamen reunió a más de 200 participantes de la Argentina y otros países de América Latina. Durante tres jornadas, hornos encendidos, masas en movimiento y aromas irresistibles transformaron el Pabellón Amarillo de La Rural en una enorme cocina abierta al público.
Allí, Jairo logró imponerse frente a algunos de los mejores especialistas de la región. Pero detrás del trofeo existe un recorrido mucho más profundo: el flamante campeón creció en la Villa 21-24, en Barracas, y lleva aproximadamente una década dentro del mundo gastronómico.
Quién es Jairo Carrizo, el joven que llegó a la cima
Jairo comenzó a trabajar en gastronomía cuando todavía era muy joven. Desde 2020 se dedica especialmente a la pizza, un oficio que lo llevó desde el sur de la Ciudad de Buenos Aires hasta diferentes competencias internacionales.
Antes de levantar el trofeo en La Rural, ya había participado en certámenes realizados en España, donde consiguió subir al podio en la categoría In Teglia, una especialidad caracterizada por pizzas cocidas en bandeja, con masas aireadas y un cuidadoso proceso de fermentación.

Actualmente es maestro pizzero y socio de Mima, una pizzería ubicada en la zona de Aráoz y avenida Córdoba, en Palermo. Allí, los curiosos y fanáticos de la pizza pueden acercarse a conocer las preparaciones de uno de los nuevos nombres de la gastronomía argentina.
Jairo fue distinguido como Campeón Mundial de la Pizza y Campeón Mundial de la Pizza Argentina. Gracias a estos resultados, representará al país durante 2027 en el Campeonato de España de Pizzas Gourmet, en Madrid, y en la 34ª edición del Campeonato Mundial de la Pizza, que se realizará en Parma, Italia.
Así fue la competencia que reunió a los mejores pizzeros
El campeonato se desarrolló dentro de Hotelga 2026, exposición especializada en gastronomía y hotelería. La organización preparó un espacio de aproximadamente 800 metros cuadrados, con doce hornos de distintas características funcionando al mismo tiempo.
Los participantes debieron cocinar en vivo y bajo la observación de jueces especializados. No solamente se evaluaron el sabor y la presentación, sino también la técnica, el manejo de la masa, los tiempos de cocción y el cumplimiento de las normas de seguridad alimentaria.

La competencia incluyó doce categorías, entre ellas Muzzarella Argentina, Fugazzeta Argentina, Pizza Gourmet, Piedra Clásica, Romana, New York Style y Napolitana. También hubo desafíos de freestyle, velocidad de estirado y masa más grande.
El segundo puesto de la clasificación general quedó en manos de Francisco Román Vergara, mientras que David Basualdo terminó tercero. Por su parte, Graciela Caffa Lucero, representante de Neuquén, se consagró campeona mundial de la empanada.
De los hornos de La Boca a una competencia internacional
El triunfo de un pizzero argentino no resulta casual. Buenos Aires construyó una identidad pizzera propia, diferente de la italiana y profundamente vinculada con la inmigración que transformó la ciudad entre finales del siglo XIX y comienzos del XX.
La historia empezó a tomar forma en La Boca, donde se instalaron numerosos inmigrantes genoveses. En panaderías, conventillos y puestos callejeros, las recetas traídas desde Italia comenzaron a adaptarse a los ingredientes disponibles y al gusto porteño.

La masa se volvió más alta, el queso ganó protagonismo y la pizza comenzó a venderse en porciones abundantes, muchas veces para comer de pie frente al mostrador. De esa transformación nació la clásica pizza porteña, reconocida por su abundante muzzarella y su masa esponjosa.
Uno de los nombres fundamentales fue Agustín Banchero, inmigrante genovés que llegó al país en 1893 y abrió junto con su hijo Juan la panadería El Riachuelo, en la calle Olavarría.
Décadas después, la familia inauguró una pizzería en la esquina de Almirante Brown y Suárez. Su apellido quedó ligado a la popularización de la fugazza con queso, considerada uno de los grandes antecedentes de la fugazzeta porteña.
También cobró protagonismo el fainá, heredero de la farinata de Liguria. Mientras que en Génova se consumía como una preparación independiente, en Buenos Aires encontró una compañera inseparable: la pizza de muzzarella. Así nació la popular costumbre de colocar el fainá sobre la porción, combinación conocida como “pizza a caballo”.
Dónde probar las pizzas del campeón mundial
Quienes quieran conocer el trabajo de Jairo Carrizo pueden hacerlo en Mima, el proyecto gastronómico del que es socio, ubicado en la zona de Aráoz y avenida Córdoba, en Palermo.
Antes de visitar el establecimiento, es recomendable consultar sus canales oficiales para confirmar horarios, disponibilidad y posibles cambios en la carta. La repercusión del campeonato podría generar una demanda mayor a la habitual.

Más allá del sabor, cada pizza permite descubrir el trabajo de un profesional que convirtió la masa en una herramienta de crecimiento. Detrás de sus preparaciones existen fermentaciones controladas, temperaturas precisas, selección de harinas y numerosas horas de práctica.
El próximo desafío será en la tierra de la pizza
El triunfo conseguido en Buenos Aires le abrió a Jairo las puertas de Parma 2027, donde volverá a enfrentarse con grandes referentes internacionales.
Allí no representará solamente a una pizzería. Llevará consigo una tradición que comenzó en los hornos de los inmigrantes, se volvió popular en las calles de La Boca y terminó conquistando los barrios, las avenidas y los mostradores de todo el país.
De Barracas a Palermo y de Buenos Aires a Italia, el recorrido de Jairo Carrizo demuestra que la pizza argentina continúa escribiendo su propia historia. Esta vez, con el sueño de un joven maestro pizzero como ingrediente principal.
















