
Hay pueblos que cautivan sin necesidad de grandes monumentos. Una estación antigua, un boulevard arbolado y algunas construcciones centenarias pueden ser suficientes para despertar la curiosidad de los viajeros. Ese es el caso de Cortínez, una pequeña localidad del partido de Luján que conserva su esencia ferroviaria.
Ubicado a unos 80 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, este rincón rural se presenta como una alternativa ideal para quienes buscan tranquilidad, historia y gastronomía sin alejarse demasiado. Su ritmo pausado permite recorrer las calles sin apuro, descubrir antiguas fachadas y disfrutar de los sabores característicos del campo bonaerense.
Además, Cortínez vuelve a ganar protagonismo con la Fiesta del Asado con Cuero, una celebración que combina puestos gastronómicos, música en vivo, feria de emprendedores y tradiciones criollas.
Cortínez, el pueblo bonaerense que nació con la llegada del tren
La historia de Cortínez está profundamente vinculada con el ferrocarril. El 23 de mayo de 1888 llegó a la zona el entonces Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico, un acontecimiento que impulsó la radicación de familias y el desarrollo de comercios alrededor de las vías.
La estación fue construida en terrenos cedidos para el crecimiento ferroviario. Desde ese momento, el edificio, el boulevard y el camino de acceso comenzaron a organizar la vida cotidiana del pueblo.

El tren no solo facilitó el traslado de pasajeros. También permitió transportar mercadería y conectar la producción rural con diferentes destinos. En una época en la que las vías marcaban el crecimiento de las localidades bonaerenses, la estación se convirtió en el corazón social y económico de Cortínez.
Más de un siglo después, continúa siendo su principal símbolo. El edificio mantiene la apariencia característica de las estaciones rurales, con paredes claras, techo de tejas y aberturas de color verde.
¿Por qué el pueblo se llama Cortínez?
El nombre de la localidad homenajea a Santiago Cortínez, un reconocido jurisconsulto y economista sanjuanino nacido en 1831 y fallecido en Buenos Aires en 1886.
Sin embargo, existe una curiosidad que suele llamar la atención de quienes visitan el lugar por primera vez. Mientras que el nombre oficial del pueblo se escribe Cortínez, el cartel ferroviario presenta la denominación “Cortines”.
Esa diferencia ortográfica se transformó en una de las particularidades más fotografiadas de la estación. Para los visitantes es una anécdota llamativa, mientras que para los vecinos representa otra huella de la identidad ferroviaria local.
Qué conocer durante una escapada a Cortínez
El recorrido puede comenzar en la estación ferroviaria, donde todavía es posible percibir la importancia que tuvo el tren para la formación del pueblo. El entorno arbolado invita a caminar, tomar fotografías y observar las antiguas construcciones ubicadas cerca de las vías.
A pocos metros se encuentra el Boulevard Doctor Muñiz, uno de los ejes principales del casco histórico. A lo largo del paseo aparecen casonas de ladrillo, jardines, veredas amplias y establecimientos gastronómicos que conservaron parte de la arquitectura original.

Durante el otoño, las hojas amarillas y rojizas cubren las calles y crean una de las postales más atractivas del pueblo.
Otra parada recomendada es la Iglesia del Santo Cristo, patrono de Cortínez. Fundada en 1964, posee una arquitectura sencilla y ocupa un lugar importante en la vida de la comunidad.
De todos modos, uno de los mayores encantos del destino consiste en caminar sin un itinerario rígido. Sus casas bajas, árboles añosos y calles silenciosas ofrecen una experiencia distinta al movimiento constante de las grandes ciudades.
La Fiesta del Asado con Cuero, sabores y tradiciones criollas
La identidad rural de Cortínez alcanza uno de sus puntos más altos durante la Fiesta del Asado con Cuero. El encuentro reúne gastronomía, música en vivo, artesanos, emprendedores y actividades vinculadas con las costumbres del campo argentino.
La celebración tiene como escenario el Predio Las Tacuaras, ubicado junto a la estación. Allí, el asado con cuero se convierte en el gran protagonista de una jornada pensada para compartir en familia.

Además de las propuestas gastronómicas, la fiesta incorpora espectáculos y expresiones tradicionalistas que permiten conocer la identidad cultural de la localidad.
Fuera de la celebración, los restaurantes del pueblo ofrecen picadas, empanadas, pastas caseras, carnes y postres tradicionales. Para visitar durante el fin de semana, conviene consultar previamente los horarios y realizar una reserva.
Cómo llegar a Cortínez desde Buenos Aires
En auto, el recorrido más habitual consiste en tomar el Acceso Oeste y continuar por la Ruta Nacional 7 en dirección a Luján. Según el tránsito y el punto de partida, el viaje puede demorar entre una hora y media y dos horas.
La salida también puede combinarse con una visita al centro de Luján, donde se encuentran la Basílica, los museos históricos y diferentes paseos recreativos.
Cortínez demuestra que no siempre es necesario recorrer cientos de kilómetros para encontrar un destino especial. Su estación ferroviaria, sus casonas antiguas, la gastronomía de campo y la Fiesta del Asado con Cuero convierten a este pequeño pueblo en una atractiva escapada bonaerense.

















