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Jugó con un campeón del mundo, brilló en Rosario Central y hoy trabaja como albañil: la “nueva vida” de Hernán “Sapito” Encina

Fue uno de los jugadores que dejó su huella en Rosario Central, tuvo pasos por México y Ecuador y compartió plantel con Paulo Dybala en Instituto. Volvió a Las Flores y trabaja como albañil junto a su padre.

Encina durante un encuentro de su trayectoria como futbolista profesional.
Encina durante un encuentro de su trayectoria como futbolista profesional. Foto: X
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Mientras muchos futbolistas eligen una vida lejos de sus orígenes después del retiro, Hernán “Sapito” Encina tomó un camino distinto. El exmediocampista de Rosario Central, que compartió plantel con Paulo Dybala en Instituto, regresó a Las Flores, el barrio donde nació, y hoy trabaja como albañil junto a su padre.

A los 43 años, el exjugador combina el oficio que aprendió de chico con otra de sus pasiones: el fútbol. Los fines de semana participa en torneos de veteranos con un equipo integrado por amigos de toda la vida, muchos de ellos vecinos del sur rosarino.

De Rosario Central a compartir plantel con Paulo Dybala

La carrera de Encina lo llevó por distintos clubes del país y del exterior. Debutó en Rosario Central, pasó por Tecos y Atlas de México, jugó en Barcelona de Ecuador, Colón, Godoy Cruz, Gimnasia de La Plata, Instituto, Olimpo, Talleres e Independiente Rivadavia, entre otros equipos.

Uno de los capítulos más recordados de ese recorrido fue su paso por Instituto entre 2011 y 2012, donde compartió vestuario con un joven Paulo Dybala, mucho antes de que el cordobés se transformara en una de las figuras de la selección argentina campeona del mundo.

Sin embargo, su nombre quedó especialmente ligado a Rosario Central. En 2001 fue titular en un clásico rosarino frente a Newell’s y marcó un gol en el Coloso del Parque. Más de una década después volvió a festejar ante el rival de toda la vida, esta vez en el Gigante de Arroyito.

Hernán "Sapito" Encina disputa una jugada durante un partido de fútbol.
Encina durante un encuentro de su trayectoria como futbolista profesional.

El regreso a Las Flores y una vida lejos de los grandes escenarios

Tras su retiro, Encina decidió quedarse cerca de los suyos. Aunque el fútbol le dio la posibilidad de instalarse en otros lugares, siempre mantuvo el vínculo con Las Flores y jamás dejó de frecuentar el barrio.

Siempre extrañé el barrio y disfrutar con amigos”, reconoció al repasar su presente en diálogo con La Capital. Esa elección lo llevó a mantenerse rodeado por la misma gente que lo acompañó antes, durante y después de su carrera profesional.

Actualmente comparte equipo con viejos conocidos del fútbol rosarino, entre ellos César “Chelito” Delgado, otro futbolista surgido de Las Flores. Los encuentros de veteranos se transformaron en una excusa perfecta para seguir compitiendo y, al mismo tiempo, conservar los lazos de amistad que construyó desde chico.

“Hoy trabajo de albañil con mi viejo”

Lejos de esconder su realidad cotidiana, Encina habla con naturalidad sobre su trabajo. El exvolante reveló que hoy se desempeña en la construcción junto a su padre, el mismo oficio que conoció mucho antes de convertirse en futbolista profesional.

Hoy estoy con mi viejo trabajando de albañil. No se me van a caer los brazos por decirlo, no tengo vergüenza”, aseguró.

Además, durante años estuvo involucrado en proyectos deportivos para chicos de distintos barrios de Rosario. Su objetivo era ofrecerles un espacio de contención a través del fútbol y alejarlos de la calle, una tarea que realizó con recursos propios y la colaboración de amigos.

Hernán "Sapito" Encina disputa una jugada durante un partido de fútbol.
Encina durante un encuentro de su trayectoria como futbolista profesional.

El agradecimiento a Omar Palma y Miguel Russo

Al repasar su historia, Encina suele mencionar a dos personas clave en su carrera: Omar Palma y Miguel Ángel Russo. Del histórico ídolo canalla asegura que fue una figura fundamental durante su formación en las inferiores.

También recuerda con gratitud a Russo, quien le dio una nueva oportunidad cuando atravesaba uno de los momentos más difíciles de su carrera. Según contó, incluso llegó a pensar en dejar el fútbol antes de recibir el respaldo del entrenador.

Hoy, lejos de los grandes estadios y de la exposición del profesionalismo, el “Sapito” disfruta de una rutina sencilla. Entre el trabajo, la familia y los partidos con amigos del barrio, mantiene intacto el vínculo con el lugar que lo vio crecer y al que siempre eligió volver.

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