
Hay encuentros que se explican con una tabla de posiciones. Otros necesitan un mapa, archivos policiales y más de un siglo de historia. Millwall y West Ham United volverán a encontrarse este sábado 19 de septiembre en The Den, después de 14 años sin enfrentamientos oficiales.
No será un partido más del Championship. Será el capítulo número 100 del Dockers’ Derby, también conocido como el clásico de los estibadores, una de las rivalidades más intensas y peligrosas del fútbol inglés.
El último cruce se disputó el 4 de febrero de 2012 y terminó con una victoria de West Ham por 2-1. Desde entonces, las diferencias de categoría mantuvieron separados a los dos clubes. Sin embargo, la distancia deportiva nunca logró borrar una enemistad transmitida de generación en generación.
Una rivalidad nacida entre fábricas y astilleros
Para comprender la magnitud de este partido hay que viajar hasta finales del siglo XIX. Millwall fue fundado en 1885 por trabajadores de la fábrica de conservas J.T. Morton, ubicada en la Isle of Dogs. Entre sus primeros integrantes había numerosos inmigrantes escoceses, cuya influencia quedó reflejada en los colores originales del club.

West Ham apareció diez años después bajo el nombre de Thames Ironworks Football Club. La institución fue creada en 1895 por empleados de una compañía dedicada a la construcción naval. Entre sus trabajadores había remachadores, metalúrgicos, mecánicos y caldereros.
Los dos equipos representaban a comunidades separadas por pocos kilómetros y vinculadas con compañías que competían por contratos en los muelles del río Támesis. Antes de convertirse en una batalla futbolística, la rivalidad ya tenía raíces laborales, territoriales y sociales.
El primer partido y un historial favorable a Millwall
El primer enfrentamiento competitivo se jugó el 9 de diciembre de 1899, por la FA Cup. Millwall Athletic derrotó 2-1 a Thames Ironworks y abrió una historia que creció rápidamente: antes de la Primera Guerra Mundial disputaron 60 partidos en solo 16 años.
Con el paso de las décadas, las mudanzas y las diferencias de categoría redujeron la frecuencia de los cruces. Millwall atravesó el Támesis y se instaló en el sudeste de Londres, mientras que West Ham permaneció en el este de la ciudad.

Antes del esperado partido número 100, Millwall domina el historial con 38 victorias, frente a los 34 triunfos de West Ham y 27 empates. Los Lions también protagonizaron la goleada más amplia del clásico, un contundente 7-1 conseguido en 1903.
Hooligans y una rivalidad que terminó en tragedia
El costado más oscuro del clásico apareció durante las décadas de 1970 y 1980, en pleno crecimiento del hooliganismo británico. West Ham quedó vinculado con la temida Inter City Firm, mientras que alrededor de Millwall surgieron los Bushwackers.

Estos grupos protagonizaron enfrentamientos en calles, estaciones ferroviarias y alrededores de los estadios. Uno de los episodios más graves ocurrió en 1976, cuando el hincha de Millwall Ian Pratt murió después de un choque con seguidores rivales en la estación de New Cross.
La violencia volvió a cobrarse una vida en 1986, cuando Terry Burns, un simpatizante de West Ham de 19 años, fue asesinado a puñaladas durante una confrontación entre grupos relacionados con las hinchadas.
La noche de 2009 que conmocionó a Inglaterra
El antecedente más recordado ocurrió el 25 de agosto de 2009, por la Copa de la Liga. West Ham ganó 3-1 en tiempo suplementario, pero el resultado quedó eclipsado por los graves incidentes registrados en Upton Park.
Hubo peleas en las calles, invasiones del campo de juego, numerosos heridos y un hincha de Millwall apuñalado. Las imágenes recorrieron el mundo y reabrieron el debate sobre la seguridad en los estadios ingleses. Como consecuencia, decenas de simpatizantes recibieron prohibiciones para asistir a partidos.

La fama de la rivalidad también llegó al cine con Green Street Hooligans, película estrenada en 2005 e inspirada en el universo de las firmas violentas del fútbol británico.
Más de 400 policías para custodiar el partido
El regreso del Dockers’ Derby estará acompañado por un operativo con más de 400 policías, una cifra muy superior a la requerida habitualmente para un encuentro del Championship.
El dispositivo incluirá controles especiales, separación de recorridos, vigilancia en estaciones ferroviarias y restricciones para reducir el contacto entre las hinchadas. El principal objetivo será que el partido número 100 se recuerde por lo sucedido dentro de la cancha y no por un nuevo episodio de violencia.
Después de 14 años, Millwall y West Ham volverán a jugar por tres puntos. Pero sobre el césped de The Den también estarán presentes los antiguos trabajadores del Támesis, las fábricas desaparecidas y una rivalidad que lleva más de 125 años escribiendo su propia historia.
















