
Una revolución llegará pronto al cable: El Gourmet encontró a la sucesora de la Hermana Bernarda, esa religiosa que durante mucho tiempo enseñó pastelería germana en su pantalla. Desde el lunes 6 de julio, a las 18, se estrena un nuevo ciclo, esta vez conducido por la Hermana Verónica, quien hará recetas sencillas desde un lado descontracurado, muy auténtico y lejos de cualquier solemnidad.
Durante una entrevista exclusiva (fuimos el primer medio nacional en conversar con Verónica Evangelina Prieto), le preguntamos cómo pasó del convento a la televisión: “Ah, eso no sé. Preguntale a Dios, es algo fortuito. Tengo una amiga, que tiene una amiga que trabaja en El Gourmet. En una conversación le preguntaron si conocía a alguna hermanita que le gustara cocinar. Y ella enseguida pensó en mi”. Así comenzó a marchar la rueda de 20 episodios grabados en el Convento de las Hermanas Benedictinas Misioneras de Tutzing, Monasterio de la Epifanía.

Lejos de sentir vergüenza, la religiosa no teme cocinar frente a las cámaras, todo lo contrario: “Es una alegría y fue súperdivertido porque todo el equipo trabajó fuerte y se ayudaron unos a otros. Me la pasé muy muy bien. Y las hermanitas también, tengo que decir. Además, me dieron total libertad con las recetas”. Ella mostrará lo que aprendió durante sus años de vida en comunidad, pero también lo que le enseñaron su padre y su madre, otros grandes cocineros.
“Mi relación con la cocina surge porque me encanta comer -aclara la simpática hermanita-. Y a los que nos gusta mucho comer, tenemos la obligación de aprender a cocinar para poder disfrutar de las delicias. Una forma de demostrar amor y agasajar a los demás es cocinando, ¿no? Es lo que aprendí en mi casa. Así que, antes entrar en el convento a los 21, ya cocinaba. De hecho, muchas de las recetas que hago son de mi mamá, de mi papá y de mi abuela. El convento me permitió aventurarme en cosas nuevas y cocinar para las hermanitas es un placer”.
Entre la Hermana Bernarda y nuevas recetas
Al momento de la entrevista la Hermana Verónica se encontraba en un viaje de comunidad con las religiosas de su misma congregación. Pasó por Italia, el Vaticano y Alemania. Además de la actividad específica, aprovechó para descubrir nuevas recetas para compartir luego en su congregación. “Lo que más me cuesta son los postres y lo dulce: en casa no solíamos comerlos y en empecé a prepararlos para las hermanitas mayores. El mundo de los dulces fue una primera aventura, pero también las recetas de diversos países, porque nuestra comunidad es internacional: hay hermanas de todas partes del mundo. Así que aprendí a hacer platos de otros países, una nueva aventura que me encanta. Descubrí las cocinas asiática, europea, norteamericana y brasileña”.

Habla con modestia y admiración de la Hermana Bernarda: “Era impresionante. En realidad nuestras historias están unidas porque las hermanas suizas a las que pertenecía están a unas 15 cuadras de nuestro monasterio y tienen una escuela de cocina. Además cuando dejaron la comunidad de Los Toldos, pasamos nosotras a hacernos cargo. Pero yo no le llego ni a los tobillos. Ella era una supercocinera, yo simplemente soy una hermana que, según me dicen en el monasterio, cocino rico. Pero tengo que decir que de gourmet no tengo nada y de chef tampoco”.
De todos modos reconoce ponerle amor, dedicación y entusiasmo a la gastronomía. Las pastas son su debilidad. “Los canelones me salen muy bien y mis salsas son fantásticas”, revela sin falsa modestia. Además, en su versatilidad, cumple el rol de electricista en el convento, toca la guitarra y el órgano, habla cuatro idiomas, disfruta de la costura y siente una pasión incondicional por River Plate. Esta encantadora y dinámica religiosa tiene una mirada espiritual que atraviesa su forma de cocinar: para ella, la comida es un gesto de amor, fraternidad y dedicación hacia los demás. Pronto podremos ingresar a su mundo desde la televisión.

















