
El “Vamos vamos, Argentina” es uno de los cánticos más emblemáticos del fútbol argentino. Suena en los estadios, acompaña a la Selección en cada Mundial y fue adoptado por hinchas de distintos clubes. Sin embargo, pocos conocen que su origen no estuvo en una tribuna, sino en una campaña política de la década de 1970.
La historia volvió a cobrar relevancia luego de que un creador de contenido (sonido.consentido en Instagram) la recordara en un video. Allí explicó que la popular melodía nació como un jingle político de 1974, una revelación que sorprendió a miles de usuarios.
El origen de “Vamos, vamos, Argentina”
La melodía del famoso cántico proviene de “Contagiate mi alegría”, una canción creada en 1974 para una campaña oficial durante la última presidencia de Juan Domingo Perón. Formaba parte de la consigna “Argentina Potencia”, que buscaba transmitir un mensaje de unidad y optimismo.
La composición fue realizada por Fernando Sustaita, más conocido como “Dick” del dúo beat Bárbara y Dick, junto con Ernesto Olivera. La letra original decía:
“Contagiate mi alegría
Y reíte como yo
Hoy es tiempo de esperanza
De buscar en unidad la paz
Que nos dará el amor”.
Con el paso del tiempo, la melodía abandonó el ámbito político y comenzó a escucharse en las canchas argentinas.
¿Cómo pasó de la política a las tribunas?
Las hinchadas se apropiaron rápidamente de la música y la transformaron en el clásico “Vamos, vamos, Argentina”, reemplazando la letra original por la arenga que actualmente se escucha en los estadios.
Incluso existen registros de que la barra de Boca Juniors ya utilizaba esa melodía antes del Mundial de 1978. Sin embargo, fue durante esa Copa del Mundo disputada en Argentina cuando el cántico alcanzó una difusión masiva.

Ese año fue grabado por primera vez en un estudio e incluido en los discos oficiales vinculados al Mundial, lo que permitió que dejara de escucharse únicamente en las tribunas para instalarse también en radios, hogares y celebraciones.
El conflicto por los derechos de autor
La popularidad de la canción también dio lugar a una disputa por las regalías. En las primeras ediciones del disco del Mundial, los compositores originales no aparecían acreditados correctamente. En algunos casos, incluso figuraba la sigla “D.R.” (Derechos Reservados), utilizada cuando el productor no identifica al verdadero autor de una obra.
Al enterarse de que la melodía estaba siendo comercializada sin reconocer su autoría, Sustaita y Olivera realizaron un reclamo ante SADAIC. Finalmente, se alcanzó un acuerdo mediante el cual Sustaita fue reconocido como compositor de la música, mientras que Olivera y Zaraik Goulu quedaron registrados como autores de las estrofas incorporadas a la versión futbolera.
Un juicio que duró casi veinte años
La historia sumó otro capítulo años más tarde. En 1977, Enrique Núñez y Roque Mellace habían registrado otra canción titulada “Vamos, vamos, Argentina”, distinta de la versión que terminó haciéndose famosa. Cuando el cántico explotó en popularidad, ambos consideraron que eran ellos quienes debían percibir las regalías y llevaron el caso a la Justicia.
El litigio se extendió durante casi dos décadas y, en 2007, la Cámara Civil falló a favor de los demandantes, ordenando que SADAIC les abonara las regalías reclamadas. La resolución generó controversia porque, según los registros históricos y musicales, la melodía popularizada en los estadios correspondía a la composición de Sustaita y Olivera nacida en el jingle político de 1974.
Cinco décadas después de su creación, “Vamos, vamos, Argentina” sigue siendo uno de los himnos más representativos del fútbol nacional. Lo que comenzó como una canción publicitaria para una campaña política terminó convirtiéndose, con el aporte espontáneo de las tribunas, en una de las melodías más reconocidas por los hinchas argentinos en todo el mundo.





















